domingo, 20 de septiembre de 2020

Magic Place

 Hoy andamos de un humor medio nostálgico, con toda esta pandemia y este encierro pues es inevitable pensar que tiempos pasados fueron mejores. O bueno, eso dicen. 

El caso es que hoy les voy a compartir un recuerdo de un lugar que existió en los finales de los 80's y principios de los 90's llamado "Magic Place". 

En esa época eran bien populares los lugares de "chispas". Así se les decía a donde había maquinitas donde jugabas videojuegos. Ahorita los niños pueden jugar videojuegos hasta en el celular, pero en aquellos años era muy raro el niño que tuviera Nintendo o Atari. Eran unas cosas carísimas y difíciles de conseguir. 

Pero resulta que por mediados de los 80's, cerca de mi casa se abrió el "Magic Place". Era un lugar donde había maquinitas y juegos tragamonedas. Era el lugar de moda, todos los niños querían festejarse ahí o pasar el fin de semana jugando ahí. Claro que los papás sólo te daban dos o tres pesos que alcanzaban para bien poquitas fichas. Buuu. 

Pero aún así las hacías rendir. Yo la verdad prefería jugarlas con los juegos tragamonedas en lugar de las maquinitas. Mi favorito era el de hockey, pero para ese se necesitaban dos personas. También me gustaban esos donde tenías que arrojar bolas, ah, y el de los topos, ese donde les pegabas con un martillo a unos topos que salían de unos hoyos. 

Al final, la maquinita te daba unos tickets, y si juntabas muchos podías llevarte alguno de los premios que estaban en la vitrina. Por supuesto los mejores premios valían 1000 boletos, pfff. Yo lo único que alcancé fue una pulsera de plástico color fosforescente y algún dulce. 

También recuerdo que en el periódico a veces salían cupones que valían por tokens para jugar. Sólo salían en el periódico de los viernes, así que siempre estaba alerta para recortar el cupón. 

A mediados de los 90's el lugar cerró. Ya para ese entonces tenía nintendo y muchos niños también ya tenían sus propias consolas de videojuegos. El lugar estuvo abandonado muchísimos años. 

Hoy pasé por ahí y vi que lo convirtieron en casino Caliente. 

Supongo que los niños de antes ahora son los adultos que juegan a las maquinitas, pero ahora apostando dinero. 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Calles con historia

 Una de esas mañanas de domingo que le cambiaba de canal a la televisión mientras desayunaba me topé con un programa del Canal 14, llamado "Calles con Historia". 

Mientras me tomaba mi café, vi  la historia de la colonia Santa María de la Ribera, en la ciudad de México y el narrador saltaba desde los inicios de la época virreinal hasta la época actual, contando leyendas, datos curiosos, personajes históricos, edificios emblemáticos, anécdotas y hasta historias de fantasmas. Todo en media hora. 

Al siguiente domingo, el programa se trató sobre la colonia Coyoacán, y así, semana tras semana hablan de una colonia o una zona diferente. 

Como saben, yo soy de Monterrey y he ido a México sólo unas cuatro veces, y nunca alcanzo a ver todo lo que la ciudad tiene para ofrecer. Es tan enorme que sólo visito la zona histórica. Conozco el Castillo de Chapultepec, el Zócalo, la Catedral, la Basílica, la Alameda y las pirámides de Teotihuacán. He visitado algunos pocos museos, pero me falta conocer cómo es el Palacio de Bellas Artes por dentro, tampoco conozco el Templo Mayor y bueno, un montón de lugares. 

Así que este programa es como irse de viaje a México cada fin de semana y conocer lo que no se alcanza a conocer en un viaje de una semana. 

Si quieren ver los programas, aquí les dejo la liga. En verdad lo recomiendo, está muy interesante. 


http://www.canalcatorce.tv/?c=Programas&p=151&a=Det&t=163&ci=2844&m2=5


lunes, 14 de septiembre de 2020

Volviendo a lo básico

 Es increíble que ya tenga más de diez años con el blog, y cuando leo entradas antiguas me doy cuenta que ha cambiado mucho mi manera de expresarme. 

Antes se notaba más el relajo y ahora soy bien cuidadosa con la redacción, creo que mucho tuvo que ver mi etapa como editorialista en el periódico. También por esa época el blog perdió su anonimato, pues un requisito para ser editorialista era precisamente tener un blog, de hecho la columna así se llamaba "Desde el Blog". 

Y al perder el anonimato, pues también me dio oso contar en el blog mis aventuras y desventuras, porque se suponía que el blog ya era algo más profesional y serio. De hecho oculté muchas entradas que a lo mejor hubieran desentonado con el nuevo tono que me proponía. 

Pero hace tiempo que no participo en los editoriales y la verdad extraño mucho escribir como antes, así que, sordeadamente, haré que mi blog otra vez sea anónimo. 

Bueno, hay seguidores que sí me conocen en persona, jaja. Yo espero que no me balconeen. 

Así que oficialmente declaro el blog como anónimo otra vez y trataré de escribir más seguido. 



miércoles, 9 de septiembre de 2020

Aburrida

 Sinceramente ya me aburrió esta situación de la pandemia. Y las autoridades no dan esperanzas de cuándo se vaya a acabar, es más, dicen que eso será para siempre, que tendremos que "convivir con la enfermedad". 

Me da rabia que todo esto se ha magnificado por culpa de la corrupción de los gobiernos, empezando por el de China, que encubrió el brote en sus primeros días, incluso amenazó a los médicos que atendieron los primeros casos y que estaban a punto de revelar la noticia al mundo. 

También me molesta la incompetencia de las aerolíneas y aeropuertos de todo el mundo, si ya tenía evidencia de que el virus se estaba esparciendo, ¿por qué no implementaron protocolos de sanidad? ¿Por qué no tomaban la temperatura a los pasajeros, por qué no les daban cubrebocas y gel antibacterial? Ellos siguieron transportando pasajeros de todo el planeta como si no existiera. Sólo muy contados países impusieron cuarentena obligatoria. 

Y sobre todo me molesta la manipulación que hace el gobierno de México con las cifras. No dicen toda la verdad, sólo dicen cosas a medias, ¿qué digo a medias? no, ni siquiera eso, a tercias, a quintas... no sé. 

El único consejo de Gatell es quédate en casa, no salgas, enciérrate. 

Y por otro lado se la pasa desacreditando todo hallazgo médico. No proponen una solución real. 

Todo se ha colapsado. Y la gente ya está harta. 

A veces me agüito y siento que este año fue tiempo perdido. Otras veces trato de sobreponerme y me ocupo en mis actividades. Pero en el fondo anhelo que las cosas vuelvan a ser como antes, no esa "nueva normalidad" de la que tanto hablan, sino como eran antes, sin tapabocas y sin distancia. 




jueves, 28 de mayo de 2020

Reseña película: Ya no estoy aquí

Ayer estrenaron en Netflix una película filmada en Monterrey hace algunos años y que hasta ahora sólo se había proyectado en salas de cine independiente.

La película se llama "Ya no estoy aquí" y trata la historia de Ulises, un pandillero "cholombiano"  que vive en la Sierra Ventana, una zona marginal de Monterrey y que por problemas con otra pandilla termina huyendo al otro lado.

Como regiomontana, puedo decirles que esta película está interesante y sí es recomendable, aunque es muuuuy regional, así que para los que no conocen Monterrey o sólo conocen la parte turística, les costará mucho trabajo entender las referencias locales y la forma de hablar de los cholillos. Incluso por los comentarios que he leído de los propios regios, hay opiniones encontradas, unos aplauden la película, otros dicen que se quedó corta y otros (los que viven en su burbuja de cristal) la encontraron aburrida.

Pero para que más o menos se den una idea del contexto, aquí van mis comentarios.

En Monterrey a principios de la década de los 2000 empezó una moda urbana en esas zonas de la Independencia, Sierra Ventana, Cerro de la Campana y otras zonas marginales. Se hacían llamar "cholombianos" o "kolombianos". Eran jóvenes pandilleros que eran aficionados a la música vallenata colombiana. Cómo llegó esta música a Monterrey es un misterio, algunos dicen que fue gracias a Celso Piña, otros dicen que la trajeron los chicanos que venían de EU, en fin, nadie sabe bien de dónde empezó el gusto por esa música. El caso es que no sólo la aceptaron, sino que la modificaron a su antojo, la ponían más lenta, (ellos le dicen "rebajada"). Y organizaban bailes masivos donde los cholillos iban a lucirse con sus pasos.

Además, tenían una forma de vestir muy exótica. Camisetas en tallas extra grandes, pantalones anchos, cachuchas, paliacates, escapularios. Las mujeres por otro lado usaban tops y shorts pequeños, luciendo casi todo el vientre y espalda.

Lo más excéntrico eran los peinados, se embarraban de gel y se aplanaban el cabello, se decoloraban otras partes, y se rapaban parte del cráneo.

En esa época yo era estudiante, me iba en camión a la universidad y la ruta pasaba por la colonia Independencia, así que me tocaba ver a esos cholillos. Pero la mayoría de las veces era gente que andaba en sus propios rollos, no se metían con nadie.

La Jornada: Espectáculos

Amanda Watkins ama los cholombianos - VICE

Pero durante el sexenio de Felipe Calderón y su absurda guerra contra el narco, todos estos chavos eran reclutados por el crimen organizado. Los narcos iban en camionetas al cerro, interceptaban a estos chavos y los invitaban a formar parte de sus filas, por las buenas o por las malas.

Esto fue más o menos como entre el 2009-2011. En esa época hubo mucha violencia en Monterrey, narcobloqueos, secuestros, asesinatos, decapitaciones. La gente tenía mucho miedo a salir a las calles. El gobierno sólo demostró ineptitud en el manejo de este problema. Con el cambio de presidente, las cosas más o menos se calmaron, pero Monterrey ya no volvió a ser igual.

Pues bien, de eso trata más o menos la película, es como una "fotografía" del Monterrey de aquel entonces, pero no esperen un documental y mucho menos esperen algo como las series de narcos. No, eso no lo van a encontrar aquí. Lo muestran, pero no es el eje principal de la película. Tampoco esperen un final concluyente, porque eso tampoco sucede. Es más bien un final abierto, como la herida de ese Monterrey que nunca llegó a cicatrizar.

Lo que encontrarán en la película es un vistazo a cómo se vive en esas zonas marginales, y una historia personal, de un adolescente que de golpe tiene que abandonar todo (familia, amigos, ciudad, música), e irse a otro país donde nadie le entiende y donde se siente como pez fuera del agua, y se la pasa añorando y sintiendo nostalgia por su tierra pero como todo en la vida, las cosas cambian y nada vuelve a ser igual.

Ignoro si todavía hay pandillas de cholombianos, la verdad como hace muchos años que no ando en camión ya no me entero de mucho. (sí, soné muy "fifí").  Pero por donde vivo está más o menos cerca de esa zona (Así es Monterrey, de un lado están las colonias de clase media y del otro, las marginales).  Y por las noches, cuando no hay ruido en la avenida, se alcanza a escuchar a lo lejos música vallenata y unos seis o siete disparos que terminan la fiesta.