jueves, 20 de abril de 2017

13 reasons to why

Acabo de terminar de ver la serie de Netflix "Thirteen reasons to why".

La verdad no sé cómo empezar mi crítica, así que aquí van mis razones por las cuales no me gustó la serie, o más bien, no me fascinó. *MI OPINION TIENE SPOILERS*

razón 1. Personajes cliché. La niña bonita pero incomprendida, el niño tímido, el deportista, la popular, la inteligente, el gay, el bully... Son personajes fórmula, que se repiten en muchas series gringas, quizá porque en dichas preparatorias así son, pero la vida me ha demostrado que no hay personajes cliché en el mundo real.

razón 2. Demasiado drama por cosas insignificantes. Muchas de las razones que la chica cita como motivos de su suicidio me parecen tontas y ridículas. "Mi amiga me dejó de hablar", "El chico que me gusta se fue con mi mejor amiga", "Mi otra amiga habló mal de mi a mis espaldas", "Ese niño publicó un poema mío sin mi permiso"... Sí, es cierto que cuando eres adolescente esas situaciones te parecen el fin del mundo, pero no te vas a suicidar por ello ¿o sí? Con excepción de la primera y la penúltima razón (la publicación de una foto supuestamente erotica y la violación), las demas razones no son tan graves como para quitarse la vida.

razón 3. Culpabilizar a Clay Jensen por no haberla "salvado". La chica lo incluye en su lista de motivos como "me besaste, yo te dije que te largaras, y me hiciste caso y te fuiste y me dejaste sola en lugar de haberte quedado conmigo"

o_o

Sí, entiendo que en la adolescencia las mujeres somos medio bipolares, pero me parece absurdo que culpabilices al chico que te gusta nomás para atormentarlo por no haber insistido más. Además a esa edad los hombres son bien mensos, no entienden de indirectas y están más nerviosos de lo que una se imagina, no se les pueda exigir que actúen como hombres porque todavía son niños.

razón 4. La negativa de los jóvenes a hablar con sus padres. Algo que no pude comprender fue por que los chicos no se comunicaban con sus padres, a pesar de que estos en toda la serie éstos se mostraron abiertos, amables. Vaya, no eran malos padres. Estaban al pendiente de sus hijos, les preguntaban si tenía algún problema y los chicos en todo momento respondían "no me pasa nada", "estoy bien", "ya me voy".

Es verdad que de adolescentes ocultamos muchas cosas a nuestros padres, pero si tienes una buena relación con ellos tienes la confianza de contarles tus problemas. Por lo que no me parece coherente la decisión de la chica de suicidarse sin antes hablar con sus papás acerca de sus problemas, ya que los papás de ella eran amorosos y comprensivos. Te queda la pregunta de que ¿entonces que pudieron haber hecho sus padres para que no se suicidara? ¿En qué fallaron?

razón 5. Protagonista tonta. Algo que no soporto en los libros y en las series es que a los protagonistas les pasen tragedias por pendejos. En el caso de Hannah, si ya había visto a Bryce violar a Jess, ¿a que va ella a su casa, se quita la ropa y se mete al jacuzzi con los amigos? Solita se fue a meter a la boca del lobo. No me parece coherente esta escena. Sería diferente si Bryce la hubiera abordado en la calle y forzado a llevarla a algún sitio, pero ¿ir ella por su propio pie a su casa nomás porque sí?

razón 6. Suicidio demasiado explícito. ¿Realmente era necesario mostrarlo?

El problema con esta serie es que no analiza con profundidad el tema del acoso y el bullying, se queda en la superficie. Los padres quedan en un plano de personajes secundarios que no sabían ni conocían realmente a sus hijos.

Por lo tanto, esas son mis razones por las cuales no me fascinó la serie.

Pero no puedo evitar compararla con otra serie totalmente diferente, pero que también aborda el bullying y el suicidio adolescente, pero con un enfoque más aterrizado. Se trata de la serie británica llamada "My Mad Fat Diary".

En esta serie, Rae, la protagonista, tiene todas las de perder. Es gorda y fea, insegura,  depresiva y suicida. Tiene una familia disfuncional, una madre que está mas preocupada en satisfacer sus necesidades sexuales que en atender a su hija; una amiga que es hipócrita y dificultades para hacer nuevos amigos

Pero a lo largo de la serie vemos que Rae va madurando y comprendiendo por qué la vida es como es. Se da cuenta que no todo es el fin del mundo, y que las personas (incluidos sus padres y su propio terapeuta) cometen errores y no lo hacen a propósito para agredirla, sino simplemente porque no saben que a veces sus actos lastiman a otros.

El final es esperanzador porque después de superar otro intento de suicidio, Rae por fin comprende lo valiosa que es y continúa su vida, no por otros, sino porque ella misma así lo desea.

Así que esta es mi opinión. De todas maneras chequen ambas series y hagan sus comparaciones.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Me prohibieron el café

Me prohibieron tomar café. Bueno, más bien me dijeron que no lo tomara a diario, que no lo tomara después del mediodía, y que cuando lo tomara, lo rebajara con leche deslactosada.

El motivo de la prohibición es porque tengo el cortisol demasiado alto, la hormona del estrés, y que el café lo empeora. Además porque sufro de insomnio crónico.

Así que desde hace una semana le he bajado un 90% a mi consumo de café y lo echo mucho de menos. No tanto porque me haga falta la energía que me da, sino por su sabor.

Me hice adicta al café a los 30 años. Antes de esa edad no sentía la necesidad de tomarlo diariamente. Aunque claro, disfrutaba mucho tomarlo, sobre todo en las reuniones con mis amigas. Pero tomarlo todas las mañanas no lo hacía, simplemente porque no estaba acostumbrada.

Después a los 30 empecé a trabajar en una empresa cuya hora de entrada era a las 7 de la mañana, y estaba muy lejos. Para llegar a tiempo tenía que levantarme a las 5 de la mañana. Por eso llegaba somnolienta y sin energía. Y lo primero que me recibía en la oficina era el cálido aroma del café recién hecho, en esas cafeteras metálicas grandotas que había en la oficina. Además, no sé que tipo de café compraban pero tenía un ligero toque a canela, así que sabía delicioso.

Fue ahí donde me volví adicta al café. A eso súmenle el hecho de que ese trabajo era muy demandante, mi jefe de aquel entonces era muy exigente, y el estrés se me disparó cañón. Ahí fue cuando empecé a tomar dos tazas diarias, a sentir una ligera gastritis, a sufrir insomnio todas las noches y mi nivel de cortisol se elevó tanto que se quedó en modo de que #debo de estar alerta todo el tiempo".

Después de ese trabajo tuve un año sabático, donde volví a prescindir del café, porque ya no lo necesitaba. Pero cuando volví al mundo laboral otra vez volvió mi adicción al café. En esta otra oficina tenían café soluble, no había cafetera y tenía que poner una olla de agua en la estufa para prepararlo. Después opté por los cafés agua de calcetín Andatti del oxxo y al final encontré los deliciosos cafés del Seven Eleven.

Pero como tampoco podía estar gastando tanto en cafés, me compre una cafetera bien padre, pequeña, con un termo incluido. Y todos los días la conectaba y hacía mi propio café en mi escritorio, despertando un poco la envidia de mis compañeros.

Adoraba mi pequeña cafetera, pero no me duró mucho el gusto. Un día la señora de la limpieza, una señora bien machetona para hacer el aseo, jaló la mesa donde tenía la cafetera dizque porque quería trapear. Pero la cafetera estaba conectada, así que se estrelló en el suelo y se quebró. (Y con eso se me rompió el corazón porque de verdad amaba a mi cafetera).

Y aunque sí me la pagó, yo ya no encontré otra cafetera igual. Volví a los cafés comprados, porque mi ex jefe ya no compraba café ni del nescafé, o porque las secretarias se lo robaban, que se yo. Además el café preparado en microondas sabe horrible, y su apariencia es de agua mutante (a veces pensaba que después de tomarlo me saldrían tentáculos o alguna mutación extraña, no confío mucho en los microondas).

Pero bueno, ya no estoy en ese trabajo. Ahora soy independiente. Y rescaté del olvido otra pequeña cafetera que tengo por ahí, no tan padre como la anterior pero al menos cumple su cometido. Y me preparaba mi propio café y lo ponía en un termo. Pero mi insomnio seguía y la sensación de estrés también. Así que fui con el médico y me lo restringió.

Ahora he sustituido el café mañanero por jugos o por agua. Pero estos no suplen esa sensación de calidez que me da el café, esa sensación de que pase lo que pase, todo estará bien.

sábado, 11 de marzo de 2017

Día de la mujer

En esta semana se celebró el día de la mujer, y en las redes abundaron múltiples opiniones acerca de lo que es el feminismo.

Algunos consideran el feminismo como un movimiento que busca para las mujeres igualdad de oportunidades laborales, sociales, políticas y económicas. Otros consideran el feminismo como un montón de mujeres locas que se la pasan criticando y denostando a los hombres tildándolos de machistas. Otros más consideran el feminismo como libertad sexual y reproductiva.

Sin embargo, me he dado cuenta que el feminismo se divide en dos bandos. Para ponerlo en términos más sencillos (y espero no ofender a nadie), hay feministas santas y feministas putas.

Las feministas santas son las que abogan por la mujer, como un ideal de pureza, y belleza. Ellas apelan a que la mujer sea considerada líder, que destaque en las ciencias, en la política, en el arte.

Las feministas putas son las que por otro lado exigen libertad sexual y derechos reproductivos. Son las que se desnudan cuando protestan, las que abogan por causas como el aborto, o la libertad de tener las parejas sexuales que quiera y cuando quieran.

Y ambas tienen razón. Cada una desde su trinchera pelea un aspecto de la mujer. El problema está en que unas a otras se desprecian y se critican las unas a otras, lo que hace que los hombres por ende no nos tomen en serio.

El ejemplo más claro está en la figura de Emma Watson. Esta joven actriz, reconocida por sus discursos feministas, fue criticada duramente por una serie de fotografías donde aparece sin sostén, dejando entrever sus senos desnudos.

Lo peor es que las críticas más crueles provinieron precisamente de otras mujeres. La tacharon de falsa, de hipócrita, de libertina. Porque muchas feministas santas la tenían como ídolo de pureza, y cuando vieron que ejerció un pequeño acto de feminismo de puta, ya no les cayó en gracia.

Sin embargo, Emma Watson respondió a las críticas con una frase muy sabia: "El feminismo no es una vara con que las mujeres pueden golpear a otras mujeres".

Muy bien dicho. Porque hay muchísimas mujeres que critican a otras por su aspecto, por su estado civil, por su conducta, por su vestimenta, por su trato con los hombres. Lo que no sucede así con los hombres.

Hace poco hubo una noticia de tres muchachos de Monterrey que agarraron la parranda y se largaron a Matehuala o Real de Catorce, no recuerdo,  y no se volvió a saber de ellos. Por las redes sociales se difundieron sus fotos y los comentarios decían "pobrecitos, ojalá no les haya pasado algo". Al final resultó que se habían ido a seguirle a la parranda y a seguir tomando y echando relajo y que no se comunicaron con sus familiares porque se les había pasado la noción del tiempo. Y los comentarios fueron de "que bueno que estan bien".

En cambio, en las noticias de desapariciones de jovencitas, las primeras en criticarlas son las mujeres. "Seguro se fue de puta con el novio", "Yo a esa edad ni siquiera me maquillaba ni usaba tacones", "Denle unos buenos chingazos para que se le quite lo puta". Y en varios de esos casos la niña solamente fue víctima del crimen, seducida por algún padrote o secuestrada en contra de su voluntad, o sustraída con engaños. Y las mujeres lectoras en vez de sentir pena, la critican duramente.

Por eso no creo mucho en el feminismo, porque ni las propias mujeres se solidarizan con otras mujeres. Hasta que no vea que existe realmente el ánimo de luchar juntas sin criticarse unas a otras, hasta ese momento creeré en el feminismo.



jueves, 19 de enero de 2017

Balacera en Colegio Americano del Noreste

Hace meses, en una cena, la esposa de mi ex-jefe nos contó que su hija, de 12 años que cursa 1ero de secundaria, le contó que estaba muy preocupada porque se dio cuenta que su mejor amiga se cortaba las muñecas con navajas, y que ocultaba las cicatrices con pulseras o las mangas de su suéter. La hija de mi jefe estaba preocupada porque la niña le había hecho jurar que no se lo dijera a nadie, pero ya no podía cargar con ese secreto así que se lo contó a su mamá.
Al parecer la niña se automutilaba como una manera de escape de lo que vivía en casa, ya que sus padres estaban divorciados.
También hace tiempo conocí a una doctora que una vez me platicó que descubrió a su hija adolescente que tenía planes de suicidarse. Afortunadamente la chica no logró su cometido, pero eso preocupó muchísimo a su madre. Tuvieron que ir a terapias psicológicas para lograrla sacar de su depresión, ya que la chica sufría porque su padre se había ido de la casa con otra mujer y se había divorciado de su madre. En cierta forma, la jovencita se sentía culpable del divorcio de sus padres y sus intentos de suicidio eran una manera de autocastigarse.
Saco estas historias a colación por los eventos ocurridos el día de ayer, donde un alumno del Colegio Americano del Noreste disparó a sangre fría a tres de sus compañeros y a su maestra, para acto seguido suicidarse dándose un balazo en la boca.
Admito que vi el video, y varias veces. Me costaba trabajo entender lo que ocurrió. Una mañana normal de clases, donde todos apenas están sacando sus libros, ese niño se ve que se aisla del grupo y se agacha para sacar algo de su mochila mientras la maestra ni en cuenta. Y de la nada, y con mucha seguridad, el niño saca el arma y dispara a su compañero, el gordito de la clase en la frente. El niño de desploma. La maestra por un segundo se queda paralizada del miedo. En vez de reaccionar, solo se queda parada sin comprender lo que ocurría. El niño le dispara a ella. En seguida, y con una asombrosa puntería, dispara a otros dos compañeros. Los cuerpos se caen. Los demás niños se echan pecho tierra. El niño homicida intenta dispararse una bala en la sien. Lo intenta dos veces, pero se da cuenta que se le han acabado las municiones. Con tranquilidad regresa a donde estaba su mochila, recarga la pistola mientras los demás niños lo observan aterrados. Finalmente el niño mete la pistola en su boca y se da un disparo. Su cuerpo cae y es ahí donde los demás niños salen en desbandada del salón.
Después se sabe que el niño agresor falleció. Los otros, incluida la maestra, siguen graves.
El niño homicida sufría de depresión. Consiguió la pistola porque su padre era aficionado a la cacería e incluso él lo acompañaba a cazar, de ahí que manejara con destreza el arma.
La sociedad regiomontana está conmocionada por este suceso y todos opinan sobre qué están haciendo los padres, las escuelas y el gobierno en la crianza y educación de los niños.
¿Qué es lo que lleva a un niño a sufrir la depresión? ¿Qué tan grave es lo que vivía como para terminar desquitándose con otros niños y atentar contra su propia vida?
Pueden ser muchas causas. Pudo haber sufrido abuso físico, psicológico, sexual. Pudo haber vivido en un entorno familiar carente de valores y amor. Los dedos están apuntando hacia sus padres, quienes hasta ahora se han mantenido fuera de las cámaras. Me imagino que ellos son los más consternados. Cuándo iban a pensar que su hijo esa mañana se convertiría en asesino.
Es muy lamentable esta tragedia, especialmente porque se pudo detectar a tiempo. Si los papás del niño sabían que su hijo sufría depresión, ¿para qué lo llevaban al colegio? ¿No era mejor tenerlo bajo tratamiento en casa o en una institución mental? ¿Por qué el padre le inculcó la cacería como pasatiempo? Al matar un animal, el alma del hombre se desensibiliza y ya no se tiene respeto por la vida.
Ojalá los papás se pusieran las pilas, y se dieran cuenta a tiempo de lo que pasa con sus hijos. Hablaran más con ellos, jugaran más con ellos, que los abrazaran, que les chequen cómo les va en la escuela, con quiénes se juntan o por qué no tienen amigos. Son muchas cosas las que esos padres pudieron haber hecho con su hijo y que no hicieron, y lo peor de todo es que personas inocentes son las que sufren las consecuencias.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Club de cuervos

El fin de semana me aventé un maratón de la segunda temporada de Club de Cuervos, serie mexicana que se transmite por Netflix.

Y aunque yo no soy fanática del fútbol, la serie me atrapó desde el principio por los tejes y manejes que se hacen en esta industria, fuera de cancha, así como por el humor mexicano (aunque el guión a veces peca de ser demasiado lépero y grotesco).

Ya en la primera temporada fuimos testigos de cómo el par de hermanos, conformados por Isabel y Salvador (Chava) Iglesias heredaron el club de fútbol de su padre. Desde el principio vimos algo que es muy común en las familias mexicanas, el pleito por la herencia y sobre quién va a quedar a cargo.

Vimos cómo Chava, el hijo irresponsable, arrogante y superficial es designado por el comité para ser Presidente del Club de Fútbol, no obstante que es un perfecto incompetente que no sabe absolutamente nada de fútbol. La designación se dio por la simple razón de que era el varón de la familia.

Como todo un junior, vimos derrochar la fortuna familiar, llevando al equipo a muchos conflictos que terminaron por caer en segunda división. Aunque a veces parecía cliché del típico niño rico fresa, Chava Iglesias es un ejemplo de lo que sucede en algunas empresas donde los hijos heredan el negocio familiar sin saberlo manejar. Chava Iglesias está más preocupado por sus seguidores de Twitter que por las finanzas del negocio, y es su hermana la que se jala los pelos cada vez que tiene que resolver alguna trastada que hizo su hermanito.

En la segunda temporada, vemos a Isabel Iglesias asumir el control, apoyada por Mariluz (la joven amante de su papá y madre de un hijo de éste).

A continuación hablaré sobre esta segunda temporada así que ALERTA DE SPOILERS.... si no la han visto y desean verla, no continúen leyendo el post. Pero si ya la vieron, sigan conmigo.

Isabel Iglesias y Mariluz son dos mujeres muy diferentes entre sí, pero ambas enfrentan la misma problemática. Son mujeres de negocios en un mundo dominado por hombres. Las armas que ella utilizan para hacerse valer son diferentes. Isabel apela a la competitividad y a la inteligencia. Mariluz apela a su sensualidad y juventud.

Para muchos televidentes, ambos personajes son detestables. Para mí en cambio no lo son. Si Isabel y Mariluz fueran hombres, sus acciones no serían consideradas odiosas, sino más bien sería lo normal. Pero como se trata de mujeres causa más molestia. Vemos a una Isabel aguerrida, que impone, que no se doblega ante las circunstacias, que rechaza el rol de madre sin tener remordimientos por ello. ¿Es acaso malvada por defenderse de las maniobras maquiavélicas de su hermano? No lo creo.

Mariluz por su parte utiliza la única arma que tiene a su favor para conseguir también sus objetivos: su cuerpo. Se sabe deseada por los hombres y lo aprovecha. Aparenta ser la típica mujercita tonta pero en el fondo es más inteligente de lo que parece. Y lo hace para sobrevivir, para tener algo con qué vivir ella y su hijo. ¿Se le puede culpar por ello?

Aunque aparentemente parecen las villanas del cuento, por querer manejar la fortuna de los Iglesias, en el fondo no son ni buenas ni malas. Simplemente hacen lo que está en sus manos para hacer valer su voz y su voto.

El que sí me parece un personaje detestable es Chava Iglesias, por su ego, porque no le importa despilfarrar la fortuna con tal de mantener su imagen, porque pisotea los derechos de su hermana por celos al ver que ella hace mejor las cosas que él. Al mismo tiempo, Chava es una especie de antihéroe trágico, pues él se convierte en una víctima de sí mismo, pensando que los demás tienen la culpa de su desgracia.

La única virtud que le reconozco a Chava Iglesias es ese don de gentes para atraer inversionistas y fanáticos. Un don que él no sabe aprovechar porque está más ocupado en joder a su hermana.

La segunda temporada termina con una alianza entre ambos hermanos. Falta ver cómo se llevan juntos. Al final, como dice el dicho, cría cuervos y te sacarán los ojos. No sabemos si estos hermanos terminarán por lograr que el club de fútbol despegue y se vuelva algo grande, o si terminarán masacrándose entre ellos hasta sacarse los ojos.

Como comentario final, muy bien lograda esta serie mexicana. Ojalá sigan sacando más producciones como ésta, aunque me gustaría que le bajaran un poquito al lenguaje soez que manejan.