sábado, 15 de junio de 2019

Joyería que usaba de niña

Tengo muchos recuerdos sobre collares y pulseras que yo usaba de niña, allá por los años 80's. (no se pongan a sacar cuentas sobre qué edad tengo jaja).

En primer lugar, uno de los collares qué más recuerdo que usé fue uno que era una cadena de plástico que en cada eslabón tenía llaveritos de diferentes figuras. Me encantaba, era como tener a la mano varios juguetes. Las niñas competíamos por quién tenía más llaveros colgados en el cuello. Jajaja, suena ridículo, pero así era.


Otro accesorio que me encantaba eran unas pulseras hechas de resortes de plástico en colores fosforecentes. Tenía de color rosa, amarilla, verde y anaranjada. Me fascinaban.



También recuerdo que por aquellos años mi abuelita y mi mamá solían comprar productos Avon, y yo hojeaba el catálogo y me iba directo a la sección de Topsy, que eran cremas y perfumitos para niñas. Yo pedí que me compraran esta pulsera que al destapar el cuadrito, venía un perfume muy rico y de olor muy suave.



Otras pulseras que llegué a tener fueron estas, cuadradas, también de plástico. Estaban muy de moda. Estas no me gustaban mucho porque me parecían medio incómodas, pero igual las usaba y tenía varias así.


Y por último, también llegué a tener collar de chupón. Creo que ese fue el accesorio más tonto y ridículo de todos jaja. Pero estaban de moda, y muchas niñas coleccionaban varios de diferentes colores. Yo recuerdo que tuve uno en color morado.


Y esta es la joyería que usaban las niñas en la década de los 80's.  ¿Qué les parece? 

jueves, 13 de junio de 2019

Si por cada like me dieran un dólar

Yo no me considero influencer. Nací mucho antes de que esto se pusiera de moda. A mí lo que me tocó fue el internet en pañales, y las páginas en Geocity de Yahoo, y los blogs. De hecho este blog ya tiene sus años (Creo que diez, no me acuerdo).

Y después surgieron las redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram. Los hábitos de lectura cambiaron. Ya nadie lee blogs, aún así lo mantengo porque me gusta expresarme aquí, y supongo que aún tengo uno que otro lector que me sigue (¡Bueno, eso quiero pensar!)

Las redes sociales cambiaron también la forma de relacionarse entre las personas, y se volvieron más visuales. No leen, ven. Y la forma más huevona de manifestar su apoyo es el like. O sea, un simple clic del mouse, al ícono de pulgar arriba y ya, con eso cumples tu misión en el mundo de mandar buenas vibras y deseos a quien publica.

Estos likes son pura ilusión, son como aplausos aislados. Claro que si juntas esos aplausos, ya es una ovación. Hay gente que con una foto acumula decenas de miles de likes. Y si estás activo en YouTube, a veces hasta te pagan por las miles de veces que tu video se reproduce, ya que entre más sea visto, se inserta más publicidad, y esos son los ingresos que recibe el Youtuber.

La otra opción de ganar dinero es que las mismas empresas se acerquen a ti y te ofrezcan convertirte en la imagen de sus productos. Por ejemplo las chicas jóvenes de cuerpo bonito, con un número significativo de seguidores, empiezan a recomendar maquillaje, ropa, productos nutricionales, etc. y les pagan por eso, o les regalan cosas.

Por todo eso se acuñó el término "influencer", como si se tratara de una profesión (aunque en realidad no lo es, porque no se necesita estudiar ni tener titulo profesional para convertirse en un influencer). Las Kardashian son expertas en eso.

Y el sueño de mucho millenial es convertirse en eso, en un influencer, porque seamos honestos, es un trabajo soñado. Tomarte fotos o grabar videos, anunciar productos y que te paguen por eso o que te regalen cosas, pues qué chido. Hasta yo quisiera ser influencer. Y lo he intentado, pero soy muy floja para grabar videos y tomarme selfies.

Sin embargo, esta burbuja de fama no durará para siempre. Ahí está el caso de una influencer, una tal Arii, que se puso a llorar porque nadie compró sus productos. La chica tiene muchos seguidores en su cuenta de instagram, miles de likes, y pensó que si les vendía cosas, se las comprarían como pan caliente. ¡Inocente palomita! Como dije, los likes son la forma más huevona de manifestar tu apoyo a alguien, pero eso no significa que le vayas a pagar un dólar por cada like. Es más, si los likes se cobraran, nadie los daría, o muy pocos. Además, muchos de esos likes son bots, o sea, no hay nadie detrás de la pantalla. Un algoritmo de computadora se encarga de inflarte o desinflarte. Porque también he visto Youtubers que graban videos todos enojados, porque Youtube les quitó likes.

Y a mí me consta que eso de tener likes no es sinónimo de ventas seguras. Yo en Facebook cada vez que le anunciaba a mis contactos que vendía libros, nada más me daban like pero no lo compraban, jajaja. De buenas que no me hice ilusiones para vivir de eso, porque ya me hubiera muerto de hambre.

En fin. Ahí está la reflexión del día. Si su corazón es muy generoso, no me den like, mejor dénle clic al botoncito de Paypal de donaciones que tengo en el blog e invítenme un café.




sábado, 8 de junio de 2019

Cindy la Regia

El comic de Cindy la Regia lo conocí gracias a la recomendación de una amiga, allá por el 2007.

Era una historieta publicada en línea, cada quince días salía una tira cómica. Se trataba de Cindy Garza, una chica "tipo bien" de San Pedro Garza García, Nuevo León.



No era millonaria, pero sí tenía dinero. Su papá tenía un negocio exitoso en la Central de Abastos, era un tipo ranchero que hablaba "golpeao". Su mamá, una señora que nada más estaba preocupada porque su hija se casara con un muchacho de buenas familias. Tenía una hermana rara y gorda, y no podía faltar Mary, la sirvienta indígena.

En cuanto a Cindy, parodiaba mucho la personalidad de las chicas regias que viven en San Pedro. Así, fresa, arrogante, racista. Pero al mismo tiempo, estaba obsesionada por casarse, de hecho las primeras tiras cómicas giran en torno a eso, a encontrar un novio tipo "bien", de buenas familias, para casarse con él. Hasta tenía una frase en clave, cada vez que conocía a un hombre soltero que le llenaba el ojo, decía "Güey, me palpita el dedo del anillo".  El autor, Ricardo Cucamonga, declaró en aquel entonces que era una manera de parodiar a sus amigas que conoció mientras él hacía sus estudios de diseño gráfico aquí en Monterrey.




Después de varios años, los dibujos de Cindy se volvieron más estilizados, y su temática ya no giró en torno a la búsqueda de un novio, sino que se centró más en la arrogancia y su complejo narcisista. Muchas tiras cómicas hacen referencia al clasismo que impera en Monterrey, donde discriminamos a los morenos pobres y exaltamos a los rubios ricos. Cindy, es rubia, y le molesta lo naco, lo pobre, lo vulgar.



La historieta agarró popularidad en todo México. Las tiras cómicas se publicaron en algunos periódicos y hasta se publicaron dos libros.

Últimamente, después de doce años, creo que es admirable que el personaje se haya mantenido en el gusto del público, sobre todo considerando que aquí en México la industria del cómic es escasa y poco vendida.

El autor recientemente hizo otro remake al personaje, y ahora está demasiado flaca. Y el estilo de dibujo me recuerda más al de Trino que al del propio Cucamonga.




Recientemente anunciaron una película con actores de carne y hueso (o live action, como dicen ahora). Yo sólo espero que la película no esté llena de clichés hacia los regios, siempre nos retratan como si habláramos como el Piporro, y usáramos botas y sombrero. Ah... y esa fijación que tienen los chilangos de decirnos que somos de "provincia", jajaja culpo a Chabelo por eso, de llamarnos a todos los de fuera del DF como "cuates de provincia". Creo que todavía no lo superan...

En fin, a ver qué tal está la película, la verdad sí tengo ganas de verla.




Libros de bolsillo

Me encantan los libros de bolsillo, porque los puedo llevar a cualquier lugar, echarlos en mi bolsa, leerlos en cafeterías o en el camión. Además, como usualmente no tienen demasiadas páginas, los termino de leer pronto y siento mucha satisfacción.

Sin embargo, aquí en México últimamente me cuesta mucho trabajo encontrar libros en ese formato. De un tiempo para acá, los libros que se editan son unos mamotretos tamaño 9 X6 pulgadas, con más de ochocientas páginas. Se asemejan más a biblias que a libros.

Eso me pasó con los libros de Crepúsculo, que en su momento leí con avidez y que ahora parecen cuatro ladrillos apilados en mi diminuto librero. No he decidido si conservalos o donarlos.

Los libros gruesos me provocan mucha pereza leerlos. Se me hacen demasiado grandes, difíciles de manejar en mis manos, también difíciles de cargar. Me recuerdan más al estudio, cuando leía por obligación que por placer.

En cambio los libros de bolsillo los disfruto mucho. Me encanta su papel, su sencillez, su tamaño pequeño, el poder comprarlos y colocarlos en mi librero sin que ocupen mucho espacio.

He notado que en Estados Unidos ese tipo de formato es muy popular. Ojalá un día en México lo retomen. 

martes, 4 de junio de 2019

Mujeres brujas

Recuerdo dos series que veía en mi niñez, que fueron muy populares en la televisión americana. Eran Hechizada y Mi bella Genio.

Creo que todos saben de que se trataban dichas series, pero para los que no las conocen, aquí va:

"Hechizada" se trataba de Samantha, una bruja rubia muy linda, que estaba casada con un humano llamado Darryl. Éste le hizo jurar que Samantha jamás usaría sus poderes de bruja una vez casada, cosa que ella aceptó. El papel de Samantha se reducía a ser una simple ama de casa, incluso tenía prohibidísimo usar su magia para limpiar la casa, tenía que hacerlo a la manera humana, con escoba y trapeador. Sin embargo, Samantha a veces tenía que recurrir a sus poderes mágicos para algún problema que se presentara, y eso enojaba profundamente a Darryl, la regañaba mucho y le recordaba lo decepcionado que estaba de ella por haber roto ese juramento. Al final, como toda serie de comedia, las cosas se solucionaban, Samantha pedía perdón, Darryl le daba besitos y todo volvía a la normalidad.

"Mi Bella Genio" también se trataba de una chica mágica, rubia también, pero más pícara que Samantha. Un astronauta llamado Tony Nelson, había quedado varado en una isla después de un aterrizaje de su cápsula espacial. En esa isla, encontró una botella mágica que frotó y de ahí apareció una hermosa genio mágica llamada Jennie que se autoproclamó su esclava y que le concedería todos sus deseos. Tony trata de ignorarla, pero Jennie se cuela entre sus cosas y así se va a vivir a su casa.

Así, la relación entre Jennie y Tony es un poco más atrevida. (para los estándares de esa época, claro). Jennie está profundamente enamorada de Tony, y se pasea por ahí, en su casa, seduciéndolo, complaciéndolo. Tony, al igual que Darryl, le prohíbe usar sus poderes, y va un poco más allá: no la presenta en público. La tiene escondida en su casa y se molesta cuando Jennie se muestra ante terceras personas. A Jennie eso le fastidia pero siempre se las ingenia para utilizar su magia.

Ambas series son muy cómicas, manejan un humor muy blanco que ya no se ve en la televisión actual, son muy entrañables los personajes.

Sin embargo... observamos un patrón en común: El papel de la mujer era estar en el hogar, sin hacer uso de sus talentos, verse bonita para la pareja y complacerlo en todo. Pero no sobresalir por encima de él.

Como ven, esa era la ideología de aquellos años, y ahora nos resulta un poco chocante, sobre todo después de la lucha que hemos enfrentado las mujeres para poder ser reconocidas como iguales ante los hombres. Estas series no tendrían cabida en el mundo actual, al menos no con ese planteamiento, pues resulta asfixiante, ser una bruja todopoderosa y tener que esconder tu magia para no enojar a tu marido...

A los hombres siempre les han asustado las "brujas", las mujeres empoderadas, con conocimientos, con talento. Antes las tildaban de herejes y las quemaban en la hoguera, literalmente. Hoy en día sigue sucediendo, pero en otro contexto.

El otro día leí el Facebook de un escritor, a quien yo tenía agregado como amigo, en el que colocaba una foto de una feminista en topples protestando ante unos policías. Este escritor alegó "ah, pero si fuera al revés y que el hombre se mostrara los genitales, sería ofensivo ¿no?"

Una compañera de el le respondió: ¿Y por qué un hombre tendría que protestar ante una mujer? la mujer es la que a lo largo de los siglos ha sufrido opresión por parte de los hombres, en los ámbitos social, religioso, educativo, político. Los hombres siempre han tenido esos privilegios.

y el escritor pseudo-intelectual respondió que sí, los hombres son víctimas de la castración de su libertad  por parte de la mujer

o_O

La mujer siguió respondiendo (con argumentos y cortesía) que las mujeres han sido víctimas de feminicidos, violaciones, violencia familiar, y que por eso necesitaban llamar la atención de alguna manera porque las autoridades no las escuchan.

 y este pseudo intelectual respondió que la mujer no necesitaba andar enseñando sus "miserias" para poder reclamar algo.

Sobra decir que bloqueé a este escritor machista. No me interesa seguir viendo publicaciones como esa.

Aquí nos queda claro  que las mujeres no pueden enseñar su cuerpo si no es para placer masculino. Si se tratara de una actriz porno exhibiendose en la calle, los hombres no lo verían grotesco ni vulgar (bueno, los hombres educados sí la invitarían a cubrirse). Pero cuando se trata de una manifestante, ahí sí, les resulta ofensivo y que anda enseñando "miserias".

Pero entiendo que así fueron educados muchos hombres, a que la mujer debe verse bonita sólo en el hogar, para sus ojos, y no andar usando su "brujería" para nada.

Me siento optimista de que las nuevas generaciones serán un poco más igualitarias en estos asuntos. Ya vemos niñas que no temen jugar deportes o estudiar ciencias. Quizá en un futuro, el panorama sea diferente, y no tengan que esconder su magia sino utilizarla.