Chica Bloguera
Anécdotas e historias curiosas
viernes, 6 de marzo de 2026
Reseña obra de teatro: La Profesora
sábado, 21 de febrero de 2026
Reseña: Cumbres borrascosas
Ahorita está de moda la novela gracias a la nueva película, con Margot Robbie. La cual no he visto por cierto ni tampoco veré porque parece ser que es un mugrero de adaptación. La directora, para justificarse, dice que esta versión es lo que recuerda haber leído a los 14 años del libro. No mames.
Yo leí el libro hace veinte años. No, yo creo que más, hará yo creo como en el 2003 o 2004. Solo que en ese entonces no tenía blog y no lo reseñé.
De lo que me acuerdo haber leído es que es una novela trágica, con fantasmas, con amores tóxicos y violencia.
Aquí va mi reseña con spoilers.
Empieza con un forastero que pide alojamiento en una casa, ante el mal clima. El dueño de esa casa es Heathcliff. De mala gana lo dejan pasar la noche, pero ahí el visitante vive una experiencia de terror porque se le aparece el fantasma de una mujer.
Y ahí empieza el relato. El narrador parece que fue un testigo de los hechos. Si mal no recuerdo, era la sirvienta la que le cuenta el chisme completo.
Todo se remontaba a años atrás, cuando un comerciante adoptó a un niño gitano (Heathcliff) y se lo trajo a vivir a la casa para que creciera con sus dos hijos, Catherine (Cathy) y Hindley. El amor nace entre Cathy y Heathcliff, pero la verdad ambos eran bien tóxicos entre ellos, posesivos, celosos, salvajes, impetuosos. Tenían una manera muy extraña de amarse, a veces eran bien apasionados, pero cuando se enojaban se decían cosas muy hirientes.
Por travesuras de espiar a los vecinos, Catherine termina herida por unos perros y se queda a vivir en casa de los Linton. Ahí surge el amor con Edgar. Catherine cambia mucho, se vuelve más refinada, la convivencia con los Linton la educa y la vuelve una dama.
Pero luego tiene un dilema. Le gusta mucho Edgar porque es guapo, rico, educado, tranquilo. Pero por otro lado no olvida a Heathcliff, que también tiene lo suyo, es apuesto y su carácter es muy afín al de ella pero tiene el defecto de ser pobre y analfabeta.
Heathcliff la escucha, se le rompe el corazón y se va de la casa. Su huida rompe a su vez, el corazón de Cathy y termina casándose con Edgar.
Luego viene la venganza de Heathcliff.
Ahora, mi opinión. Cathy y Heathcliff eran personas malas. Tal para cual. No tenían redención. Cathy es mala porque le gusta coquetear y jugar con los hombres, no tomárselos en serio. Sí, amaba a Heathcliff, pero si lo hubiera amado de verdad lo hubiera educado, le hubiera enseñado a leer, le hubiera enseñado modales y hubiera desafiado el qué dirán, y no, no hizo nada de eso. Al contrario, se casó con Edgar porque era la opción segura.
Heathcliff era malo desde chamaco, porque en una escena mató a unos polluelos dejándolos sin comer, porque Cathy se fue con los Linton. Vaya, si eso hizo con unos pajaritos no me extraña que después tomara venganza con el hijo de Hindley, con la hija de Cathy y hasta con su propio hijo, Linton (productor de su matrimonio con Isabella, la hermana de Edgar). Básicamente secuestró a los muchachos y los tenía de rehenes, bajo su tiranía, para desquitarse de quienes lo hicieron sufrir.
En su lecho de muerte, Cathy no pide perdón. Siente que con su misma muerte ya está pagando sus culpas.
Heathcliff, como ve que Cathy no le pide perdón, entonces la “condena” a que se quede penando en este mundo. y aquí viene la razón por la que creo que se demuestra el amor de Heathcliff, prefiere verla como fantasma, con tal de sentir su presencia, en lugar de resignarse a su ausencia.
En la segunda generación viene la redención con la historia de Catherine Linton y Hareton Earnshow. A diferencia de su madre, Catherine hija sí supo ver las cualidades de Hareton y lo ayudó a superarse y a liberarse del yugo de Heathcliff. Esa segunda historia sí es bastante tierna y bonita.
Yo tengo el DVD de la película de Ralph Fiennes y Juliette Binoche. Se acera un 90% a la historia original. En la película Cathy es risueña y en momentos tierna, lo cual difiere con la Cathy del libro que es un poco más ácida en sus comentarios. Pero fuera de ese detalle, la película sí capta muy bien la esencia del libro. Además la música y los paisajes le dan un toque lúgubre y trágico al filme.
Así que en resumen, si quieren ver una película, mejor vean la versión de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, les aseguro que sí les va a gustar. Y lean el libro también.
sábado, 24 de enero de 2026
El príncipe de la sirenita
Cuando tenía 18 años y estaba en el primer semestre de la carrera, me tocó un compañero de clases que era muy guapo, el más guapo del salón. Era blanco, cabello negro, y ojos verdes grisáceos. (Lo llamaré por la primera inicial de su nombre "M"). Era parecido al príncipe Eric, el príncipe de la Sirenita.
La cosa es que este tipo de hombres guapos, saben que lo son y por lo mismo se vuelven arrogantes. Yo estaba totalmente fuera de su radar. Yo era la típica ratón de biblioteca, tímida, con lentes, cero maquillaje. En las novelas siempre este tipo de chicas siempre se quedan con el galán, pero en la vida real no sucede así. Personas como "M" ni siquiera saben de nuestra existencia, pasamos desapercibidas.
M se rodeaba de las chicas desmadrosas del salón, esas que cada fin de semana se iban de fiesta y que eran extrovertidas, locas, etc.
Algunas veces intenté tomar la iniciativa y platicar con M. Le preguntaba si me podía prestar un lápiz, o si iba a haber examen, cosas así. En todas esas veces, M me miraba con desdén, como si le molestara que yo me dirigiera a él. Me respondía con indiferencia y frialdad, jamás esbozó una sonrisa ni por educación.
A esa edad, uno se toma esas cosas muy a pecho, y concluí que tipos como M jamás se fijarían en chicas como yo.
Obviamente le dejé de hablar, dejó de interesarme. Pasaron los años, nos graduamos y cada quien agarró su camino y jamás volví a saber de él.
Ahora que soy profesora, ocurre algo chistoso. Sigo siendo la misma persona, ratón de biblioteca, con lentes. Quizá lo que ha cambiado es que ahora sí me maquillo y que tengo un aura de autoridad, por ser precisamente maestra de un grupo.
Lo gracioso es que chicos como "M" ahora sí me sacan plática. Precisamente en mi grupo hay otro "príncipe de la sirenita". Blanco, cabello negro, ojos verdes grisáceos, y que siempre me saluda y me pregunta qué tal mi día.
Oigan, tampoco piensen mal, yo jamás me metería con un alumno. Tanto así que respondo con mucha seriedad, no soy "asaltacunas" ni busco "colágeno" como dicen ciertas señoras. Pero en el fondo pienso que es curiosa la vida, ese tipo de chicos jamás me dirigían la palabra y ahora que ya soy profesora, no importa lo tímida o seria que sea, ahora sí me hablan.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Adiós 2025. Bienvenido 2026.
Feliz fin de año, lectores blogueros.
Si es que todavía me siguen, jaja.
Recuerdo aquellos viejos tiempos en que los blogs estaban de moda y conoci al menos 3 o 4 personas gracias a ello.
Después aparecieron las redes sociales y se arruinó el juego. Y yo no soy muy influencer que digamos, la verdad, no me apetece mucho grabar videos o bailar frente a las cámaras. Yo siempre he sido más de escribir.
Y bueno, proyectos que se vienen para el siguiente año: una nueva novela, que esta vez me ha costado más trabajo escribirla porque la inspiración ya no viene tan seguido como antes. El trabajo siempre me roba energía literaria y creativa.
Propósitos de año nuevo: ninguno. Creo que ya los estoy cumpliendo, que es ejercicio, buena alimentación. Si acaso debería mejorar mi horario de sueño, porque actualmente estoy durmiendo 4 horas debido al estrés. Y pues eso tampoco está bien.
Cosas que quisiera hacer el próximo año: viajar. Me gustaría viajar al extranjero. Específicamente a Canadá. Estados Unidos no me llama la atención con tanta restricción que hay por el momento. Y Europa, aunque me encantaría, ahorita está un poco fuera de mi alcance monetario. En fin, ya veremos que pasa. Si no mínimo me gustaría viajar por México.
¿Y ustedes qué planean para el año siguiente?
sábado, 8 de noviembre de 2025
Aprendiendo a tocar el piano
Creo que no lo había contado, pero desde hace 8 meses más o menos que estoy yendo a clases de piano.
Desde muy joven ese era uno de mis sueños, aprender a tocar el piano, sin embargo no fue sino hasta ahora que me propuse a conseguirlo.
Y es que aunque tengo un teclado que compré hace más de veinte años, nunca llegué a utilizarlo, lo tenía siempre guardado. Intenté, claro, aprender por mi cuenta, compré libros de métodos, pero yo sentía que mi técnica no era buena y al final lo abandonaba.
Este año, sin embargo, en una publicación de instagram vi anunciada unas clases de piano y como estaban muy cerca de mi casa, me animé por fin.
Y la verdad me gusta mucho. Es muy retador, lo sé. Ojalá lo hubiera aprendido antes, pero bueno, tampoco es mi intención convertirme en una gran pianista, únicamente lo que deseo es tocarlo para mí misma, y aprender algunas canciones que me gustan.
Cuando toco el piano, si lo hago pensando en lo que debo tocar, se me enredan los dedos. He descubierto que lo mejor es dejarlo fluir, es decir, no pensarlo, solo disfrutarlo. Y también ser un poco más relajada, en el sentido de no temer hacer el ridículo, sino darle teatralidad a las manos, como las caricaturas de Tom y Jerry, cuando el gato Tom toca el piano. Cuando lo hago así, curiosamente es cuando sale bien el sonido, jajaja. Increíble.
Todavía no paso de la mitad del libro de enseñanza básica, estoy aprendiendo despacio y lo bueno es que la profesora lo combina con solfeo, para aprender a leer las partituras.
En fin, ya puede decirse que además de escritora y pintora, también soy música.