sábado, 27 de noviembre de 2010

Los juguetes ya no existen

Pablito tomó el celular de pantalla de cristal líquido de su madre y lo echó a su lonchera, ante la desconcertante mirada de ésta.

"Este es mi celular ahora." anunció el niño con tono solemne. "Cuando me quieras llamar, llámame a este número."

Su madre rió.

"¿Para qué quieres un celular tú si tienes cuatro años?"
"Para jugar, para hablarle a mis primos y para que tu me llames", respondió el niño con la misma seriedad y firmeza con la que hablaba un hombre de negocios.

Su madre volvió a reír y le dejó el celular.

"Tendré que comprarme otro. Mi hijo ya se quedó con el mío." pensó resignada.

Se acercaba la navidad. En la televisión, constantemente bombardeaban a los niños con comerciales de juguetes navideños: que Spider Man con telarañas "reales", que Max Steel en su motocicleta turbo, que la pista de carreras de Hot Wheels del infierno volcánico, y también los modestos Juguetes Mi Alegría anunciaban con comerciales de bajo presupuesto el juego de química.

Pero Pablito tenía muy claras sus prioridades.

"Mamá." dijo aquella noche mientras ella preparaba la cena. "Para esta navidad quiero una laptop."
"¿Para qué quieres una laptop?" inquirió ella.
"Porque mis primos tienen una y yo también quiero"
"Pero tus primos ya están en la secundaria y la usan para hacer tareas."
"Pero yo QUIERO UNA LAPTOP, mamá" repitió el niño con tono insidioso.
"¿Para qué la quieres?"
"Para jugar, para entrar al internet."
"Hijo, una laptop no es un juguete."
"Tavo la usa para jugar y para platicar con sus amigas por messsseyer."
"Tú todavía no sabes escribir, apenas estás en el kinder."
"Por eso mamá." dijo el niño con cierto fastidio porque su madre no lo comprendía "La quiero para hacer las tareas del kinder, para jugar, y para ver las páginas de las caricaturas."
"Hijo... las laptops son caras y no tengo dinero..." dijo su madre y pensó que si le compraba una, adiós aguinaldo.
"Tienes tarjeta ¿no?"
"Sí."
"Pues sacas dinero de ahí y ya." respondió Pablito cada vez más exasperado por la ignorancia de su madre.
"Pues sí, pero luego tengo que pagar" replicó su madre.

Pero Pablito no la escuchó.

"Me compras la laptop y también quiero una maleta para la laptop."
"¿No quieres mejor un triciclo?"
"Ash." replicó el niño.

Y ese día, la señora no fue a la juguetería... fue a Office Depot a comprarle a su hijo una laptop de 15,000 pesos y su respectivo maletín.

"Pues es que el niño la quiere." dijo sonriendo con dulzura, mientras la vendedora pasaba la tarjeta por la terminal bancaria...

1 comentario:

Chica de mente ocurrente dijo...

ash!! ya se!!! fijate que todos los años en mi chamba apoyamos a un albergue de niños con cancer y nos dan una cartita con sus peticiones.. este año me tocó un niño de 5 años con leucemia que quiere un WII!!! y dije ya ni yo jaja (aunque con mi aguinaldo me compre un kinect que esta mega padre... y si! lo pague con la tarjeta jaja esos son juguetes para niños grandes como yo)
por supuesto que le voy a comprar unos carritos o un max steel...

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