viernes, 9 de agosto de 2019

Canciones que cuando las escuchaba me imaginaba la historia

Como que esta semana he andado muy nostálgica con eso de los 80's pero no lo he podido evitar, jaja.

Hoy hablaré de algunas canciones muy de moda cuando estaba chiquita y que cuando las escuchaba me imaginaba toda una historia. 

En aquellos años había muy buenos cantantes, con buenas voces sin necesidad de usar el auto-tune. Pero también se le prestaba mucha atención al contenido de la canción. Tenía que rimar. Y no una rima cualquiera, sino eran prácticamente poesía pura. 

Además de eso, contaban una historia, lo que la hacía más interesante. 

Hoy voy a hablar de tres canciones. La primera es Lobo Hombre en París, del grupo La Unión.

Jaja, neta que con esta canción mi imaginación volaba mucho. Yo de veras me imaginaba a un hombre lobo, llegando a una cantina, pidiendo una cheve y sacándole plática a una chica. 




La otra es "Cruz de Navajas" con Mecano. De hecho hay muchas canciones de Mecano que cuentan historias, pero esta es de la que más me acuerdo. Me imaginaba a un matrimonio aburrido, que casi no se hablaban entre ellos. Claro que había muchas cosas que en ese entonces mi mentecita infantil no terminaba de comprender, como el asesinato de Mario, pero eso no quita que yo me imaginara la historia en mi cabeza.







Y por último, la cereza del pastel, "Louis" de Franco De Vita. Dios mío, que canción, se me pone chinita la piel al escucharla. La canción habla de un taxista, llamado Luis, que soñaba con convertirse en rockero famoso. Lo chistoso es que no me costaba trabajo imaginar la historia ya que solía escucharla mientras viajaba en el coche con mis papás en medio del tráfico, así que me imaginaba que por ahí andaba un vochito taxi, manejado por Luis, y me lo imaginaba de pelo largo y tatuajes sonando el cláxon.





Y estas son las canciones que más recuerdo de mi infancia.


Y ¿qué canciones escuchaban ustedes cuando eran niños? 

miércoles, 7 de agosto de 2019

Malos policías

Los policías me dan miedo.

Nunca he sentido que se pueda confiar en ellos, los veo y evito siquiera mirarlos de frente, porque me imagino que eso daría pie a que me increpen, a que me riñan con severidad. Cuando una patrulla o granadera pasa lentamente y con la torreta apagada, detengo la marcha y le doy el paso. Les tengo el mismo temor que le tengo a los delincuentes.

¿Por qué tengo esta mala percepción sobre los policías?

Por noticias como esta...


Así es. No entiendo por qué los policías mexicanos actúan de esta manera. Sí, ya se que no se debe generalizar, pero por individuos como estos, se acaba la confianza en la institución. 

No son noticias aisladas. Hay muchísimos casos de abuso de autoridad, de colusión con el crimen organizado, de omisión a la hora de actuar y aprehender a los criminales. 

Uno como ciudadano no debería tenerle miedo a los policías, al contrario, debería tener la seguridad de que se puede contar con ellos. 

Pero esto es México, señoras y señores. Aquí no se puede confiar de nadie. 



martes, 6 de agosto de 2019

Princesas Disney

Cuando era niña, en los años 80's no había películas de princesas Disney. Cenicienta, Blancanieves y la Bella Durmiente eran películas de los años 50's, o sea, ya habían pasado más de 30 años sin que apareciera una princesa en Disney, y no existían las películas en video (eso salió mucho después). Mi única referencia de ellas era en los libros de cuentos. 

En los 80's recuerdo que las películas de Disney eran de animalitos que hablaban. Los protagonistas eran ratones (Bernardo y Bianca), zorros y osos (Robin Hood), gatos (Oliver y su pandilla). Así que para mí, como niña, esas películas me resultaban aburridas. También detestaba su intensa carga dramática, eran películas muy lacrimógenas, a veces tocaban temas muy intensos que me provocaban un nudo en la garganta. 

En pocas palabras, no me identificaba con ninguno de los personajes de Disney... hasta 1989 que apareció La Sirenita. 

Cuando La Sirenita salió en el cine fue muy deslumbrante para mí. Era una princesa, era muy bonita, de ojos grandes y cabello rojo. Era divertida, audaz, cantaba bonito. Era la primera vez que yo podía ver una película en donde la protagonista era una mujer. 

Sé que en la actualidad las figuras de las princesas son muy atacadas, que por perpetuar estereotipos de la sociedad patriarcal, pero imagínense a una niña en los 80's, que nunca había visto una película protagonizada por una chica, eso sí era un parteaguas para mí. 

Pero lo mejor fue cuando se estrenó "La Bella y la Bestia". Desde que vi las primeras imágenes en una TV Guía, quedé fascinada. Recorté esos dibujos y los atesoré por mucho tiempo, y le rogué a mis papás que me llevaran a ver la película. 

Fue una experiencia muy bonita, ir al cine y verla a todo color. Las canciones eran maravillosas, Bella además de bonita era inteligente, le gustaba leer igual que a mí, y la Bestia le regaló una enorme biblioteca repleta de libros. Esa película siempre ha sido mi favorita, quizá porque me evoca muchos recuerdos bonitos de cuando fui a verla en el cine. 

Luego siguió Aladin, pero esta ya no era protagonizada por una chica, sino por un hombre. 

Y después de ahí se acabaron las princesas. Disney empezó a producir películas más épicas, más sombrías. Ahí está El Jorobado de Notre Dame, o Pocahontas. Esas ya no me gustaron tanto. También produjo películas donde el protagonista era un hombre, por ejemplo, Hércules, Tarzan y Atlantis. 

Y salvo una pequeña excepción con Mulan, Disney volvió a su patrón de películas de animalitos que hablan, o las de Pixar donde eran juguetes, o carros, etc. 

Si se fijan, las princesas aparecen en muy pocas películas. La mayoría de los filmes de Disney han sido enfocadas más al mercado masculino. 

A partir del 2009 otra vez se retomó la figura de las princesas, con "La princesa y el Sapo", "Enredados", "Valiente" y "Frozen". 

Pero en estas dos últimas ya no se ve el amor de pareja, y las princesas son más aguerridas, prefieren actuar en solitario, sin ayuda de nadie. 

No critico estas últimas cintas (de hecho, las he disfrutado). Sólo quiero hacer notar que aunque la figura de la "princesa Disney" es muy atacada en la actualidad, en realidad pocas veces han protagonizado películas. 

Cada princesa ha reflejado los valores que se viven en ese momento. Las princesas actuales son del feminismo de la tercera ola, donde abogan más por la diversidad. Las princesas modernas son de otras razas, como Moana, o de otras orientaciones sexuales, como Elsa de Frozen. 

Pero si me preguntan a mí, prefiero quedarme con Bella. Esa siempre será mi princesa favorita. 

sábado, 27 de julio de 2019

Sanborns en Monterrey

Hace tiempo hice un pequeño artículo sobre algunos edificios que ya no existen en Monterrey, como lo fue el cine Elizondo.

En esta ocasión hablaré de la tienda y restaurante Sanborns,  la cual todavía continúa en funcionamiento pero ha cambiado su fachada y sus interiores a lo largo de los años.

El primer Sanborns fue fundado en el año de 1903, por Walter y Frank Sanborn, inmigrantes estadounidenses procedentes de California. Inicialmente se fundó como una droguería en la ciudad de  México pero poco después instalaron una fuente de sodas, convirtiéndose en la primera de este giro en el país.  Se establecieron 3 sucursales en la ciudad de México y una en Tampico, que no funcionó porque en ese entonces la gente de esa ciudad tenía una postura antiyanqui y terminaron saqueándola y destruyéndola, por lo cual fue cerrada.

Después sobrevino la Revolución y no fue sino hasta 1919 que Frank Sanborns cerró las tres sucursales y decidió abrir una nueva, en la famosa Casa de los Azulejos, un antiguo edificio abandonado ubicado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de México. La casa fue remodelada y convertida en un lujoso restaurante, con salón de té, fuente de sodas, tienda de regalos, farmacia y dulcería. Actualmente es uno de los sitios mas icónicos de la ciudad de México y afortunadamente sigue conservando su fachada original. El restaurante es muy bonito y elegante y vale la pena visitarlo y tomarse un café ahí.

Después del éxito de la reapertura de Sanborns, se abrieron más sucursales a lo largo del país.

En Monterrey la primera sucursal se inauguró en el año de 1936, en la esquina de la calle Morelos con Escobedo. Su fachada evocaba a la matriz, la Casa de los Azulejos, pero con un estilo más ecléctico y sobrio.






Desde entonces se convirtió en un punto de interés tanto para los regios como para los extranjeros que visitaban la ciudad, pues les agradaba el ambiente que tenía la cafetería, la fuente de sodas y el salón de té. Era muy frecuentada por su comodidad y por estar precisamente, en pleno Centro de la ciudad, cerca de los hoteles.

Con el paso de los años, la tienda se fue reduciendo y su fachada fue modificada. En la esquina donde solía estar la entrada principal ha albergado otras tiendas o restaurantes. Un tiempo estuvo una tienda de ropa de caballero, después un Burguer King, ahora está un Starbucks. Y a un costado, del lado de la calle Morelos, hay un puesto de snacks donde venden fritos y cocas. Esta foto que está aquí la tomé de Google Maps, está fechada en 2018, y se puede apreciar cómo el exterior fue modificado.




Actualmente la entrada está por la calle Morelos. De hecho desde que tengo uso de razón esta es la entrada, así que no tengo el dato de cuándo se cambió a este lado.



En su interior tiene forma de L, y salida hacia la calle Escobedo. Todavía está la dulcería, la pastelería y la farmacia, así como la  sección de libros y revistas.


La cafetería todavía conserva su larga barra de madera con sillas en alto donde los viejitos y uno que otro joven van y se echan su cafecito mañanero mientras leen el periódico.




El restaurante está en un área aparte, dentro de la misma tienda. No está tan bonito como el de la Casa de los Azulejos ya que a diferencia de éste, su decoración es sobria, no tiene candiles ni ventanales, el espacio es cerrado, pero la comida es igual de sabrosa y a precios muy accesibles.

Comparando las fotos antiguas con la fachada actual de Sanborns, me entra un poco de tristeza no haber conocido el edificio en su forma original. Me imagino que debió haber sido muy bonito por dentro y por fuera.

Como ya lo he comentado muchas veces en este blog, Monterrey casi no respeta la arquitectura de sus edificios históricos, los demuele y construye cosas diferentes. En este caso el edificio sobrevive aunque de su fachada original conserva muy pocos elementos.

A pesar de ello, es uno de mis lugares favoritos que todavía visito cuando llego a pasar por ahí. 

viernes, 12 de julio de 2019

¿El principito es lectura para niños?

A veces en los grupos de lectura de Facebook donde se recomiendan libros, hay mamás o tías que preguntan qué libro les pueden recomendar para niños.

La mayoría de la gente responde en automático "El principito".

Yo no estoy de acuerdo con que "El principito" sea lectura para niños, pero no porque su contenido sea sexual o violento, no, para nada. Sino porque tiene muchas metáforas que sólo son comprensibles hasta que ya has vivido ciertas experiencias.

Es muy común que los adultos suelan asociar los libros ilustrados como cuentos para niños. El principito cuenta con ilustraciones preciosas, coloridas y sencillas. Por eso la gente asume que es cuento para niños. Igual sucede con los comics, se consideran lectura para niños y adolescentes por el simple hecho de tener dibujos (aún y cuando su trama diste mucho de tener corte infantil).

Pero no por tener dibujos significa que sea para niños.

Yo leí "El principito" cuando tenía unos doce años, y me resultó un libro tonto. Mi interpretación fue literal. La rosa era rosa, el cordero en la cajita era un cordero. Todo me parecía tan obvio que no entendía por qué el aviador a veces era tan necio para comprender las cosas.

Pero ahora a mis tantos-tantos años, por fin veo que cada personaje era un símbolo, cada uno tenía un significado. El principito es la voz de nuestro niño interior, y los personajes son metáforas de cosas que nos suceden de adultos. Las veces que tenemos que enfrentar una autoridad (el rey), el trabajo rutinario y en ocasiones, carente de sentido (el hombre de negocios), la depresión y el vicio (el borracho). La rosa puede tener varios significados, para mí son las relaciones amorosas, que a veces nos lastiman el corazón.

Por eso creo que El principito es un libro para adultos, porque sólo después de haber vivido ciertas experiencias es como podemos analizarlas a través de los ojos de un niño.

Si yo tuviera que recomendar libros para niños, me inclinaría por otros títulos. En la actualidad afortunadamente ya hay muchos autores de literatura infantil y juvenil que han hecho muy buenas historias, apropiadas para cada edad.

Mi opinión es que "El principito" sea leído cuando llegue el momento adecuado de ser leído, para poder gozar de la riqueza de sus metáforas y descubrir sus verdaderos significados.