Pues fui a ver la película. Pero está muy chafa. A continuación mi reseña y contiene spoilers, así que si aún no la ha visto, no sigan leyendo. Ah, y si son niños, no lean esto por favor. (Me daría mucha pena con sus papás).
Está chafa porque el argumento es malo y poco creíble. Una chica va a un corporativo, conoce al mero mero (que es un joven millonario, ahí va la primera cosa irreal. A los treinta no eres dueño de una corporación multimillonaria, a lo mucho eres un gerente). Pero bueno, supongamos que el tipo se ganó el puesto. La chica toda torpe, al estilo Bety la Fea, con ropa de abuelita, va y se tropieza y le hace 4 preguntas para una entrevista. Y ya con eso se "enamoran" (y lo pongo entre comillas porque en realidad es una relación muy disfuncional).
De pronto, Grey se aparece en la vida de Anastasia. Está ella borracha en un antro, le habla nomás por pura onda, y el tipo se aparece nomás por sus huevos, y le pega al pretendiente de la chica que solamente quería un besito.
Con esta demostración de machismo, la chica va al tocadero. Quiere y no quiere. Va y se sale. Pero con una actitud torpe y tonta. Esta muchacha no tiene personalidad. No sabe lo que quiere.
Y el famoso Grey tampoco. Le ofrece un contrato para que ella sea su sumisa y él el amo. Y la chava aun no lo firma, pero ahí va, la mensa, al tocadero. "Hazme lo que quieras".
Y pues sí, se la echa. Eso sí, la primera vez todo bonito, todo suavecito. Le quita el brasier, el calzoncito, le da besitos.
Otra incoherencia, él le dice: yo no hago el amor, yo cojo y bien duro. Pero no, no se ve que haga eso el señor. Dice: yo no soy romántico. Pero ahí va, y la lleva en su helicóptero, le regala una Mac, le regala un carro de lujo, la lleva de paseo por el bosque, le da besitos.
Y bueno, llegamos al famoso cuarto de los "secretos". ¿Qué encontramos? Pues nada, nomás unos látigos y unos fuetes para azotar caballos, unas cuerditas y ya. No vi consoladores, ni vibradores, ni sillas con pene integrado donde la mujer se monta, nada. (jajaj, en este punto han de decir ¿y esta Rocio como sabe de eso? No, no sean malpensados, yo no uso esas cosas, solamente lo sé por cultura general).
Y ahí está el asunto. Él no quiere que lo toquen, ella pide explicaciones, él le dice que así es, que tiene sus traumas, ella jode con que quiere que él sea romántico. El dice que no lo es. Pero ella bien que va, y se presta al jueguito. Nunca se sabe por qué. Porque por dinero no es. Al menos hubiera pedido dinero y se entendería. Tampoco es por amor, porque él no la quiere y ella es demasiado mensa como para enamorarse de un güey que solamente disfruta dando nalgadas y chicotazos. Ah y el colmo. Ella le dice "pues enséñame, pégame". Y le da su buena cintareada y la señorita ahora sí, se enoja porque la cintarearon y se hace la ofendida.
Bueno, pues así está la cosa. Son personajes raros. No se sabe nunca los motivos de por qué son así. Se contradicen a cada momento, lo que confunde mucho al espectador. Dicen ser una cosa, pero son otra.
Esta película es una mezcla de Crepúsculo y Mujer Bonita. De Crepúsculo le plagian muchas escenas, como esa donde casi atropellan a la mujer y el tipo la salva y le dice: no te enamores nunca de mí. O esa que se la lleva al bosque. O la de que le regalan un carro de lujo.
De Mujer Bonita se plagian la situación del contrato. Tú eres mi prostituta y nomás vas a hacer lo que te digo.
Pero no se define nada. No me despertó nada esta película. Hasta las escenas dizque porno dan flojera.
Ah, pero eso sí, lo que sí les recomiendo es el soundtrack. Está muy bueno, yo creo que sí lo voy a comprar. Muy buenas canciones.
Todo ocurrió muy rápido. Una noche de luna llena, él salió de una fiesta. Cuando iba a su coche descubrió a un perro callejero que olisqueaba la llanta, con intenciones de orinarse ahí. Francisco le gritó “Sshhskale, váyase de aquí”. Pero resultó que el perro no era perro, era un hombre lobo, que le gruñó y le mostró los dientes. Francisco tragó saliva. Hubiera sido muy útil traer consigo una pistola con balas de plata, ¿pero pues quién se iba a imaginar que había hombres lobo rondando por su vecindario?
Su mente racional le aconsejó quedarse quieto y mostrar autoridad, así como César Millán amaestraba a sus perros casi como por arte de magia y se preguntó si ese truco funcionaría con los hombres lobo, por lo que le chistó y le ordenó que se sentara. El hombre lobo se enojó más. Así que ¡al demonio con los trucos de César Millán! Francisco se echó a correr. Pero como también los hombres lobo olían el miedo, al ver a Francisco correr, se fue tras él, ladrándole y aullándole. Y Francisco corría, a como podía, pues tenía años de no hacer ejercicio y una panza cervecera que pesaba como veinte kilos. Se lamentó de no haber hecho la dieta que le impuso su hermana la nutrióloga y de haber abandonado el gimnasio inmediatamente después de pagar la anualidad. Si al menos hubiera adelgazado, habría tenido mejor condición física para huir de aquel hombre lobo que ahora lo perseguía.
Y llegó lo inevitable. Francisco se paró, jadeando y sin aire, y el hombre lobo lo mordió.
Francisco llegó a su casa, adolorido y cansado. Se miró la herida en la pantorrilla. Se desinfectó con alcohol e imploró que el hombre lobo no tuviera rabia porque él no quería ponerse inyecciones. Aunque luego se dio de topes en la cabeza. ¿Se preocupaba por la rabia en lugar de preocuparse por convertirse en un hombre lobo? Qué tonto.
Al día siguiente, Francisco despertó como si nada. De su aventura de la noche anterior solo quedaba la resaca y el dolor de la mordida, pero no era tan intenso como para faltar al trabajo, así que se vistió y se fue a la oficina. Allá le platicó a Adrián, su amigo, lo que le había pasado después de la fiesta. Como era de esperarse, no le creyó y le dijo que probablemente lo había alucinado de tan borracho que estaba.
Francisco pensó que tal vez su amigo tenía razón y dio por olvidado el asunto. Sin embargo, una serie de extraños síntomas ocurrieron después. El vello y la barba se volvieron más abundantes, las uñas le crecieron y sentía un irresistible antojo a la comida para perro y un odio a los gatos. ¿Eso era normal?
Como sus cambios se estaban volviendo más evidentes, decidió consultar con un médico pero éste le dijo que no atendía ese tipo de casos así que fue con un veterinario. Éste, después de una serie de análisis, concluyó que efectivamente se estaba convirtiendo en un hombre lobo y que no había cura para eso más que suicidarse con una bala de plata. Sin embargo, le dijo que no se preocupara ya que los hombres lobo se estaban poniendo de moda gracias a Stephenie Meyer y sus novelas de Crepúsculo y que eso lo haría muy popular entre las mujeres.
Resignado, Francisco volvió a su casa, aunque también pensó en la posibilidad de atraer más mujeres con su nueva transformación. Se imaginó como un hombre lobo velludo, fuerte y musculoso, con un abdomen de lavadero. Sería la envidia de los demás.
Y marcó cada día del calendario, esperando la luna llena con ansias, hasta que finalmente llegó. Y… ¡oh sorpresa!, no se convirtió en el hombre lobo que imaginaba. Seguía siendo flácido y panzón pero con la diferencia de que ahora estaba lleno de pelo.
Aun así tuvo suerte. Las mujeres al verlo exclamaron ¡Qué bonito perrito!, ¡Ternurita!, ¡Cosha!, y lo abrazaban, le hacían piojito y en invierno le tejían suéteres de colores.