jueves, 7 de julio de 2011

'O sole mio

Hola a todos los lectores blogueros, disculpen que no haya actualizado el blog, lo que pasa es que tuve problemas con el internet de mi casa, primero el modem no servia y me lo cambiaron, luego resultó que era un problema con el servidor, en fin.... andaba como leona enjaulada por no tener internet.

Por otro lado, en el trabajo, como saben, entrar a blogger tiene un candado de ciertos minutos, y mi saldo se había agotado. Sin mencionar que estuve muy estresada, atareada y regañada. Sí, del paraíso italiano pasé a la negreada mexicana.

Gracias por sus comentarios. Ya decidí "destaparme", jeje.

Tengan paciencia, el fin de semana iré subiendo más capítulos de la crónica de mi viaje.

por lo pronto les paso el videito de un cd de música que me compré allá. Es de un grupo que se llama Il Volo y están recién saliditos del horno, debutaron en mayo y yo compré el cd en junio. =)

Esta es una de las canciones que viene el cd. Cantan bieeen bonito.

Al oir la cancion me acuerdo de tantas cosas que vi y vivi alla, hijole, hasta se me pone chinita la piel.

Podría resumir todo esto en una frase:

El anhelo se convirtió en recuerdo.

lunes, 4 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 4a. parte




En el autobús conocimos a la persona que sería nuestro guía en todo el viaje. Se llamaba Felipe, y era el clon de Jack Nicholson pero con acento español. Luego de darnos la bienvenida, nos explicó sobre las ciudades que veríamos a lo largo de nuestro recorrido. La primera era Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, historia que nos contó Felipe a manera de resumen.

Según ésto, el enamoramiento de Romeo se debió a la mirada de Julieta. El bajón de mirada. O sea, Julieta miró a Romeo, le sostuvo la mirada por unos segundos, y luego la bajó. Así repitió varias veces la técnica, hasta que Romeo terminó enamorado y loco por la chava.

-Eso sí que es interesante, saber las técnicas del ligue medieval. - pensé.

En el camino, me senté con un señor de cincuenta y tantos, que venía solo. Era chileno. Empezó a platicar conmigo. Era amable, pero lo malo es que en todo el trayecto no paraba de hablar, y hablar y hablar, y hacerme preguntas. Ya me sentía embotada. ¿Alguna vez les ha pasado eso? En fin. Después caí en la conclusión que tanta platicadera se debía a que el señor me andaba coqueteando, jajaja.

En fin, llegamos a Verona, por la tarde, y nos bajamos en la plaza. El guía nos indicó varios puntos interesantes que recorrer, y nos dio un plazo de una hora para hacerlo. Había muchísima gente, bueno, de antemano les digo que en todas las ciudades a las que fuimos era un hervidero de gente de todas nacionalidades, especialmente chinos. Parecían una plaga.

Me separé del grupo, y empecé a recorrer la ciudad por mi propia cuenta, dejando atrás al chileno. Y caminé por entre callejones, hasta que llegué hasta el río y ahí me di cuenta de algo: me había perdido. No tenía ni la menor idea de dónde me encontraba.

Traté de no entrar en pánico, y regresé sobre mis propios pasos, hasta que de pronto, oh… bueno, sí encontré a alguien. Era el chileno.

-¡Rocío, mira! ¡Nos encontramos en Verona!

Creo que le faltó decir “la ciudad de Romeo y Julieta”.

Sí, chale, ya que. Bueno, al menos ya no me iba a volver a perder.

-¿Para dónde vas?
-Voy a la Arena de Verona. – dije.
-Yo también. Te sigo, chiquita. No te preocupes.

Llegamos a la Arena, y en la plaza estaban unos chavos disfrazados de soldados romanos. Le pedí al chileno si me tomaba una foto con ellos, pero me dijo:
-Ash, ¿con ese tipo? Te va a cobrar dinero, no lo hace gratis.

Bueno, eso era cierto. Los pelaos cobraban uno o dos euros por posar contigo.

El hombre me tomó unas fotos, y luego, él quiso tomarse una conmigo, “que para el recuerdo”. Oh, vaya.

Después fuimos a la casa de Romeo y Julieta. Para entrar a la casa, pasas por un pequeño túnel, y las paredes de éste están todas grafiteadas, ya que ahí todos los enamorados van a declararse su amor.

Tomé fotos del balcón, y de la casa en sí.

Ahí mismo, en el patio, hay una estatua de bronce de Julieta. Ésta se encuentra desgastada del seno derecho, ya que toooodos los que van ahí, especialmente los hombres, van y se toman una foto junto a la estatua sobándole la chiche a la Julieta. A mí me dio risa un chavo que incluso sacó la lengua, como si le chupara el pezón.

Le pedí a un turista que me tomara una foto con la estatua. Después, regresé con el chileno, y me dijo:
-Ay, Rocío, yo te tomé una foto. Espero no te moleste, es que te veías bonita junto a la estatua.

Primera vez que tengo un paparazi…

Tomamos el autobús de regreso. El señor quería seguir platicando conmigo, pero yo ya me sentía cansada, y me dediqué a ver por la ventana. Recorrimos una larga carretera, llena de maizales y viñedos, que de pronto se transformó en un paisaje de canales de agua.

El niño español puberto que estaba sentado detrás de mí, empezó a decir:
-Madre ¿pero a dónde vamos? Lo único que he visto es agua, maíz y patos.

Y se la pasó diciendo chistes al respecto. Los otros españoles también echaban carro entre ellos.
-Joder, que llegando adivinen qué vamos a comer ¡Otra vez pasta!

Me dio risa.

Finalmente, casi al anochecer, llegamos al pueblito de Lido di Jesolo, que está cerca de Venecia. Era ahí donde se encontraba nuestro hotel.

sábado, 2 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 3era. parte

Me quedé sobre la cama, pensando. Caray, ya estaba en Italia, y todavía no me la creía. Y estaba en aquella habitación, exclusivamente para mí. Me extendí sobre la gran cama, y para conciliar el sueño, me puse mi ipod para sintonizar la radio de allá. Siempre había tenido curiosidad por saber cómo eran los programas de radio en ese país. Escuché a un par de muchachos que contestaban las llamadas del público, y se echaban carrilla entre sí. No entendí gran cosa, pero la risa de ellos era contagiosa. Finalmente, me dormí.

A la mañana siguiente desperté, y bajé al tomar el desayuno. Jugos, pastelitos, baguettes con carnes frías. Un mesero amablemente me sirvió café capuchino. Luego, pregunté al guía local, que más que guía sólo era un señor que daba informes, sobre qué lugares me recomendaba visitar en Milán.

Estaba un poco preocupada sobre cómo moverme en aquella gran ciudad, y tenía miedo de perderme. Le pedí a Dios que me acomodara las cosas de tal manera en que todo saliera bien. Y justo cuando ya me había colgado mi mochila al hombro para salir a la calle, el guía me dijo que un par de señores iban a ir precisamente a la catedral del Duomo. De inmediato corrí hacia ellos, me presenté, y les pregunté si podía acompañarlos. Éstos me respondieron que sí, así que me uní a su recorrido.

Se trataba de un matrimonio de señores grandes, provenientes de Valencia, España. Habían llegado un día antes que yo, así que ya estaban familiarizados con la ciudad. Me fui con ellos en el metro, y ellos me explicaron cómo era la ruta. Ahí aprendí que cuando te mueves en el metro, conviene pagar un pasaje por día, en lugar de por viaje.

Llegamos a la estación del Duomo, y Milán me recibió con una enorme catedral, inmensa, de mármol rosa, arquitectura gótica, y con grandes vitrales, coronada con pináculos y agujas o chapiteles llenos de figuras de santos y ángeles.
Mientras admiraba la catedral, y tomaba fotos, se nos acercaron vendedores ambulantes, unos negros africanos. Uno de ellos me vio cara de turista, y me amarró un hilo de colores, aún y cuando yo le decía que no. Él insistió en amarrármelo, diciéndome que era un regalo. Pero qué regalo ni que nada, apenas hizo el nudo, extendió la mano, y me quiso cobrar un euro. ¡Mira que ladino salió el negro! Y lo peor era que ya no podía devolvérselo porque me lo había amarrado. Entonces le di una moneda de 50 euros, y aún así se molestó. Pues ni modo, yo no iba a feriar mi billete de 100 euros por un pinche hilo, antes diga que le di algo.

Así que aprendí que para la otra, no caería en el juego. Es más, ni siquiera hay que mirarlos, porque una vez que haces contacto visual con ellos, es muy difícil quitártelos de encima, a fuerza te quieren vender cosas.

Seguimos tomando fotos. Del lado derecho de la catedral estaba la tiendita de Tommy Hilfiger, que tenía forma de casita con una cerca. Dentro de ahí estaban un hombre y una mujer. No sé si eran vendedores o modelos, pero el hombre estaba guapísimo. Así que me tragué mi timidez, y le pregunté si podía tomarme una foto con él, y me dijo que sí, jeje.

Los viejitos y yo entramos a la catedral. Admiramos la bóveda, las pinturas, los mosaicos del suelo, los vitrales. El par de señores tenían una energía impresionante, con decir que ella caminaba más aprisa que yo. De hecho, ella tuvo la idea de subir al techo de la iglesia. Pagamos el acceso al elevador, y allá vamos. Desde ahí la vista panorámica es impresionante.

Luego fuimos al castillo Sforzesco, el cual es una construcción medieval con unos jardines bellísimos. Saliendo de ahí, nos fuimos a la Galería Vittorio Emanuelle II, que es donde están todas las tiendas de los grandes diseñadores: Dolce e Gabbana, Versace, Armani, Roberto Cavalli, Salvatore Ferragamo, etc. Por algo dicen que Milán es la capital de la moda. ¡Pero todo está carísimo! Un simple par de zapatos costaba 700 euros. Así que es obvio decir que ahí no compré nada.

Regresamos en metro al hotel, pero los señores me recomendaron no irme de Milán sin antes visitar la Estación Central del Tren.

Sentí un poco de nervios, pues eso implicaba que yo me bajaría antes, y ellos continuarían el trayecto hacia el hotel. Pero ya andaba por esos lugares, y no podía perdérmelo, así que bajé y entré a la estación, la cual estaba igual de inmensa e impresionante.

De ahí volví a tomar el metro, y regresé al hotel, donde ya estaba el grupo aguardando la llegada del autobús que nos llevaría a la siguiente ciudad.

viernes, 1 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 2da parte


Llegué a Milán, sintiéndome un poco desubicada en el aeropuerto. Luego de recoger mi maleta, salí al pasillo principal, a reunirme con el chofer que me llevaría al hotel. Sin embargo, no había nadie. Me quedé esperando como media hora sin que nadie viniera a recogerme, y empecé a preocuparme. Mi primer impulso fue llamar a mi casa, pero la verdad, ni venía al caso alarmar a la familia, además, ya me había propuesto que cualquier problema que tuviera, lo iba a resolver yo sola. Así que lo que hice fue llamar a la agencia en México. No obstante, justo en ese momento llegó el chofer, quien se disculpó por la demora, y me explicó que le habían dado un número de vuelo que no existía, y que por eso no me localizaba.

Subí a la minivan, y me trasladó hacia el hotel. Una vez ahí, me reporté con la familia para avisarles que ya había llegado. Aventé las maletas en el cuarto. Eran las 8:00 pm y aproveché que todavía era de día (ya que allá anochece a las 9 de la noche), para salir a caminar por los alrededores.

Milán me pareció una ciudad moderna. La avenida por donde estaba ubicado el hotel se me hizo parecida al Paseo de la Reforma en México. Me fui caminando por esa avenida, tomando fotos de lo que veía. Como había olvidado mi peine y mi cepillo en México, busqué un supermercado. Éste no era como los Sorianas o Wal-Mart’s que abundan aquí en Monterrey, sino más bien era pequeño, muy práctico.

Nadie hablaba español, cosa que noté a lo largo del viaje. Lo que me parece un poco absurdo, ya que el español y el italiano son lenguas parecidas, así que tuve que hablar en inglés.

Después de comprar el peine y el cepillo, regresé al hotel. Cené, me bañé, y a dormir.

El jet-lag hizo sus primeros estragos, y batallé para conciliar el sueño. Y es que entre México e Italia, hay siete horas de diferencia.

jueves, 30 de junio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 1era. parte

Italia se me metió a los ojos cuando yo tenía quince años de edad. En ese entonces salí con mis amigas del colegio al cine, y fuimos a ver una película llamada “Only You”, estelarizada por Robert Downey Jr. y Marissa Tomei. La historia trataba de una mujer que se iba a Italia a buscar al amor de su vida, y recorrió varias ciudades, como Venecia, Roma, Positano, etc.

Al ver la bella arquitectura antigua, los hermosos paisajes de viñedos, y el mar azul que chocaba contra las rocas, me propuse que un día iría a Italia.
Pasó el tiempo, y guardé mi sueño en un cajón. Me ocupé más en estudiar y en trabajar, y poco a poco me fui sumergiendo en los problemas cotidianos, como comprar un carro, o pagar tarjetas de crédito. Incluso dediqué mucha energía en encontrar y forzar el amor. Hasta que llegué a un punto en que sentía que no había hecho nada con mi vida. Mi universo estaba reducido a Monterrey. No conocía el mundo. No sabía que había más allá.

Un día, no sé por qué, recordé mi sueño olvidado. Lo desempolvé, lo puse frente a mí. Y me pregunté ¿por qué no?

Así que empecé a ahorrar: utilidades, aguinaldo, sueldo, todo. No fue fácil, pero al cabo de un año reuní la cantidad suficiente. Ahora sólo faltaba con quién irme.

Comencé a preguntar a familiares y amigos si deseaban embarcarse conmigo para emprender esta aventura. Recibí muchas excusas y negativas. Que no tenían dinero, que era muy caro, que estaban pagando una casa, que iban a cambiarse de trabajo, que se iban a casar, etc. Así pasaron muchos meses, y nadie se animaba a ir conmigo. Hasta que me armé de valor, y decidí irme sola. La decisión no fue fácil, ya que nunca había viajado sola, y mucho menos a un país tan lejano.

Creí que iba a encontrarme con alguna negativa por parte de mi familia, pero contrario a lo que yo imaginaba, me apoyaron con la idea.

Y finalmente llegó el gran día.

Luego de un largo y extenuante trayecto que incluyó escalas en Dallas y Londres, llegué a Milán. Apenas divisé sus casas de tejados rojos y campos verdes, me cayó el veinte. ¡Estaba en Italia! ¡Lo había conseguido!

Pero esto era apenas el principio de una gran aventura…

miércoles, 29 de junio de 2011

Bella Italia.....

Ciao!!

Bueno, pues ya regresé del viaje. Estuvo con madre, muy divertido, lleno de aventuras, un poco cansado fisicamente, pero en realidad lo disfruté mucho.

Entre las ciudades que visité estuvieron Milán, Padua, Asís, Verona, Florencia, Venecia, Roma, Napoles y Capri.

Poco a poco les iré contando sobre mi periplo (jajajaja, esa palabra la usan mucho en la revista Hola y significa viaje, es que ahora me quiero ver muy nice).

Ando saboreando los recuerdos del viaje, editando las fotos, viendo los souvenirs que compré. En fin. Como que quiero asimilarlo todo, en estos días no quiero pensar en otra cosa.


Sean felices =)

sábado, 18 de junio de 2011

Arrivederci

Por si ya no tengo tiempo de volverme a conectar aprovecho para despedirme de ustedes. Como ya saben, voy a irme de viaje y estaré regresando el 28 de junio.

Espero poder conectarme alla e irles contando un poco de mi odisea.

¡ya se llegò el dìa! ¡Qué emoción!

Hasta pronto!

viernes, 17 de junio de 2011

Víspera de un viaje

Ahora que estoy organizando el viaje, me he dado cuenta de la multitud de detallitos que uno tiene que prever antes de irse. Y es que no sólo basta con pagar el avión, el hotel y los paseos. Eso es sólo la mitad.

Entre los otros preparativos que he tenido que hacer estan los siguientes:
Ver qué ropa me voy a poner. Las mujeres ya saben que queremos llevarnos hasta el molcajete, pero en este caso, he tenido que restringir mi guardarropa a unas cuantas prendas, porque no quiero que mi equipaje sobrepase los 23 kilos al momento de documentarlo.

Checar qué temperatura está por allá. Porque puede que vaya bien veraneada, y allá esté fresco. Como siempre he vivido como lagartija en Monterrey, en temperaturas de 40° C que se me hacen normales, a veces se me olvida que en otros lugares la temperatura está a la mitad.

Investigar los teléfonos y direcciones de los hoteles, para dejarselos a mi familia, pa que sepan donde ando.

Buscar un adaptador de clavija del modelo americano-europeo... aunque ahora resulta que tambien hay diferencias de voltajes, y que tengo que comprar el mini-transformador que cuesta cerca de 500 pesos. (Gulp)

Buscar un buen par de tenis. Los que tengo de marca Nike, salieron un vil mugrero. Un leve charquito y ando patinando. La suela disque moderna y con Air, es más corriente que la de los buble gummers, así que ando buscando otro par de tenis.

Comprar una cangurera de esas que son bien delgaditas, para meter el pasaporte, visa, y tarjetas de credito.

Investigar lo del seguro de viaje.

Por si las dudas, también investigué las direcciones de los consulados y la embajada mexicana.

Euros... uy, si vieran lo dificil que me ha sido conseguir euros. Casi no hay en las casas de cambio, son muy, pero muy escasos. Así que la tarjeta de crédito saldrá al quite.

En fin.... me faltan más puntos, por cierto la chica ocurrente me pasó varios bastante buenos que ya tomé en cuenta.

jueves, 16 de junio de 2011

Niños Robots (2da parte)

En atención al comentario de Adn, me permito transcribir un libro que leí hace tiempo, y que hace una excelente crítica social, en varios aspectos, desde Política, Religión, Educación, etc.

El libro se llama "los Regalos de Eykis" y su autor es Dyer Wayne. No es una obra literaria en sí, pero está escrito en forma de novela. Básicamente trata entre los diálogos entre un terrícola y una habitante del plante Urano. El terrícola descubre que Urano es un planeta exactamente igual que la Tierra, pero sus habitantes viven más felices. Consigue entrevistarse con una mujer uranita, llamada Eykis, y el hombre le hace varias preguntas al respecto.

Es un libro que se los recomiendo ampliamente. Pero a lo que truje chencha, les voy a transcribir un fragmento de este libro, relativo al tema de la Educación. Me tomé la libertad de ponerlo tal cual, ya que yo no lo podría explicar mejor.

A ver que les parece y me pueden dejar sus comentarios.


Le pregunté sobre las prácticas educativas en Urano, y sobre lo que ella había observado en nuestras actitudes e instituciones docentes.
—¿Cómo ve usted nuestros sistemas educativos, Eykis? —quise saber.
—Lo que más me alarma de sus métodos de formación es la gran diferencia entre lo que ustedes proclaman hacer y lo que realmente hacen. En casi todas sus declaraciones
administrativas sobre educación, declaran que su objetivo es el de fomentar el pensamiento individual, la autorrealización, proporcionar a cada niño la oportunidad de aumentar al máximo su capacidad de pensamiento autónomo. Pero no he visto ninguna actuación que condujese a esos elevados objetivos.
—¿Dónde ve usted las manifestaciones de esa diferencia?
—En casi todas sus escuelas. Cada vez que los jóvenes intentan desplegar cualidades creativas o pensar por su cuenta,eso es interpretado como un peligro e inmediatamente
reprimido. Pocos maestros pueden soportar a un niño que pregunta «¿Por qué?» Ustedes conceden sus recompensas a aquellos alumnos que se adaptan mejor, a los que complacen a sus profesores o hacen sus deberes con rapidez y pulcritud.
Existen pocas recompensas para el pensamiento independiente,que incluso parece ser castigado en la mayoría de los casos. Un alumno que no muestre necesidad alguna de aprobación, que no dé señales de culpa ni ansiedad por la falta de aprobación
social, es considerado un elemento perturbador. Un niño que se niega a ser igual a los demás es señalado con el dedo; se le pide que se sienta culpable y que se arrepienta. Y sin embargo, esas cualidades, la ausencia de culpa, la independencia y el pensamiento libre, son las que ustedes califican de actitudes fructíferas, de actitudes que llevan a la realización personal.

Repito que me parece una falta total de realismo el que ustedes señalen algo como finalidad de su sistema educativo y que después hagan exactamente lo contrario.
—Pero los niños necesitan, antes que nada, que se les inculque una disciplina, para que más adelante puedan hacer juicios libres, independientes. Por eso insistimos en la necesidad de hacer bien las cosas, «a la manera del profesor».
Además, si cada cual hiciese lo que le viniese en gana, no habría disciplina y sería materialmente imposible impartir enseñanza —declaré en mi mejor argot docente, con gran convicción.
—Pues a mí me resulta imposible imaginar que un niño pueda aprender a pensar libremente si se le educa para lo contrario. Es como entrenar a alguien para que sea un gran corredor obligándole a estar sentado toda la vida. Una clase en
la que todos los niños estuviesen activamente ocupados persiguiendo objetivos individuales no tiene por qué ser necesariamente caótica. Podría ser una clase en la que hubiera casi todas las aulas de vuestro planeta. En las aulas, los
individuos podrían ayudarse entre sí. Podrían emprender actividades creativas, disponer de un mundo real en miniatura,por así decirlo, para explorar absolutamente cualquier terreno.
Y en lugar de eso, se les manda a los alumnos que se sienten cada uno ante su pupitre y que hagan en silencio lo que se les ha ordenado. Eso conduce directamente al pensamiento incorrecto y neurótico de que hemos hablado.
—¿Considera usted que un aula llena de alumnos sentados en silencio no es un ambiente adecuado para aprender?
—Desde luego que no lo es. Usted sabe que cada uno de los habitantes de su mundo es único y exclusivo. ¿Cómo se puede aprovechar esa cualidad si se trata a todos los niños de la misma manera? —me interpeló.
—Pero yo no creo que hagamos eso en nuestras escuelas de la Tierra... —protesté.
—Bueno, voy a exponerle lo que yo he observado. Un lunes, el profesor explica un tema nuevo, la historia de Egipto,pongamos por caso. El profesor da el mismo material a todos los alumnos. Todos reciben la misma explicación y escuchan la misma discusión, todos estudian el mismo libro y hacen los mismos trabajos en casa, y el viernes se les somete a todos al mismo examen. ¿Está usted de acuerdo, hasta aquí?
—Sí, sí, continúe.
—Los alumnos que responden al examen de manera más satisfactoria, reciben una buena nota; los que simplemente «aprueban» reciben una nota inferior; y los demás suspenden.
No hay nada previsto para esas diferencias individuales, que son parte integrante de la realidad. ¿Por qué se supone que todos los muchachos asimilarán la misma información con igual rapidez? ¿Por qué se castiga con una nota baja al estudiante que sólo ha contestado bien la mitad de las preguntas porque quizá necesita dos semanas para aprender el tema? ¿Por qué se pide a todos los estudiantes que aprendan exactamente al mismo ritmo? ¿Qué ocurre con los alumnos a quienes basta sólo un día para dominar la historia de Egipto, pero que necesitan una quincena para aprender a dividir con decimales? ¿Por qué se les obliga a sentarse en silencio escuchando unas cosas que ya dominan? Voy a decírselo, si le interesa.
—Sí, hágalo —rogué.
—Pues eso ocurre porque los tratan a todos igual. Enseñan a todos de la misma manera, en el mismo tiempo, y llaman más rápidos y más listos a Tos que pueden aprender exactamente de ese modo. En mi realidad, el ser capaz de asimilar algo más aprisa que otra persona sólo significa una cosa: rapidez. La lógica educativa de ustedes conduce a que haya siempre estudiantes medios y estudiantes inferiores a la media. Ustedes se empeñan en que todo el mundo se adapte a unas mismas normas. Enseñan a todos sus jóvenes a pensar y actuar de la misma manera. Pero, ¿qué puede ofrecer un joven al mundo si es exactamente igual a todos los demás? Ustedes aseguran esa igualdad con la absurda lucha por las notas, esas medallas al mérito estudiantil que conceden en listas y boletines. Ésa es la verdadera obsesión de los educadores de la Tierra: no el conocimiento ni el autodescubrimiento, sino la búsqueda de esas recompensas externas llamadas notas. Además, esas notas a las que han dado tantísima importancia, no tienen absolutamente nada que ver con la verdadera educación de una persona —declaró Eykis enfáticamente.
—Pero, ¿qué tiene de malo recompensar con notas a los buenos alumnos?
—Las notas y el conocimiento son dos cosas que se excluyen mutuamente. En realidad, las notas sirven para reducir la motivación para el conocimiento. —replicó ella.
—¿Por qué? —pregunté.
—Una nota es una cosa externa. Significa que una persona ha participado en el juego de la educación. El conocimiento es una cosa interna, que se refleja, en primer lugar, en lo que siente la persona respecto a lo que ha aprendido; en segundo lugar, en cómo le ayuda el conocimiento a perseguir sus ideales; y, en tercer Jugar, en lo que la persona como tal puede hacer con lo que ha aprendido. El conocimiento fomenta la confianza en uno mismo, y las notas dan lugar al autoengaño. Una nota en un boletín no tiene nada que ver con la realidad. Es un símbolo de adaptación. E incluso aquí, en la Tierra, donde la gente suele percibir tan mal su realidad, las notas guardan muy poca relación con lo real. A nadie le Interesa un boletín de notas cuando su titular lleva dos años fuera de la universidad, y ciertamente nadie juzgaría la capacidad de una persona adulta sobre la base de sus calificaciones académicas. Una persona que haya recibido las mejores notas hace sólo un año podría suspender hoy hasta el último de aquellos exámenes. En la Tierra lo que le vale a una persona respeto y progreso personal es su rendimiento presente.
»Con frecuencia los que saben jugar bien el juego académico están en realidad mal preparados para enfrentarse al mundo. Y, por otra parte, muchos jóvenes que en la escuela se niegan a perseguir neuróticamente las buenas notas, resultan estar más orientados hacia la realidad y, por ello, tienen mucho más éxito en casi todo lo que hacen. En pocas palabras: el mundo educativo de la Tierra parece estar situado en un ámbito “irreal”.

miércoles, 15 de junio de 2011

Niños robots

Estoy anonadada con lo que me platican mis compañeros de trabajo que tienen niños en el kinder. Estoy sorprendida de la enorme cantidad de tareas, estrés, y exámenes y niveles a los que someten a los niños desde muy, muy temprana edad.

Ahora, los niños desde chiquitos están en un sistema educativo. Lactantes I, Lactantes II, Maternal I, Maternal II, y ahí síguele.

En algunos kinders y guarderías tienen un psicólogo, con el cual los niños toman una terapia semanal. El psicólogo los evalúa y manda llamar a los padres de familia, para decirles cosas como: su hijo no tiene habilidad motriz y/o cognitiva, tiene que fortalecerla si quiere que pase a Lactantes II.

No mames....

Desde los dos años, se les dan clases para que aprendan a leer y escribir y a sumar y restar. También los inscriben en competencias como miniolimpiadas, donde los güerquillos corren para llegar a la meta, y al final los premian con medallas.

Les encargan mucha tarea, para que los papás se sienten en las tardes a hacerla con ellos. Les ponen exámenes.

Y todo esto antes de llegar a 1o. de primaria.

Estoy indignadísima con esta mierda de sistema educativo, en donde se somete a tanto estrés al niño. Se le quita el tiempo valioso para jugar. (siendo que este es uno de los derechos de los niños). El niño por medio del juego, aprende a desarrollar habilidades, aprende roles sociales, estimula la creatividad innata.

Se está programando a los niños a aprender lo que los adultos quieren que aprendan. Si un niño tiene habilidades artísticas, éstas se nulifican para que el güerco aprenda matemáticas. Si uno tiene habilidad para estudiar a los animales, se le enseña a que no debe tocarlos y que debe aprender inglés.

Se les atrofia con conocimientos que aún no son aptos. Y no por eso quiero decir que nadie deba estudiar. Eventualmente, el niño o niña tendrá que aprender esos conocimientos. Pero ¿por qué forzarlo desde tan temprana edad?

¿Y por qué someterlo a competencias? Cuando son pequeñitos, todavía no desarrollan la tolerancia a la frustración. Para un niño, el hecho de perder es como si se le cayera el mundo encima, especialmente porque hay padres que vuelcan todo su entusiasmo para que el niño gane y obtenga medallas. Si el niño no cumple con esas expectativas, se trauma. Si no me creen, vean a todos los niños que lloran cuando no ganaron en una competencia.

En fin. Así es Monterrey. No sé si así sea en otras ciudades de la Republica, pero si es así, que
lamentable. Les están atrofiando sus capacidades. Están fabricando puros robots. Puros ladrillos para esta sociedad que se está pudriendo entre sangre y balas.

Yo no tengo hijos, pero yo decidí que yo no voy a inscribirlos en el kinder. Yo los voy a dejar jugar, les voy a leer muchos libros de cuentos, los voy a llevar al parque para que se suban a los columpios y a los resbaladeros, les voy a dar de comer frutas en vez de dulces y papitas, los voy a llevar a que me acompañen al super, al banco, y a todas esos lugares para que vean como trabaja la gente. No los voy a forzar a que aprendan tal o determinada cosa. Los voy a hacer que tengan criterio propio, libertad de pensamiento.


lunes, 13 de junio de 2011

Hoy es dia de San Antonio

Este post lo estoy editando. Originalmente era un post muy negativo, las últimas reliquias de mi personalidad pesimista. Después de haberlo escrito, me arrepentí de haber dicho cosas negativas de algunos muchachos, así que decidí borrarlo, y ahora lo estoy cambiando.

En fin, después de mi explicación, aquí va el tema. Hoy es día de San Antonio. A mí hace tiempo me regalaron uno, le recé la novena, compré veladora, y le escondí al niño Jesús.

Hasta ahora, sigo sin encontrar el amor. Y claro, de repente me agüito, pero ahorita tengo dos grandes planes. Uno, ya lo saben, el domingo me voy de viaje... (y de paso entraré a la original catedral de San Antonio, así que pasaré a darle mi queja en persona jeje).

Mi segundo proyecto, está cocinándose.

En cuanto al amor, sigo esperando a la persona indicada. A ese hombre alegre, SOLTERO Y SIN HIJOS (lo recalco porque luego sale cada cosa.... ), a ese hombre que le encante leer todo lo que escribo, que se enamore profundamente de mí, que me respete y me sea fiel, que tenga sentido del humor. A veces de imaginarmelo, siento maripositas en el estómago, aun y cuando todavía no lo conozca.

En fin. Ojalá no se tarde mucho.

sábado, 11 de junio de 2011

¿El pan tostado siempre cae del lado de la mantequilla?


"La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla"

Famosa Ley de Murphy, y en la que todos coincidimos y decimos "siiiiii, es cierto!!!", pero ¿de veras siempre cae de ese lado?

La gente ha dicho miles de respuestas:
Porque pesa más del lado de la mantequilla
Porque al diablo se le antojó chupar la mantequilla
Porque el destino decidió que ese pan no sería para nosotros


Bueno, para probar la veracidad de la ley de Murphy, un investigador de Aston University, en Birmingham, hizo un experimento. Efectivamente, el pan tostado cae del lado de la mantequilla, pero no por el peso de ésta, como comúnmente se piensa, y mucho menos porque el universo conspire contra nosotros, sino que debido a la altura de la mesa, el pan no tiene tiempo ni altura suficiente para rotar por completo, sino que sólo alcanza a dar media vuelta. Si el pan cayera de una altura mayor, probablemente tendría la oportunidad de rotar 360 grados y caer boca arriba.

Por demostrar lo anterior, el científico recibió en 1996 nada más y nada menos que el Premio Nobel de Física. ¡Y todo por refutar la Ley de Murphy!

Sólo falta una semana

Pues bien queridos lectores, me voy dentro de una semana a Italia. Finalmente mi sueño se va a materializar. Tengo un torbellino de emociones, entre nervios, miedo, pero más que nada, estoy muy, muy emocionada.

Espero que este viaje sea un parteaguas, algo que marque positivamente un antes y un después. Espero que estos días me ayuden a realizar un autodescubrimiento. Lo que si puedo estar orgullosa es que esto lo realizo con mis propios medios. Esto lo he planeado y pagado yo misma, sin ayuda de nadie.

Por lo pronto, los dejo con una canción de Eros Ramazzotti, para ir agarrando ambiente.

miércoles, 8 de junio de 2011

Dr. Lakra


Había una vez un niño, que durante las horas de clase, se ponía a rayar las portadas de las libretas scribe , (esas en donde salían fotos de chavas). Les dibujaba bigotes, las ponia chimuelas, cejudas.

¿De qué manera podía rebelarse un niño, cuyo papá ya era un artista?

Fácil: convirtiéndose en tatuador.

Pues hoy me tocó ver la exposición en MARCO del Dr. Lakra, cuyo verdadero nombre es Jerónimo López Ramírez y es hijo de Francisco Toledo. Sin embargo, el chavo para que no lo ligaran con su famoso papá, decidió ponerse el alias del Dr. Lakra, por aquello que lacra es como una huella, y porque le gusta entrarle a la onda de los tatuajes.

La obra de este chavo es recoger fotos de revistas o pósters, y dibujarle a las personas tatuajes. Él trabajó por un tiempo en cárceles estadounidenses, y de los reos aprendió el significado de cada tatuaje. Con el tiempo, se interesó en tres tipos: los maories, los tailandeses y los de la mara salvatrucha. Así podemos ver imágenes de mujeres desnudas o de luchadores, todos tatuados y con imágenes demoniacas alrededor. La entrada no es apta para niños, por el hecho de que hay mucha foto de vieja encuerada tatuada. (La verdad, yo no veo por qué tanto escándalo... son viejas encueradas ¿y que? nomás pongan el programa de Recta con las viejas que bailan reguetón y salen enseñando hasta lo que no).

Esta obra ha atraído multitudes de emos y darketos a la sala, además de los típicos conocedores del arte como yo (ajá... jeje).

Nadie sabe por qué una obra como esta está exhibida en Marco. ¿quizá si pesa el apellido familiar?

Sepa... Pero bueno, dénse la vuelta, si quieren ver algo diferente. Claro que los que se van a dar taco de ojo con las obras son los hombres...

lunes, 16 de mayo de 2011

Nubes,comida y Cerati

Me dicen la semilla porque siempre me plantan.

jeje

Bueno, me río de mí misma ¿qué mas puedo hacer? El sábado pasado unas amigas andaban con que querían que nos juntáramos para ir a comer, así que fui. Pero, oh sorpresa, en el mundo de Rocío todo sucede al revés, no vinieron ninguna de las dos. Una porque se sintió mal y la llevaron con el doctor, la otra porque salió a pasear con su marido. Así que como ya estaba en el Neuken (un restaurante de comida argentina) pues me quedé ahí. Así que les voy a dar mi reseña.

Estaba lloviendo, y el aire estaba fresco, raro en Mayo pero ideal para pasar el rato disfrutando de una buena comida. El restaurante es pequeño, un local diminuto, elegí la planta baja, porque también tiene terraza. Bajé por unos escalones, y sentí como si entrara a una cueva, dado que en las paredes tienen rocas tipo estalactitas. Pasé al área de bar, un espacio pequeño, muy íntimo, iluminado a la luz de las velas, escuchando música de Cerati.

Tomaron mi orden, y elegí lo típico: empanadas argentinas que tenían nombres curiosos: Che, Milonga, etc., acompañado de un agua de jamaica. Después me lamenté de no haber ordenado un vino tinto, pero ya ni modo.

Me senté junto a una ventana, para apreciar la calle. El cielo nublado, las casas de estilo antiguo, un árbol grande, la gente que caminaba bajo la lluvia. Se tardaron en traer mi orden, pero finalmente trajeron las empanadas, que estaban muy ricas, crujientes, calientes, de queso y carne.

Había grupos de amigas, o de amigos, y también parejas que se sentaban juntas, casi abrazadas, para compartir el espagueti como la Dama y el Vagabundo. Miré por la ventana, intentando apreciar mi soledad, intentando sentirme bien a pesar de no tener compañía. Y bueno, no estuvo tan mal después de todo. Hace mucho que no pasaba tiempo conmigo misma. Miré por la ventana. Las llamas de las velas danzaban en la calle. Era tan sólo un reflejo, pero me gustó cómo bailaban bajo la lluvia.

Al final, después de pagar la cuenta, salí, a mojarme yo también.

sábado, 14 de mayo de 2011

Jem super super fabulosa

Por la época de los 80's, veinte años antes de que existieran las Bratz y cuando Barbie era un monopolio en la industria juguetera para niñas, tal como ahora lo es Bill Gates con las computadoras, existió una muñeca que se llamaba Jem.


Esta muñeca salió junto con la caricatura. Se trataba de una chava que se convertía en cantante con sòlo ponerse unos aretes mágicos y que junto con sus amigas, tenía un grupo llamado "las holograms" (algo así como las Flans). Tenían como rivales a un grupo de rockerillas llamadas las Misfits.

Santa Clós me trajo dos muñecas, la Jem y otra monilla llamada Kimberly. A diferencia de las Barbies, las muñecas Jem eran unas muñecas toscotas, de extremidades gruesas, nada que ver con las anoréxicas chichonas Barbies. Aparte, tenían el plus de que en el caso de Jem tenía sus aretes mágicos de foquitos que se prendían y apagaban con un switch. Y la Kimberly tenía su cassete (¡cassete!, no manches, para las nuevas generaciones que no saben que es eso, denle clic aquí).

Las canciones duraban un minuto y tenían letras bien bobas y simplonas. He aquí la del tema de la caricatura.

Jem es vibrante,
uuu Jem
es aventura
uuu

moda y fama, glamour y belleza
Jem es fabulosa,
super super fabulosa
ooooh, Jem
ritmo vibrante, es vibrante
me llamo Jem nadie es igual a mi
me llamo Jem

o_O

jajajaja, no puedo creer que yo cantaba eso todo el día con la muñeca en la mano. Cómo debo haber hartado a mi mamá haciendo sonar ese cassete todo el santo día.

¿Que qué pasó con mis muñecas? Bueno, ahí las tengo todavía, pero en el caso de Jem, la cara se puso verde. Lo que pasa es que yo un día jugaba a que Jem iba a un salón de belleza a ponerse una mascarilla, y le puse plastilina encima. Y como la plastilina era verde...

:S

jueves, 31 de marzo de 2011

Reseña libro: Cien años de soledad

Por fin terminé de leer esta obra de Gabriel García Márquez. Me la aventé en una semana. Pero me parece muy difícil reseñarla.

Es la historia de la familia Buendía y sus siete generaciones, los hijos, los nietos, los bisnietos, los tataranietos. Todos se llaman igual, así que durante varias generaciones veremos los nombres de José Arcadio, Aureliano, Amaranta, Remedios y Úrsula en todas las combinaciones posibles. Abarca varios periodos históricos, desde la fundación del pueblo ficticio de Macondo, hasta su esplendor y decadencia.

Sólo hasta el final comprendes el por qué del título del libro, bueno, yo lo vi vislumbrando a lo largo de la trama. Todos son seres solitarios, que no saben amar.

En mi opinión muy muy muy personal, la trama me pareció densa, difícil de leer porque te confundes con quién es quién en la historia. Pero entre lo que le puedo aprender a García Marquez es la maestría con que maneja el lenguaje, rico en sensaciones, imágenes, símiles, metáforas. La complicada psicología de todos los personajes, y cómo fue hilvanando cada una de las historias para formar un todo.

Yo por mi parte, declaro que ya no volveré a leer sagas de familias atormentadas. Después de leer Cumbres Borrascosas con los Heathcliff, La Casa de los Espíritus y la familia Trueba y ahora los Buendía de Cien Años de Soledad, declaro que a partir de ahora sólo leeré historias que sean de pocos personajes. Al menos por un buen tiempo.


martes, 29 de marzo de 2011

Los polos iguales se atraen



Yo no creía, estaba sumergida en la necedad total. Yo pensaba que un día llegaría un hombre a hacerme feliz. Yo pensaba que él desterraría la soledad y llenaría el vacío de mi corazón.

Pero...

MENTIRA! No, así no funciona. Lo acabo de comprobar. Uno atrae a sus semejantes, es mentira que polos opuestos se atraen. No. Son los polos iguales los que se atraen. Positivo con positivo. Negativo con Negativo.

Lo sé porque en todos estos años me ha tocado conocer hombres indecisos, que se sienten solos (ya sea por un rompimiento o por falta de pareja), que se sienten vacíos, y que piensan que con una mujer van a llenar ese vacío. (claro que en el contexto masculino, la susodicha tendria que ser una mujer alivianada, que quiera sexo sin compromisos).

Hace días me quejaba de los hombres de Monterrey, incluso quería huir a otro país. Pero después de estar reflexionando, me doy cuenta que no puedo culpar a los demás. Soy yo la que anda mal. Yo no puedo cambiar el exterior. Soy yo la que debo cambiar por dentro.

Así que ahora, pues voy a esforzarme mucho por cambiar por dentro. A enfocarme mucho en mis sueños y metas. A ilusionarme con mi libro, mis escritos. De tal manera que me sienta llena, feliz, plena. Y a como van las cosas, así llegarán a mi vida hombres plenos, felices, completos.

jueves, 24 de marzo de 2011

Las esculturas de Ron Mueck



Ayer llegué el museo Marco, y nomás entré, vi un chorretal de gente. Y yo pensando, achis, ¿pos qué pasó aquí? ¿Por qué tanta gente?

La razón es porque ahorita está en exhibición la obra del escultor Ron Mueck. Yo tuve la oportunidad de ir el sábado, la verdad está impresionante.

Se trata de esculturas de figuras humanas. Algunas son pequeñas, otras son tan grandes que abarcan una sala completa. Lo particular de estas obras es que pertenecen al hiperrealismo, o sea, son tan, pero tan reales que lo único que les falta es respirar.

Nomás entré y vi una cabezota de un hombre. Está tan detallada, que hasta cada uno de los vellitos de la barba parecen como si le hubieran crecido. Viéndola de cerca, observé las pestañas, los cabellos, los poros de la piel, hasta un par de espinillas.

Después vi la escultura de una ñora cargando unos palos. Está desnuda y enojada, como pensando: "Pinche marido, me mandó a cortar la leña y encuerada, va a ver el cabrón cuando regrese."

Está otra de una ancianita durmiendo. Otra de un negrito navajeado... ¿cuál más? Ah, una de una pareja acostada, semidesnudos. Tienen cara de que no han tenido trucu trucu desde hace años.

Me imaginé el diálogo.

"Andale vieja, hace mucho que no lo hacemos"
"No quiero. Me duele la cabeza."
"Andale, antes de que se pase el efecto del viagra."
"¡No estés fregando!"
"ash"

Las esculturas más gigantescas, la mujer acostada, con cara de preocupación, pensando.

"¿Por qué no me ha llamado? ¿Le habrá pasado algo?"

La del bebote gigante recién nacido. Hasta se le ve un ojo lloroso.

Ah, otra de un viejillo encuerado sentado en un bote, con cara de:
"¿Tú qué me ves, cabrón? ¿Mi pito chiquito? ¿Y tú muy grande o que?

Jajajaja, ay para ser una reseña de arte me vi muy corriente en mi lenguaje...

En fin. Ya hablando en serio, estas esculturas muestran varias facetas del ser humano, desde su nacimiento, pasando por la edad adulta hasta la vejez. No son esculturas de gente bella, al contrario, representan al ser humano común y corriente, con expresiones que intentan provocar empatía en quien lo observa. Lo sorprendente, es, como ya lo mencioné, la exactitud y realismo de cada detalle.

Es una exposición muy apantallante, quizá por eso logró gran poder de convocatoria. Vale la pena ir a verla, así que los que viven en Monterrey y área metropolitana, dénse la vuelta. Museo MARCO. Los miércoles es gratis.

martes, 22 de marzo de 2011

Cosas que odio: Morderme el labio donde ya me lo mordí


Antier, por accidente, me mordí el labio por dentro. Ayer, mientras comía, otra vez me lo volví a morder en el mismo lugar. Y hoy también.

¡Cómo odio que eso pase! Ouch

:(