lunes, 21 de agosto de 2017

Guanajuato

Recientemente tuve la oportunidad de viajar a Guanajuato en plan de vacaciones, y aprendí muchas cosas de la historia muy interesantes.

Pero en esta ocasión me ocuparé de hablar de sus habitantes. Algo que me llamó mucho la atención es el espíritu de civismo que hay en esta ciudad.

Guanajuato es una ciudad muy estrecha, ni siquiera tiene calles, sino más bien callejones y escalones y no hay semáforos porque el INAH ha calificado la ciudad como patrimonio de la humanidad por lo  que tiene que conservar su carácter colonial a fuerza. Así que manejar un coche es toda una proeza, porque se necesita tener mucha pericia para andar por esas callejuelas sinuosas (algunas al punto de voladeros), sin chocar y unos a otros se ceden el paso.

Ante la falta de espacio para ampliar calles han habilitado antiguos túneles (que prácticamente son vestigios de las minas abandonadas de dicha ciudad), convirtiéndose en una ciudad con vialidad subterránea, única en México.

Pero no crean que son túneles anchos y bien iluminados, al contrario, son túneles de un solo carril y la única iluminación es la de los propios faroles de los carros. Y adentro parece queso gruyere, hay que estar bien buzo para no perderte, aunque ellos en realidad ya están acostumbrados.

El caso es que le preguntamos a nuestro guía qué pasa si hay un choque o si un carro se queda parado en medio del túnel. Obviamente eso obstruiría todo el tráfico.

El guía nos explicó que en esos casos, los demás conductores se acercan a ayudar al del coche varado y entre todos lo mueven hacia la orilla del tunel, lo suficiente para que los demás puedan pasar.

"Porque de nada vale estar sonando el claxon, así no se soluciona el problema", dijo.

Otra de las cosas que me llamó la atención es cómo le hacen para mudarse a una casa y transportar todo el mobiliario por las escalinatas. Un muchacho nos dijo que en esos casos, todos los vecinos salen a ayudar, y entre todos cargan las cajas y los muebles hasta la casa. Imagínense cargar un refrigerador o una estufa y subirlo por decenas de escalones de piedra. Pues bueno, ahí todos se echan la mano.

Por último, algo que también llamó la atención es la orquesta sinfónica. Otro guía nos explicó que está integrada por muchachos que hacen su servicio social tocando algun instrumento. Incluso las presentaciones no se limitan al teatro, sino que a veces tocan en las escalinatas de la universidad al aire libre, o en los kioskos. Y si alguien los invita a amenizar un evento, como una graduación, ellos van. Algunos chicos tienen tanto talento que terminan convirtiéndose en músicos profesionales y son requeridos por otras orquestas de talla internacional.

No puedo evitar comparar Guanajuato con Monterrey. Monterrey es una ciudad con nula cultura vial. Y en cuanto a cultura musical, ni se diga. Ya hasta quitaron la única estación de música clásica que había y la sustituyeron por insípidas canciones de pop y trova.

No sé, pero siempre que regreso de los viajes me frustra que Monterrey no sea como otras ciudades de México. 

domingo, 13 de agosto de 2017

Reseña libro: "Matilda" de Xitlally Rivero

Es una historia de amor-desamor que está compuesto de varios fragmentos, entre conversaciones por e-mail, diálogos, poemas, relatos cortos, hojas de una agenda. Es un libro muy íntimo, muy emocional, a mí me gustó mucho porque no está narrado de manera tradicional lineal, sino que da saltos en el tiempo, y el lector que se aventure a leerlo debe saber que está frente a un libro poco convencional, y que requerirá un esfuerzo de su parte para comprenderlo y armar las piezas del rompecabezas que constituye esta historia. Además me gustó mucho la portada en colores primarios. Muy bello libro.

sábado, 12 de agosto de 2017

Ciclos de vida

Ayer iba manejando de tarde, y cambiando de estación en estación, hasta que ya la dejé en una que no tenía música, pero el tema que estaban tratando me llamó la atención. Era un psicólogo que hablaba acerca de los ciclos de vida.

Comentaba que hace unas décadas, la evolución de la persona estaba muy definida. Dejabas la niñez, estudiabas una carrera, trabajabas y te casabas a los 25. Inmediatamente después llegaban los hijos. Así que todas las etapas de la vida estaban muy definidas por edades.

Pero en la actualidad, ya no es así. Hay personas que postergan el matrimonio por razones personales o profesionales. Hay matrimonios que postergan la llegada de los hijos hasta establecerse económicamente. Así que en esos lapsos, las parejas truenan. O las personas simplemente se sienten frustradas y confundidas.

Aunque habló de varios casos (la mayoría problemas de matrimonios), el que me llamó la atención fue el de las personas solteras. Mencionaba que a los avanzados treintas muchas mujeres solteras se sentían solas porque no encontraban pareja, porque todas sus amigas ya estaban casadas y porque ya no tenían con quien salir. Entonces recurren a la tecnología (léase Tinder y otras aplicaciones similares). Pero los hombres que conocen por esos medios, lo único que buscan es llenar su soledad sexual. O sea, mientras las mujeres buscan algo emocional, los hombres solteros de más de 30 sólo buscan llenar su vacío físico o sexual. Por lo tanto, los ciclos de vida de hombres y mujeres en esta situación no compaginan. Y al no tener el mismo objetivo, la relación fracasa y tanto hombres como mujeres terminan más frustrados, más solos y con más temores de iniciar una relación.

¿Ustedes qué opinan?

viernes, 7 de julio de 2017

Casi me atropellan

El otro día, iba caminando por una banqueta que está en la Avenida Alfonso Reyes, entre Río Pánuco y Eugenio Garza Sada. Era sábado, la 1 de la tarde. El tráfico en ese tramo estaba insufrible, sobre todo porque después del paso a desnivel que construyeron, solamente dejaron dos carriles para todos aquellos que se quieren incorporar a la Avenida Eugenio Garza Sada y de inmediato se hace un cuello de botella que se extiende por lo menos un kilómetro (démosle gracias al gobierno por tan brillante obra pública).

A eso hay que sumar que la dichosa "banqueta" en realidad es una rampa de estacionamiento que abarca toda la cuadra. Rampa que utilizan  el Casino Winland, el bar Roots y la agencia de autos Hyundai. O sea, que prácticamente ahí no existe banqueta pues está a nivel de calle. Otra vez démosle gracias al gobierno por haberles dado permiso de desaparecer la banqueta para favorecer esos negocios y fregar a los peatones.

Total, que les decía que iba caminando por esa banqueta, cuando de repente, los conductores perdieron la paciencia y la cordura (algo muy común en esta ciudad) y les dio por circular a toda velocidad encima de la banqueta para sacarle vuelta al embotellamiento. Les valió madre que hubiera caminando gente por ahí. Dos veces me estuvieron a punto de atropellar. Dos veces. De nada sirvió que yo les agitara los brazos para hacerles notar que yo estaba ahí. No. Ellos estaban cegados de la ira porque el tráfico no avanzaba, así que decidieron imponer su ley y circular por la banqueta.

Cuando el segundo carro estuvo a centímetros de atropellarme yo le grité "¿Por qué se sube a la banqueta?"

Claro que el fulano se burló de mí.

Así es la vida en Monterrey. La gente no tiene respeto por nadie. 




miércoles, 5 de julio de 2017

Pastillas para adelgazar

Hace unos días se murió en Monterrey una señora de 24 años que tomó unas pastillas para adelgazar llamadas "Avitia Cobrax". Le dio muerte cerebral y falleció.

Las redes sociales empezaron a burlarse de la tragedia, diciendo que eso le pasaba por vanidosa. Otras en cambio daban consejos no pedidos como "solo se adelgaza con dieta y ejercicio".

Pero bueno, estoy de acuerdo que la mujer cometió un error al tomar esas pastillas sin consultarlo antes con un médico, y que además viendo las fotos no estaba tan gorda que digamos.

Sin embargo, la misma sociedad nos educa desde niñas a no estar satisfechas con nuestro cuerpo. Recuerdo por ejemplo, que yo tenía como 13 años, aún jugaba con muñecas y al basketball, y no faltaba la niña que me dijera que me tenía que empezar a depilar las piernas porque ya me veía peluda.

Luego recuerdo que en la prepa y buena parte de la facultad yo iba sin maquillaje a clases, y no faltaba la amiga que me dijera que me debería maquillar. (Yo la verdad no le veía el caso a maquillarse si mi cara era perfecta, ni siquiera tenía espinillas, pero bueno, así son las mujeres...).

Después en la vida adulta, no faltan las personas que te dicen que algo anda mal con tu cuerpo.

"Deberías plancharte el pelo"
"Deberías usar lentes de contacto"
"Deberías pintarte el pelo de rubio"
"Deberías usar pestañas postizas".

Y obviamente, el tema del peso también se toca. Pero no te lo dicen así tal cual como "deberías adelgazar" (entre mujeres es un crimen de lesa humanidad decirse "gorda"). Pero te lo dan a entender diciéndote un millón de consejos no pedidos. "Yo conozco a una nutriologa buenisima", "¿Ya probaste la dieta de la zona?", "Dicen que estas pastillas te adelgazan de volada", "Yo estoy tomando esta fibra y te baja el abdomen", y así una y otra vez.

Por otra parte, las tiendas se encargan de recordarnos que nuestro cuerpo no es bonito, vendiéndote maquillaje o poniendo ropa super pequeña que no te entra ni por un brazo, y al final terminas sintiéndote gorda, fea y miserable.

Y bueno, yo también caí en la farsa de las pastillas pero no esas que tomó esa mujer, sino otras, de las que nunca supe el nombre pero creo que son las llamadas Redotex.

La razón por la que las empecé a tomar, no fue por vanidad. De veras yo tenía sobrepeso y fui con un "nutriólogo" (lo pongo entre comillas porque en realidad no lo era).  Me dio una dieta que básicamente consistía en eliminar todos los carbohidratos y solo permitía carnes y verduras. Además, dentro del kit venía unas pastillas blancas y unas cápsulas. Las vendía sueltas, en bolsitas de plástico, y con la dosis justa para la semana. Decía que él no cobraba la consulta, que lo único que cobraba era las pastillas. (Treta que últimamente usan los nutriólogos y seudonutriólogos para encasquetarte un montón de suplementos y pastillas).

Total, que las empecé a tomar y noté el cambio de inmediato. Bajé esos fastidiosos kilos que no había podido conseguir rebajar ni con dietas ni ejercicio. Me llamó la atención que en la semana siguiente, me hiciera una serie de preguntas raras: "¿No sentiste mareos, escalofríos, naúseas, dolor de estómago, malestar?"

Yo respondí que no, que realmente me sentía bien. Pero como me hacía la misma pregunta cada semana, entonces ya me dio mala espina. Empecé a investigar en Internet sobre esas pastillas, que no tenían ni siquiera marca ni empaque porque me las vendía sueltas, como dealer. Por fin di con la marca. Eran Redotex. Y al leer los efectos secundarios, decía todos esos síntomas que él me preguntaba.

Entonces las dejé de tomar. No quería enfermarme del hígado o de otra cosa por andar tomando eso.

Pero oh sorpresa, apenas las dejé y vino el efecto rebote. Así que todo lo que gasté en ese tiempo fue dinero tirado a la basura.

Pero al menos tuve suerte y no me pasó lo mismo que a la chica que les comentaba al inicio de este post.

Sin embargo, a todos los que la critican, creo que antes que nada hay que tomar que a veces la dieta y el ejercicio no son suficientes, porque nos toca malos nutriólogos que en su afán de vender productos se olvidan que lo más importante es la alimentación en si, y confunden al paciente satanizando ciertos alimentos y vendiéndole pastillas o suplementos que cuestan carísimos.