sábado, 24 de enero de 2026

El príncipe de la sirenita

 Cuando tenía 18 años y estaba en el primer semestre de la carrera, me tocó un compañero de clases que era muy guapo, el más guapo del salón. Era blanco, cabello negro, y ojos verdes grisáceos. (Lo llamaré por la primera inicial de su nombre "M"). Era parecido al príncipe Eric, el príncipe de la Sirenita.

La cosa es que este tipo de hombres guapos, saben que lo son y por lo mismo se vuelven arrogantes. Yo estaba totalmente fuera de su radar. Yo era la típica ratón de biblioteca, tímida, con lentes, cero maquillaje. En las novelas siempre este tipo de chicas siempre se quedan con el galán, pero en la vida real no sucede así. Personas como "M" ni siquiera saben de nuestra existencia, pasamos desapercibidas. 

M se rodeaba de las chicas desmadrosas del salón, esas que cada fin de semana se iban de fiesta y que eran extrovertidas, locas, etc. 

Algunas veces intenté tomar la iniciativa y platicar con M. Le preguntaba si me podía prestar un lápiz, o si iba a haber examen, cosas así. En todas esas veces, M me miraba con desdén, como si le molestara que yo me dirigiera a él. Me respondía con indiferencia y frialdad, jamás esbozó una sonrisa ni por educación. 

A esa edad, uno se toma esas cosas muy a pecho, y concluí que tipos como M jamás se fijarían en chicas como yo. 

Obviamente le dejé de hablar, dejó de interesarme. Pasaron los años, nos graduamos y cada quien agarró su camino y jamás volví a saber de él. 

Ahora que soy profesora, ocurre algo chistoso. Sigo siendo la misma persona, ratón de biblioteca, con lentes. Quizá lo que ha cambiado es que ahora sí me maquillo y que tengo un aura de autoridad, por ser precisamente maestra de un grupo. 

Lo gracioso es que chicos como "M" ahora sí me sacan plática.  Precisamente en mi grupo hay otro "príncipe de la sirenita". Blanco, cabello negro, ojos verdes grisáceos, y que siempre me saluda y me pregunta qué tal mi día. 

Oigan, tampoco piensen mal, yo jamás me metería con un alumno. Tanto así que respondo con mucha seriedad, no soy "asaltacunas" ni busco "colágeno" como dicen ciertas señoras. Pero en el fondo pienso que es curiosa la vida, ese tipo de chicos jamás me dirigían la palabra y ahora que ya soy profesora, no importa lo tímida o seria que sea, ahora sí me hablan.