jueves, 10 de octubre de 2019

Estrés informático

Un tipo de estrés que sufre mi generación es el estrés informático. Realmente podría decirse que esto es nuevo, ya que nuestros padres y abuelos jamás pasaron por esta situación.

Cuando la tecnología falla, nos entra ansiedad y a veces pánico. También nos provoca ira, frustración y deseos de golpear la computadora.

¿Cuántas veces nos ha sucedido que cuando más apurados estamos, nos aparece la famosa pantalla azul de que se va a reiniciar el sistema y que va a instalar 123 actualizaciones?

¿O cuántas veces nos hemos enojado porque vamos al banco y nos dicen que no hay sistema?

¿Y qué nos pasa cuando se cierra inesperadamente un archivo en el que has trabajado horas pero no alcanzaste a guardar la información?

¿Y qué tal cuando mandas un archivo y el mismo correo te lo rebota?

¿O cuándo quieres consultar algo y no te acuerdas de la contraseña y la página se bloquea?

Y así podría enumerar cientos de situaciones como estas. Y si nos ponemos a pensar, este tipo de estrés es contra algo intangible. O sea, no es que estés en una situación de peligro y puedas luchar o huir. Es una cosa impalpable, cerebral, contra la que no sabes actuar porque no queda de otra que quedarse sentado y pensar y esperar a que llegue la solución.

Y mientras te muerdes las uñas o despotricas contra los muebles, la falla informática sigue ahí.

Por eso me pregunto que pasará en un futuro próximo, con las nuevas tendencias de pago en las que se eliminará el efectivo y todo se hará a través de un celular. ¿Estamos listos para enfrentar un nuevo tipo de estrés informático?


miércoles, 9 de octubre de 2019

¿Abandonar el arte para ser lo que la sociedad espera de ti?

El otro día vi en el cine una película protagonizada por Cate Blanchet, llamada "¿Dónde estás Bernadette?"

La historia trata de una mujer en el umbral de sus 50's, casada con un exitoso ingeniero en informática de Microsoft, y con una hija de 15 años.

Aparentemente lo tiene todo en la vida, sin embargo, se siente amargada, infeliz y su comportamiento es errático, estrambótico y vive despistada. No soporta a sus vecinos, ni tampoco le gustan las reuniones sociales.

La cosa es que Bernadette no está loca (aunque lo parezca). Lo que pasa es que ella en su juventud fue una brillante arquitecta, diseñó edificios muy importantes, pero abandonó todo eso nomás al casarse.

Y de ahí va la película. Yo creo que muchísimas mujeres se sentirán identificadas con el personaje, ya que muchas profesionistas brillantes y muy capaces, al casarse se ven sobrepasadas por las responsabilidades de ser esposa y madre, y tienen que renunciar a sus trabajos o a lo que les apasiona para ser lo que la sociedad exige de ellas, atender al marido y a los hijos.

Bernadette se siente incompleta, desorientada, sin propósito en la vida. El marido no la necesita. La hija ya está a punto de irse a la universidad. ¿Y ella qué?

Por otra parte, la crisis de Bernadette no sólo aplica a las madres, sino a toda persona en general que se ve obligada a vivir una vida convencional y renunciar a sus sueños. Por ejemplo, hay quienes desearían ser músicos, escritores, pintores, escultores, pero la sociedad actual no valora mucho el arte así que terminan trabajando en trabajos "Godínez", de oficinistas, haciendo algo que no les satisface pero que por lo menos les da para comer.

Hay artistas (por artistas me refiero no a los del cine o la televisión, sino a los que se dedican a las bellas artes), que combinan ambas facetas, ser Godínez y ser artista en sus ratos libres (cof, cof... como yo).

Pero a veces resulta difícil, ya que no le dedicas el tiempo necesario para crear. La vida diaria te absorbe de responsabilidades. Tienes que cumplir horarios, citas, itinerarios. A veces te puede llegar una idea creativa en plenas horas de trabajo y no la puedes desarrollar porque obvio, tienes que trabajar.

Por otro lado, la vida del artista es una vida austera, porque la gente no compra arte, (o muy poco). Los libros no se venden, las pinturas se quedan colgadas llenándose de polvo...

Y uno termina sucumbiendo, como Bernadette, ante la cotidianidad de la vida, hasta que suceda algo que haga despertar el alma creativa.

¿Qué opinan ustedes? ¿Ser o no ser? ¿O ser a medias?


martes, 17 de septiembre de 2019

Fiesta mexicana

Me gusta mucho la decoración del mes de Septiembre, por ser fecha de la Independencia. Creo que porque de niña yo disfrutaba mucho estas celebraciones.

En el kinder nos ponían a hacer cadenas de papel de china, un eslabon verde, otro blanco, otro rojo, uno verde, otro blanco y otro rojo... y así hasta formar una larga cadena que luego colgaban por el salón.

También me gustaban mucho los adornos que colgaban en las calles, en los postes de luz y especialmente en el palacio de gobierno y el palacio municipal.

Nunca me ha tocado ver una ceremonia del grito porque evitamos los tumultos, pero me emociona mucho ver los juegos pirotécnicos.

Lo que sí llegué a ver varias veces fueron los desfiles. Los soldados marchando, la música militar con tambores y trompetas. Mis papás me compraban una banderita o un rehilete y mi papá me subía en sus hombros para ver mejor el desfile.

Quizá por eso me gustan estas fechas, porque tengo asociados recuerdos muy lindos. Y cada vez que veo la decoración verde, blanco y rojo, me siento más que patriótica, feliz. 

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Hace falta estudiar filosofía

Recientemente he estado siguiendo un canal, que aunque su principal temática es el ASMR, incluye reflexiones acerca de la filosofía, siendo éste el motivo por el cual se ha convertido en uno de mis favoritos. (Les dejaré al final un video para que lo escuchen y sigan el canal).

La filosofía es una materia que ha sido relegada en la educación, al grado de que ha desaparecido de los planes de estudios de la preparatoria, y sólo de casualidad la llegas a tomar en la universidad, si es que tu carrera está relacionada con Humanidades, o como una materia optativa en el caso de otras carreras.

Mi primer contacto con la filosofía fue, en el primer semestre de la universidad y por curiosidad propia. Tenía mucho tiempo libre en aquel entonces así que me iba a la biblioteca, a ver qué encontraba, y me topé con un libro de "Diálogos de Platón". Lo pedí en préstamo a domicilio y en las tardes, después de hacer la tarea, me puse a leerlo y quedé muy interesada por los conceptos que ahí se manejaban. Incluso  me quedaba pensando, ¿qué es el bien? ¿qué es el mal? ¿qué es la justicia? ¿qué es la equidad? ¿qué es la moral? y yo misma trataba de sacar mis propias conclusiones y reflexiones.

Una amiga se dio cuenta que yo leía ese libro y me recomendó otros, incluso me regaló algunos que todavía conservo por ahí.

Me hubiera gustado mucho que en el primer semestre hubiéramos llevado esa materia, así como Ética y Lógica. Sin embargo, la materia de filosofía, como tal, la llevé hasta el décimo semestre, ya cuando estaba terminando la carrera y cuando ya estaba en una etapa en lo que más me importaba era buscar vestido de graduación, hacer los trámites para mi titulación y encontrar trabajo, así que no siento que le pusiera mucho empeño a esa materia tanto como yo hubiera querido.

Y es una lástima, porque el libro que llevamos en ese entonces era de Agustín Basave Fernández, un libro buenísimo, que compilaba las corrientes filosóficas a lo largo de la historia, pero era tan grande y voluminoso y tan poco tiempo tenía para leerlo que sólo estudié lo suficiente para pasar el examen.

Después de titularme, llevé algunas materias de maestría, entre las que se encontraban Ética y Lógica y llevábamos libros de Kant, Descartes y otros filósofos. Para ese entonces yo ya trabajaba, e iba en las noches a la clase, pero ya mi mente estaba tan ocupada en el trabajo que tampoco siento que le hubiera puesto mucho empeño a aprender esas materias, aunque debo decir que el libro de Lógica me gustó mucho, porque me dio un criterio para resolver problemas.

Y a lo que voy es que en la actualidad, vemos noticias en donde jueces ineptos dejan en libertad a delincuentes, por errores en el proceso o por falta de pruebas. Pero ¿saben por qué ocurren estos "errores en el proceso"? Precisamente porque les falta el razonamiento filosófico necesario para tipificar el delito y analizar las pruebas.

Si aplicáramos los principios de la lógica, la filosofía y la ética, se vería una mejor impartición de justicia en el sistema penal, no se violaría ninguna garantía individual y se llevaría un proceso apegado a derecho.

Pero pues qué podemos esperar de los jueces, si como ya les dije, la materia de filosofía la llevamos en un semestre, al final de la carrera, ya cuando ya aprendiste mañas en los juzgados y en los despachos. No,  lo ideal sería  que esta materia la vieras en el primer semestre, cuando tienes 18 años, y tienes todas las ganas y el tiempo para estudiar y para reflexionar y cuestionar.

Claro, dudo mucho que cambien los planes de estudio, pero por eso mismo, los invito a leer filosofía, o a ver videos sobre el tema o escuchar charlas que se organizan en algunos centros culturales.


lunes, 2 de septiembre de 2019

Reseña libro: "El abanico de seda" de Lisa See

En este libro, se trata la historia de dos amigas en la China Imperial del siglo XIX, Flor de Nieve y Lirio Blanco, las cuales se conocieron de niñas gracias a un ritual conocido como "el vendado de pies".

El vendado de pies era una costumbre en la cual, las madres vendaban los pies de sus hijas de 6 años, con el fin de torcer sus dedos y deformar la planta del pie hasta convertirlos en los "pies de loto", es decir, debían medir a lo mucho 7 pulgadas. Esto se hacía porque en aquel entonces, tener pies pequeños era considerado un símbolo de belleza y aseguraba un buen matrimonio. Si no se hacía, entonces la niña era destinada a ser prostituta o sirvienta el resto de su vida.

Así, cientos de generaciones hacían este ritual con el objeto de conseguir un buen marido. Las niñas eran condenadas a ver cómo sus pies se fracturaban y se deformaban, ya no podían salir de casa hasta el día que se casaban. Obviamente, tampoco recibían ninguna clase de educación que no fuera aprender las labores domésticas. Solamente algunas tenían el privilegio de aprender una escritura secreta femenina llamada "nu shu", que les permitía plasmar sus mensajes y pensamientos en cartas y bordados. Al morir, todo eso era quemado. De tal manera que nadie, mas que las propias mujeres sabían la existencia del nu shu, era un arte tan secreto que ni siquiera los hombres lo conocían.

En esta historia, Flor de Nieve y Lirio Blanco se convierten en amigas gracias a un contrato llamado "laotong" que las convertía en almas gemelas de por vida. Era como un "matrimonio por amor entre amigas", más o menos, ya que como sabemos en la antigüedad los matrimonios hombre-mujer eran vistos más bien como un convencionalismo social, una transacción de negocios, no había amor en la pareja más que a lo mucho se podía aspirar al respeto y el buen trato.

Por eso la relación entre amigas era muy importante, ya que de ese modo ellas llenaban ese hueco de amor que tanto les faltaba. Es como hacer un pacto con tu mejor amiga de que siempre serán las mejores amigas toda la vida.

Flor de Nieve y Lirio Blanco se mandaban mensajitos secretos a través de un abanico, de ahí el nombre del libro.

Recomiendo el libro, es interesante, fácil de leer y nos cuenta esa parte de la historia que todos ignoramos, acerca de la costumbre del vendado de los pies. Para que se den una idea de lo que hablo, dejo aquí una fotografía.