viernes, 12 de abril de 2019

Caballero

El otro día un contacto en Facebook lanzó la pregunta acerca de si la caballerosidad debía considerarse como una forma de machismo. Se cuestionaba si el hecho de abrirle la puerta a una mujer, cederle el paso, darle el asiento, etc. podría interpretarse como un acuerdo implícito sobre el hombre que tendrá en algún momento de la relación interpersonal, poder sobre la mujer por los gestos "amables" otorgados.

El problema de esta noción de "caballerosidad" que tienen algunos hombres en la actualidad, es que interpretan la amabilidad hacia la mujer como un trato o un negocio. Yo soy amable contigo, te pago la cuenta del restaurante, etc, pero a cambio, tú me debes favores sexuales. Si yo te invito a ir a la cama, debes aceptar, porque ¿si no por qué aceptaste todos mis obsequios y gestos?

Si la mujer en cuestión no acepta, este tipo de "pseudo-caballeros" se enoja. Sienten que salir con esa mujer fue desperdicio de tiempo y de dinero.

En realidad, este concepto de caballerosidad es muy, pero muy limitado, y no se trata de eso.

Un caballero es amable y respetuoso con todo el mundo.   Con hombres y mujeres de todas las edades, y no nada más con las mujeres bonitas que a él le interesen.

Un caballero es un hombre educado, en el sentido de que es considerado con las personas. Si ve a alguien que tiene algún problema, lo ayuda. Si ve a una anciana que necesita que le abran la puerta, la abre. Si ve a un hombre que tiene un desperfecto con su coche, lo ayuda. Por decir unos ejemplos.

Un caballero además es un hombre de palabra, de honor. Antes los contratos eran verbales. Bastaba la palabra para saber que sí se cumplirían. Ahora no. A veces ni con contrato escrito cumplen lo estipulado.

¿Está bien que un hombre sea caballeroso con una mujer? Yo pienso que sí, siempre y cuando lo haga sin importar que la chica corresponda o no a sus sentimientos. No se trata de entregar el corazón. Se trata de ser amable, justo y respetuoso. Eso es la caballerosidad.


sábado, 6 de abril de 2019

Presentación libro "La piel morirá dentro del polvo" de Antonio Ramírez

“Polvo eres y en polvo te convertirás”, reza un versículo de la Biblia. Acaso será esta la premisa que el autor Antonio Ramírez toma en esta obra, un compendio de prosa poética titulado “La piel morirá dentro del polvo”.

A través de imágenes descriptivas, en momentos crudas y en ocasiones sublimes, así como poderosas metáforas, Antonio Ramírez explora la naturaleza humana, aquella que pocos se atreven a abordar, la que muestra los defectos, los miedos, y las más oscuras emociones como son la tristeza, el odio y la ira.

Nos muestra a un ser, que desde su nacimiento, o tal vez incluso desde su concepción, fue víctima del rechazo de quienes debieron amarlo. Este ser, el yo lírico de esta prosa, es alguien que es escupido hacia el mundo de manera violenta, lejos del amor y la alegría que debiera suponer ese momento y abandonado a su suerte. Incluso pudiera entreverse que su misma concepción fue hecha a la fuerza y sin consentimiento.
Mi madre dijo: “en mi dolor tomó forma un pedazo de vida sin haberla deseado”. Mi concepción fue vedada por mi padre con lágrimas y alcohol sobre mis ojos cerosos. Y más tarde fui dado a vivir en sus réplicas de vida.

En el capítulo Litio, vemos cómo esa primera infancia marca para siempre el destino y el carácter del yo lírico, pues experimenta una constante sensación de pérdida y abandono, de amor no correspondido.

“Esa fractura del instante primigenio en la fecundación aguardó silenciosa durante años, para exponerse a la ansiedad de la pérdida que retumba en los golpes al miocardio”. 

Este ser recorre los barrios bajos, calles, bares, hoteles, reconociendo en otros personajes sus propios rasgos, frustraciones y complejos. Hombres y mujeres que al igual que él, deambulan como fantasmas en el día a día, buscando llenar sus vacíos existenciales con relaciones carnales y medicamentos que adormecen sus emociones y sufrimientos.

 “Buscamos en amantes, amigos o novios. Buscamos en cárceles, prostíbulos, psiquiátricos. En el Prozac, la Risperidona y la Olanzapina. Buscamos y somos todos esos personajes malogrados y estamos peor que ayer.” 

Las relaciones de este personaje, consigo mismo y con las demás personas, están marcadas de desolación e incertidumbre, el deseo de querer ser amado pero al mismo tiempo no sentirse digno de ello. Convive con la soledad, el dolor y el silencio, sorteando a la muerte y escapando de ella, pero guardando en el fondo el anhelo de ser alcanzado por ésta para dejar de sufrir.

 “Mi sangre viva y desintoxicada se centra en la búsqueda de mi amado y promulga, en la sal, curar la herida abierta, y en la dulzura sanar el alma bendita para llevarlo a nuestro alquimia en la rosa.” 

Todos estos recuerdos van cayendo, desprendiéndose de su piel como partículas de polvo. No hay una secuencia cronológica de eventos, sino que el libro debiera interpretarse como un todo, como un espejo roto donde cada fragmento refleja un pedazo de realidad.

Sin embargo, la última parte del libro nos muestra un lado más esperanzador, con imágenes que apuntan más a la naturaleza y al paraíso. Donde se encuentra la redención, la esperanza y el consuelo de Dios, y por qué no, donde también se encuentra la libertad de amar.

 “El pensamiento merodea el cuerpo imaginando la silueta envuelta en divinidad. Las manos permiten tocar y los sentidos comunican la ternura, la piel suave. Ambas manos están libres para amar.” 

La prosa de este libro está muy bien construida, usa todos los recursos del lenguaje para evocar sensaciones, para trasladarnos al universo del yo lírico, sus pensamientos, sus pasiones y los escenarios en los que se mueve.

En algunos momentos se separa del mundo material para recorrer el mundo onírico y surreal. Los capítulos “Rosa” y “Preludio de Luz” nos muestran una conexión con la naturaleza, con la libertad y la posibilidad de amar, todo esto dibujado de manera exquisita a través de imágenes que evocan una paz por fin alcanzada.

 “Bosque protegido por pinos que se elevan hacia la luz celestial. La luna refleja lo cristalino del agua, como espejo que distingue la inmensidad radiante del cielo cubierto de estrellas.” 

Es una prosa introspectiva e íntima, que no basta con ser leída una sola vez, sino que en cada lectura el lector encontrará nuevas perspectivas que quizá en un principio hubiera pasado por alto, dándole un contraste diferente.

La obra la pueden adquirir directamente con su autor a través de este link

https://www.facebook.com/TonyToxicTrace

viernes, 5 de abril de 2019

Reseña película: The Duff

¿Qué se puede contar en una película adolescente que no se haya dicho ya? Al parecer, muy poco, ya que aunque ya han pasado más de 20 años del boom de comedias románticas adolescentes, no se logran superar los estereotipos y clichés de siempre:  chica inteligente, pero fea, tímida e inadaptada, chica popular pero maldita perra, chico guapo  pero inalcanzable. (También puede ser a la inversa).

Esto es lo que encontramos en la película "The Duff" que está en Netflix. No niego que la película es entretenida y quizá para las nuevas generaciones que no crecieron en los 90's les resulte original y novedosa.

Sin embargo, es una mescolanza de películas que ya se han visto.

Analicemos:

El personaje protagónico de Bianca Piper, nos remonta a la chica tímida que no encuentra su lugar en este mundo. Enamorada secretamente de un chico al que no se atreve a hablarle. ¿Les recuerda a alguien?

Ah, sí. A Cady Heron, de "Mean Girls". Pero esperen... esta chica aparte de tímida, se siente fea y eso hace que se porte huraña y solitaria, cortando toda relación con sus amigas, vistiéndose con overoles porque siente que la ropa bonita no le va. ¿A quién me recuerda? A Laney Boggs, de "She's All That".

Además, Bianca Piper cuenta con una archienemiga, llamada Madison Morgan. La chica más sexy, guapa y popular de la escuela, que también es una perra que se encarga de humillar a los demás y cuenta con un grupito de secuaces. ¿Les suena? Sí, nos recuerda a Regina George de "Mean Girls", o a Taylor Vaughan de "She´s All That".

Continuemos: Bianca tiene un vecino, Wesley Rush, con el que de niña se llevaba bien pero de grande ya no, y sin embargo, son amigos y le pide consejo. Nos recuerda la relación de Ryan y Maggie de la cinta "Whatever It Takes". 

Wesley es el típico guapo de la prepa, promiscuo y estrella en los deportes, y  acepta un trato con Bianca. Él le ayuda a conquistar al chico que le gusta y ella lo ayuda a pasar los exámenes. Y lo demás... bueno, ya no les platico por si acaso quieren verla.

¿Cuál es entonces la novedad de "The Duff"? Aparte de integrar tecnología, redes sociales y ciberbullying, incorpora el concepto de "la chica designada ultra fea". O sea, la amiga fea que ayuda a que las amigas guapas destaquen. Y de ahí va la película, que la protagonista quiere deshacerse de esa etiqueta para encontrar su propia identidad.

Hay escenas de cambio de look, baile de graduación, maestros bobos, en fin, todo lo que se necesita para armar una comedia romántica adolescente.

Les recomiendo la película si quieren pasar un buen rato. No está tan mal. Especialmente para los adolescentes actuales. Y para los chavorrucos que quieren recordar este tipo de historias. 

lunes, 1 de abril de 2019

Plástico

Hace varias semanas salió una noticia de que en mi estado van a prohibir el uso de popotes de plástico y sancionarán a los negocios que los ofrezcan, en un intento de reducir el uso de plástico. 

Sin embargo, me quedo pensando cómo nosotros, sin darnos cuenta, generamos mucha basura de este tipo, no sólo por los popotes, sino en general por todos los empaques que utilizamos en nuestra vida diaria. 

Un ejemplo: los platos y cubiertos desechables. Vamos a una fiesta, o a una taquería o una fonda. Te sirven la comida en platos de unicel o de cartón encerado, el vaso del refresco es de plástico, los cubiertos también lo son. y todo eso va a la basura. 

También los empaques de los productos. Desde las bolsas de plástico donde echamos la verdura y la fruta en el supermercado, para que la pesen en la caja. O los empaques del aceite, las galletas, pastas de sopa, papas fritas; los envases del shampoo, las cremas, los rastrillos, los botes de suavizante y detergente. Todo eso es plástico. Y todo va a la basura. 

Por más que quieras reducir el uso del plástico, es muy complicado porque si quisieras eliminar el uso de esos empaques eso significaría que nuestro sistema de comercio tendría que cambiar. Que fuera como antes, que iban al mercado con su bolsa de red y los comerciantes te echaran todo en esa bolsa. Que los empaques fueran de vidrio o cartón (que son más fáciles de reciclar). 

¿Lo creen posible? ¿O qué soluciones se les ocurren?