sábado, 26 de noviembre de 2011

Crónica de un viaje a Italia


Seguimos caminando, por más calles de Florencia, hasta que llegamos a una construcción donde había estatuas a nuestra diestra y siniestra, en un largo pasillo. Estábamos en el Palacio de los Uffizi, hoy una galería de arte, a la cual no entramos. Contiene una colección de obras de arte de los Medicis. Esta galería, en la parte superior tiene un pasillo que se conecta sobre los puentes para llegar al otro lado del río. Por ahí los Medicis utilizaban este corredor para ir de su palacio donde vivían (el Palacio Pitti) hasta el Uffizi, sin tener que ver a la chusma.

Y hablando del puente, éste tiene la particularidad de que tiene casas encima de él. En realidad son comercios. En un principio eran rastros y carnicerías, y arrojaban la sangre y desechos al río. No fue sino hasta que Ferdinando I ordenó que se quitaran las carnicerías, y en su lugar, entregó los locales a las familias de joyeros más reconocidas de Florencia ¡las cuales hasta la fecha continúan! Interesante. ¿No creen?

Por cierto, en esta parte del puente, a lo largo de las cadenas que circundan el borde del río, las parejas suelen venir a colocar candados, para jurarse amor para la eternidad, y tiran la llave al río. Hay tantos candados que cuelgan como racimos. Otra de esas curiosas tradiciones italianas que llaman la atención.

Y hablando de tradiciones italianas, aquí les va otra. Luego de dar un breve recorrido por el Puente de los Orfebres, regresamos al centro de Florencia, y llegamos al mercado, en el cual había fuente de un jabalí. Nos explicaron desde hace siglos, los comerciantes que buscaban prosperidad en sus negocios y puestos, iban y ponían una moneda en la boca del jabalí, para la buena suerte. Varios compañeros hicieron eso. Yo no pude, pues era tanta la gente arremolinada alrededor del jabalí, y la sobaban como si fuera la panza de Buda, así que perdí la paciencia de esperar y me fui.

El calor de la tarde fue lo que nos iba agotando nuestras energías. Era una cantidad tremenda de turistas que a veces era todo un reto seguir a nuestra guía Alejandra, que de tan chaparrita se me perdía entre la gente, y lo que menos quería era perderme, ya que ella tenía mis accesos para entrar a los museos.

No había ni una sola banca en Florencia, nada en donde sentarse, a menos que me quisiera sentar en el suelo, pero pues como que no. Me preguntaba cómo le harían sus habitantes para ir a trabajar sorteando a miles de turistas, puesto que las calles son muy estrechas para los coches. Además, no podían faltar los puesteros, la mayoría de ellos inmigrantes africanos, chinos o del medio oriente, que colocaban su mercancía en la calle, obstaculizando el paso a todos, tanto a coches como a peatones.

Entre los puntos nice, podría citar que había muchas tiendas de grandes diseñadores y joyeros. Alejandra nos explicó que en otros siglos, Florencia había sido la cuna de la moda, pero después eso se trasladó a Milán. En las pinturas donde se observaban las fiestas medievales y las mujeres con sus vestidos y brocados, cada una representaba a un diseñador de la época. Hoy cualquiera está familiarizado con firmas como Salvatore Ferragamo, Dolce & Gabbana, Gucci, Versace. Pues también existieron los diseñadores famososo de aquellas épocas que ya pasaron a la historia.

En los puestecitos de souvenirs, aproveché para comprar recuerditos para mi familia. Llaveros, postales, y para mí me compré figuras de resina del David de Miguel Angel.

Llegamos a la iglesia de Orsanmichele. Alejandra nos explicó que originalmente era un granero, donde se almacenaban semillas y trigo, etc. Después fue convertido en iglesia. Aún conserva entre sus relieves figuras de un sembrador. Fue usado por los poderosos gremios de comerciantes y artesanos (recuerden que en Florencia se movía mucho dinero en aquel entonces). En su interior hay un techo abovedado, con pinturas hermosas y relieves. En contraesquina, se encontraba el Palacio de la Lana, erigido por los que se dedicaban al comercio de lana.

Después pasamos por la Plaza de la República, donde había un pintoresco carrusel. Seguimos caminando, pues todavía no terminaba nuestro recorrido.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Manejando de noche

Lo admito. Eso de disfrutar el presente no se me da muy bien que digamos porque casi siempre o ando mascando el pasado o bien, ando futureando.

Pero de repente tengo mis chispazos de "lucidez".

El otro día iba manejando de noche, e iba disfrutando el momento porque no había demasiado tráfico y todos los semáforos estaban en verde, aparte el aire estaba fresco. En ese momento sonó en el radio esta canción.



En realidad la disfruté mucho, hasta pensé "que deliciosa canción". No quería que se acabara ni tampoco quería llegar a mi destino. No sé, me gustó la combinación de ir manejando, en la noche, oyendo esta música. Me sentía como que muy sofisticada, jajaja.

Aunque ahora que lo pienso... como que la letra tiene doble sentido...

con razón.... jajaja

Y luego se preguntan por qué me estreso

Si no he escrito es porque de plano me he sentido del nabo. el martes fui a presentar examen, luego el miércoles al salir del trabajo, sentía mucho sueño y cansancio, pero aún así fui a la universidad para la revisión del examen y resulta que saqué un 50. (El examen trataba sobre Impuesto al Activo, un impuesto que desapareció hace 4 años ¿cómo fregaos iba a saber como calcular un impuesto que ya no existe?). Whatever, el caso es que al salir de la escuela, me sentía con dolor de cabeza, el cual se acrecentó mientras manejaba por el insufrible tráfico de Monterrey. Al llegar a casa me sentí mareada y con dolor más fuerte. Me dormí como a las 11 pm. Al despertar para ir a trabajar a las 5 am, todavía me sentía mareada y con dolor de cabeza, el piso se me movía, je. Así que me reporté enferma y fui a consultar. Me dijeron que tengo cefalea tensional y laberintitis ocasionada por el estrés. En la noche me tomaron la presión y afortunadamente todo bien. Total, ahorita estoy tomando medicamentos.

salí a las carreras esta mañana, y al manejar por Churubusco, una vieja del segundo carril intentó dar vuelta y aunque yo le sonaba el claxon, no me oía la tonta. Estuve a unos centímetros de que me chocara. El corazón se me aceleró mucho, creo que hasta se me vino a la garganta. Llegué toda temblorosa y nerviosa al trabajo...

Y así quieren que no me estrese.

martes, 22 de noviembre de 2011

Choque generacional

El hecho de haber estudiado dos carreras me permitió ver dos generaciones distintas, separadas por solo unos cuantos años de diferencia. Aún así, los cambios son abismales.

Si pudiera definir a la generación actual, diría lo siguiente:
1. Tienen la ventaja de contar con laptops, iphones, y cualquier artilugio de la tecnología, por lo que constantemente están conectados a la red.
2. Hacen uso frecuente del facebook. El facebook es su vida. Si se ponen de acuerdo para una fiesta, para una tarea, o simplemente para chismear, tiene que hacerse por medio del facebook. No tener una cuenta en esta red social significa algo insólito y antisocial.
3. No son idealistas. Son realistas. Saben cómo está el mercado laboral. Saben a lo que se van a enfrentar. No van con la bandera de "voy a cambiar el mundo", sino como "voy a adaptarme al mundo."

¿Ustedes qué opinan?

lunes, 21 de noviembre de 2011

Crónica de un viaje a Italia

Alejandra era una españolita menuda, de cabello oscuro, pero con una voz muy fuerte. Tenía varios años viviendo en Florencia, así que conocía la ciudad como la palma de su mano. Inició el recorrido, remontándonos a la Edad Media, donde Florencia era una potencia económica, donde florecía el comercio. De hecho, es cuna de los Medici, que como sabemos, fue una importante familia de comerciantes y banqueros. Tuvieron su propia moneda, el florín. La ciudad estaba amurallada, y contaba con varias torres de defensa. Con el paso del tiempo, las murallas se derribaron para dar paso a una expansión de la ciudad, pero aún se conservan vestigios de esas torres donde se encontraban los arqueros y soldados. El río Arno, en otros siglos, en temporada de lluvias había provocado inundaciones épicas, pero este problema ya no se ha presentado desde que se hicieron las adecuaciones correspondientes.

El clima ese día estaba caliente, probablemente estaríamos a unos 30°C, y el sol estaba en su apogeo. Comenzamos a caminar, adentrándonos por entre las callejuelas. Había muchísima gente en esos días. Como ya mencioné, en Florencia se dedican mucho a la talabartería, así que era frecuente ver puestos de ropa y zapatos de piel. También, allá Pinocho es una figura icónica, así que había tienditas especializadas en artesanías de este personaje infantil.

El hecho de que Florencia fuera una ciudad pujante, con una economía sólida, hizo que muchos banqueros fueran mecenas de artistas, entre ellos Miguel Angel, Leonardo Da Vinci y Boticelli. Más adelante me ocuparé de mencionar algunos datos curiosos al respecto.

Muchas familias adineradas invirtieron en el arte, lo que convirtió a Florencia en un museo al aire libre. Para donde volteaba, podía encontrar estatuas, fuentes, o castillos de arquitectura exquisita, en una mezcla de diferentes estilos que me sería imposible citar, ya que no soy especializada en el tema.

Llegamos a una plaza, llamada Piazza della Signiora, un gran espacio abierto, en donde pudimos ver un palacio llamado Palazzo Vecchio. En contraesquina, había un lugar coronado por columnas en donde había muchas estatuas de criaturas mitológicas, hechas por diferentes artistas de la época. El objetivo de dichas esculturas, según nos explicó Alejandra, era para educar al pueblo. Al escuchar el pasaje mitológico (por ejemplo Perseo decapitando a Medusa) los capitanes de los ejércitos infundían valor a sus soldados. "¡Así como Perseo mató a Medusa, así venceremos a nuestros enemigos!".

Bueno, era como una especie de propaganda militar, supongo. De hecho ahí mismo se encontraba la estatua del David de Miguel Angel, para recordarle a los florentinos que no importa si se es joven o débil, siempre vencerían al Goliat (o sea a los enemigos numerosos). Hoy en día, en la Plaza sólo se encuentra una réplica, ya que la verdadera está en su propio museo.

Me quedé absorta viendo las estatuas. Eran demasiadas, y todas tan detalladas. Se veían las miradas fieras, los músculos marcados, y ejem... otras cosas. Jajajaa. Aún y cuando no entres a los museos, la ciudad en sí está repleta de arte, en cada rincón. Tener un guía ayuda, pero creo que nada se compara a sacar tus propias conclusiones. Yo estaba muy hechizada intentando captar en mis ojos todo lo que veía a mi alrededor, que muchas explicaciones de la guía se me escaparon. Aún así, trataré de seguirles posteando más detalles sobre esta fascinante ciudad, que me hizo sentir que andaba en el renacimiento, con un vestido esponjado y un montón de joyas... aunque solamente fuera en jeans y blusa. ¡Pero bueno!

Les debo las fotos. Pero no se preocupen, les prometo que les avisaré cuando las suba.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Crónica de un viaje a Italia






Cuando llegué a Florencia, sentí que retrocedí poco a poco en el tiempo, desde el momento que dejé la vida urbana, para adentrarme en una ciudad con edificios con ventanas de persianas blancas, en cuyos balcones colgaban flores rojas y moradas, y de pronto, aparecí en la época del renacimiento y casi en la Edad Media. El autobús se detuvo al llegar al río . Descendimos y me quedé algo absorta viendo cómo en el río, iban personas remando, y otras más que simplemente iban a tomar el sol. Del otro lado, se divisaban unas colinas con abundantes árboles y vegetación, así como casas antiguas de estilo medieval.

Debido a lo apretado del itinerario, tuve que seguir al grupo. Era la hora de la comida, y teníamos hambre.

Nos fuimos caminando por entre las callejuelas, hasta llegar a una plaza y enseguida, nos dividimos en dos grupos. Yo fui con el del guía, Felipe, y nos desviamos por más calles estrechas, en donde nos recibía el olor de cuero curtido, ya que en Florencia se dedican mucho a confeccionar prendas de piel (chamarras, cintos, zapatos, bolsas, etc.)

Entramos a un restaurante, en donde sólo estaba decorado un área, pero a donde estaban nuestras mesas parecía más bien una fonda. Un cuartote grande, sin adornos ni nada. Aunque eso sí... guau... ¡qué menú! No, no hablo de la comida. Hablo de los meseros. Chavos de entre 24 a 27 años, delgados, aperlados, de cabello oscuro, ojos brillantes, y con unas sonrisas que me derretían como mantequilla en un comal caliente.


Algunas señoras españolas pusieron cara de fuchi al ver los platillos. Hasta que un mesero les preguntó si había algo malo con la comida. Ellas dijeron:
"Tío, otra vez pasta ¿qué acaso no comen otra cosa?"
"Signora, yo como pasta dos veces al día." dijo el mesero con una sonrisa tímida. "Aquí es lo que se acostumbra."

Pero las señoras españolas eran muy difíciles de complacer, así que el gerente en turno ordenó que se les preparara una ensalada aderezada con aceite de oliva, con lo cual, más o menos contentó a las mujeres. Yo por mi parte, como me encantan las pastas, soy feliz.

Saliendo de ahí, nos reunimos de nuevo en la Plaza San Marcos, y ahí Felipe nos dejó con la guía de la ciudad, que si mal no recuerdo, se llamaba Alejandra.

Ahí comenzamos nuestro verdadero recorrido por aquella ciudad.

Pero ese ya será tema de otro post.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Nubes de otoño

Por fin, un día nublado. Un día sin sol. A veces creo que el sol se niega a abandonar nuestra ciudad. Como que decidió convertirla en su residencia permanente. Pero hoy no está. Quizá se quedó dormido. El caso es que hoy, por fin despues de casi 10 meses de sol, nos dio un respiro y amaneció nublado y frío.

A veces hacen falta los días nublados. Calman los ánimos e invitan a la reflexión, al recogimiento.

Vampiresa

Se dice vampiresa, no vampira. Ese es un error que encontré en las novelas de Crepúsculo. Cuando se refieren a las mujeres, les dicen vampiras. Creo que fue error de traducción, en fin. Si Niurka dice emperadora en lugar de emperatriz. ¿Qué mas da?

De todas maneras no tengo ganas de ver la película.

Sigo pensando que Jacob debió haber sido el ganón. tanto en el libro como en la película. De sangre caliente, divertido, guapo, atrevido, protector, y al mismo tiempo cariñoso y respetuoso.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Al ras

En estos últimos meses he vivido muy al ras, o sea, muy apenas pagando deudas, deudas y deudas. El viaje sí quedó 100% pagado, pero lo malo es que a mi regreso surgieron varios imprevistos, y ya no tenía colchoncito. Esos imprevistos me desbalancearon completamente, y me la he pasado pidiendo prestado. Estoy esperando que llegue mi fondo de ahorro, y mi aguinaldo para poder nivelarme. Voy a quedar en ceros, literalmente. Cero deudas pero también cero efectivo.

Uno de mis propósitos de año nuevo será optimizar mejor mi dinero. Hacerlo rendir más. No es que gaste mucho, pero los gastos que tengo son fuertes: Mensualidades del carro y gasolina. Sobre todo la gasolina... y eso que es un carro, no una camioneta. En fin. Con todo es mejor traer carro que andar en camión. Al menos aquí en Monterrey. Si viviera en Roma, o en Londres, o en Canadá, preferiría tomar el camión, para ir viendo el panorama.

Por cierto ¿qué opinan de "El buen fin"? Quesque van a poner muchas ofertas en México al estilo gringolandia. Hasta ahorita ninguna tienda se ha apuntado, así que dudo que sea un buen fin.

Gracias por los buenos deseos

Sí,en todo lo que llevo de este blog nunca les ha tocado leer que ya ande con alguien, lo sé. No es por falta de ganas.

He tratado de abrirme y conocer nuevas personas. He ido a fiestas, a bares, he estado en grupos, en talleres. Ya ven que incluso viajé. Y sí, en el viaje encontré a alguien que me gustó, allá en Lido Di Jesolo, en una pizzería, y la química era mutua. Lástima que sólo lo vi por una hora.

Desde entonces cada vez que escucho la canción "¿Y si fuera ella?" de Alejandro Sanz, me hago la misma pregunta. ¿Y si era él? Y maldigo el momento en que me fui. Hubiera tomado una decisión radical y no tomar el autobús del día siguiente, tal como lo hizo la mujer de la película "Bajo el Sol de Toscana" Quedarme y conocerlo más. Pero ya ni modo.

Aquí en México, he pasado años de soledad. Bueno, está la familia, sí. Gracias a Dios eso lo hace más llevadero.

Que si he tenido depresiones, sí, muchas. Que si me pregunto si algún día llegará alguien, uuu, todos los días me pregunto eso. Que por qué el destino se ha ensañado conmigo y me ha negado encontrar un novio... pues no lo sé.


:(

lunes, 31 de octubre de 2011

Sabe a...

"Sabe a agua de calcetín", "sabe a tierra", "sabe a plástico", "sabe a cartón". ¿Quién de nosotros no hemos dicho alguna de estas frases alguna vez, cuando probamos algún alimento con sabor desagradable?

Pero ¿de dónde sacamos esa referencia? Estoy seguro que ustedes actualmente no comen calcetines, ni tierra, ni plástico, ni cartón. Entonces ¿cómo sabes a qué saben esas cosas?

Porque en algún momento de tu vida las probaste, así de simple. Cuando éramos bebés, y éramos unos intrépidos exploradores del mundo, nos llevábamos todo a la boca. Nuestras mamás tuvieron que vigilarnos para que no anduviéramos comiendo nada tóxico, ni nocivo, pero de que lo probamos, lo probamos, si no no sabríamos comparar sabores.

Y aquí les dejo un video de bebés probando por primera vez el limón. Chequen sus caras chistosas.

domingo, 30 de octubre de 2011

Falta de programas de comedia

Desde hace varios años México ha dejado de producir buenos programas de comedia. Los últimos que recuerdo como tal, son los de Eugenio Derbez y la Hora Pico. Ambos programas ya no se producen en la actualidad.

Sin embargo, mucho antes de eso, específicamente en los años 80's y principios de los 90's había buenos programas de comedia. Y no, no hablemos del Chavo del 8, que ya lo elevaron a una especie de dios de la comedia. Ya se ha hablado de Chespirito mucho al respecto, y no tengo nada que aportar sobre el tema.

Este post va más bien dedicado a esos programas cómicos que nos hicieron reír en nuestra infancia.

Entre los que más recuerdo, están los siguientes:

  • Papá soltero
  • Cachún cachún Ra Ra
  • Anabel
  • Nosotros los Gómez
  • Las aventuras de Capulina
  • El show de los polivoces
  • Mi secretaria
  • Chiquilladas
  • Hogar dulce Hogar
  • Tres Generaciones
  • Hogar Dulce Hogar
Y estos eran los que entraban en la categoría para adultos (aunque comparados con los de hoy en día, estos programas son muy muy ingenuos).

  • La Carabina de Ambrosio
  • Dr. Cándido Pérez
  • ¿Qué nos pasa? con Héctor Suárez
Tal vez me falta citar más, pero estos son los que más recuerdo. La mayoría eran programas familiares, con humor blanco. No hacía falta en recurrir al doble sentido ni a majaderías para hacernos reír. Eran programas cuyas temáticas hacían que los televidentes de clase media se sintieran identificados con los personajes. Algunos incluso promovían valores, como la unión familiar, la responsabilidad, la honestidad.

Hoy en día, hay una carencia tanto de buenos programas de comedia, como de comediantes. La televisión mexicana le ha apostado su dinero a tramas de adulterio, promiscuidad, narcotráfico, violencia. Ojalá y un día regresen a la pantalla los buenos escritores, y buenos productores. Hace falta que México ría más, y llore menos.

sábado, 29 de octubre de 2011

Halloween

Mi practicante estaba muy emocionado. Buscaba un disfraz para su fiesta de Halloween de la facultad. Le habían comentado que la del año pasado fue épica: viejas borrachas, besos lésbicos, más viejas borrachas... ¿mencioné viejas borrachas?

Así que con dos semanas de anticipación, me estuvo pidiendo consejos sobre un buen disfraz de Halloween. Yo jamás he ido a una fiesta de esas, pero dado que él me considera como una especie de "hermana mayor", le di algunos consejos sobre un buen disfraz.

Un día previo al evento, me mostró unas fotos de cómo pensaba maquillarse: como un zombie con varias cortadas en la cara y pupilentes blancos. Se veía terrorífico. Total, que a consejo mío, se consiguió una capa negra con capucha, y voilá, ya tenía su disfraz.

Al día siguiente, llegó bien emocionado. Había ganado dos diplomas: el disfraz más aterrador y el más original.

¿Y cómo estuvo la fiesta? Pues que sus compañeras de clase se vistieron de marinerita sexy, taxista sexy, enfermera sexy, princesa sexy...

"Mta, la mansión de Playboy", dijo mi compañera a manera de sarcasmo.

Y yo agregué con una sabia enseñanza:

"El halloween es la única fiesta en donde las mujeres se visten como putas y nadie les dice nada".

Y pos es la verdad ¿no? Ahí es donde las mujeres sacan a la teibolera que llevan dentro (para beneplácito de los muchachos que andan en la edad de la hormona).

Mi amiguito se rió. De hecho, me comentó que la chica que ganó el disfraz más sexy fue una enfermera con una micromicrofalda (que a como me lo describió sólo cubría estrictamente las nalgas), y un escote casi hasta el ombligo que se le veían las bubis.

Cuando la chica fue a recoger su diploma, mi amiguito gritó: "¡Dijeron la más sexy, no la más porno!"

Y la fiesta siguió. No hubo comida, nomás botana y puras bebidas y más bebidas.

Y a todo esto... ¿sabían que el Halloween no es una fiesta típica de México? ¿Entonces por que chingaos la festejamos? La respuesta es sencilla: porque nos encanta el pedo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El próximo dueño del mundo

Es increíble y contradictorio que en México, donde la mayoría de la población ganan salarios bajos o bien, viven en la pobreza, sea la sede de economías tan sólidas y fuertes que poco a poco van consolidando monopolios MUNDIALES.

Tal es el caso de Carlos Slim, quien es el hombre más millonario del mundo. Pero ahora habremos que agregar otro más a la lista. Hablo del Osito Bimbo.
Sí, no es una broma. En México existe una panificadora, la Bimbo, cuyos dueños son la familia Servitje, y que ha crecido de manera descomunal no sólo a nivel nacional, sino mundial. Recientemente compró la panificadora Sara Lee, que tiene presencia en Estados Unidos, España y Portugal, y la empresa Argentina Fargo, en 900 millones de dólares. También tiene operaciones en Centro y Sudamérica y China.

¿cuál crisis entonces? La crisis creo yo, es un rumor que lanzan las bolsas de valores para especular con los activos financieros, para causar psicosis entre la gente y así justificar el alza de precios. Si hubiera en realidad una "crisis" no creo que una empresa como esta se atreva a expandir su negocio a nivel internacional.

¿O qué opinan ustedes?

pd. y segun me contaron por ahi, a los empleados de la bimbo les dijeron que no esperen utilidades, que porque todo está invertido.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cómo cuesta traer carro

A veces sale más caro traer carro que andar en camión. Es cierto que andar en carro tiene sus ventajas. Los tiempos de traslado son más cortos, y puedes andar por donde tu quieres. Pero tener un carro cuesta. Cuesta gasolina, cuesta mantenimiento, y obviamente, cuesta pagarlo.

Pero lo que más me duele el codo es pagar el pinche estacionamiento. Ayer salí a cenar con un amigo y por tres horas de estacionamiento pagué ¡70 pesos! Más de la mitad de lo que pagué por mi cena.

Qué robo, la verdad.

martes, 18 de octubre de 2011

Ouija :S

Cuando mis amigas se obsesionan con un tema, no hay quien les quite esa idea de la cabeza. Ahora les dio por querer comprar una ouija para jugar con ella.

A mí me dan miedo todas esas cosas que tienen que ver con la brujería y el diablo. Ellas dicen que no pasa nada, que nomás por pura onda a ver qué les contesta la ouija. Yo ya les dije que yo no le voy a entrar al juego. Hasta les conté la historia del caso del locutor de la Mano Peluda que entrevistó a un hombre que hizo pacto con el diablo (y misteriosamente el locutor murió días después de haber entrevistado a ese hombre), y en vez de disuadirlas, lo único que conseguí fue que se obsesionaran más con la idea de comprarse la ouija, quesque según ellas para ver que pasa. Hasta quieren aprender a exorcizar demonios.

Caray, cómo es la gente. En vez de interesarse por sanación, reconexión, metafísica, o mínimo mínimo ir a misa cada domingo y aprenderse el credo y el padrenuestro, ahí van a tentar al diablo.

Yo zafo.

Aunque creo que nomás lo platican pero al final no hacen nada.

lunes, 17 de octubre de 2011

Crónica de un viaje a Italia

Después de salir de Padua, comenzó una larga travesía rumbo a Florencia. Era mediodía, el cielo estaba radiante, y poco a poco abandonamos el panorama urbano y nos adentramos en la carretera. Al principio, los paisajes no eran tan llamativos como los que me había tocado ver en el trayecto Verona-Venecia, sin embargo, seguían manteniendo ese ambiente de campo, sus casas regadas entre los prados, algunas todavía habitadas con familias y niños; otras en ruinas y abandonadas, colonizadas por la maleza.

Felipe, nuestro guía, nos puso en el camino la película "Bajo el sol de Toscana". En un principio en el autobús tuvimos problemas con el audio y los subtítulos. Un chavo español, se ofreció a arreglarlo, pero más o menos lo consiguió. En fin. Yo ya había visto la película hace varios años, así que no me estaba perdiendo de gran cosa.

Hasta que de pronto, el paisaje de la televisión saltó hacia la vida real. Apenas nos adentramos por unos túneles, y las montañas nos dieron la bienvenida a una región de belleza campirana, que me dejó sin aliento. Estábamos nada más y nada menos que en la Toscana.

Un campo vasto, que pasaba de los viñedos, a los trigales, y de éstos a los girasoles y maizales. Un valle entre montañas, cuajado de casas blancas y callejuelas. Todo era verde, hacia donde mirara, y contrastaba con un cielo de azul nítido. El sol dejaba caer su dorada luz, y en cada parpadeo, yo captaba un paisaje diferente. Lástima que no nos detuvimos en plena carretera. Me hubiera gustado ser como la chica de la película y pedirle al chofer que me dejara ahí, en la Toscana. Y es que no podía dejar de tomar fotografías desde el autobús, aunque esas fotos que tomé no le hacen justicia a la belleza del lugar. En Toscana, el tiempo se detiene. El alma te brinca de emoción, al ver como el hombre y la naturaleza han hecho un pacto pacífico. Las ovejas corrían por los prados, los árboles engalanaban por todo alrededor, a veces ocultando algún conjunto de casas.

Nos detuvimos en una gasolinera, y bajamos a comprar víveres y a ir al baño. Yo estaba súper emocionada, quería grabar en mi mente todos esos escenarios que acababa de presenciar.

Ese fue mi paso por la Toscana.

domingo, 16 de octubre de 2011

Crónica de un viaje a Italia (ya no me acuerdo en qué parte voy)

Abandonamos el hotel desde muy temprano, y muy a mi pesar, ya que me había enamorado del lugar ( y me había enamorado del italiano de la pizzería, jeje). Deseé quedarme a vivir ahí por un buen tiempo, pero era hora de partir a nuestro siguiente destino: Padua.

En el camino, Felipe, nuestro guía, nos explicó la historia de san Antonio de Padua. Nos dijo que había dos mentiras: que ni se llamaba Antonio, ni era de Padua. En realidad se llamaba Fernando y era de Lisboa, Portugal. Que fue hijo de ricos mercaderes, criado bajo las enseñanzas católicas y que desde muy temprana edad sintió el llamado de Dios. Su objetivo era evangelizar en Africa, pero por azares del destino terminó en Padua, Italia; y que ahí hizo varios milagros.

-El cuerpo de San Antonio tiene un órgano incorrupto... no, no es el que se imaginan. - dijo nuestro guía - Ese órgano es su lengua, que permanece intacta, pues tenía fama de ser un gran orador.

Llegamos a Padua, alrededor del mediodía. Me pareció un pueblito bicicletero. Gran parte de su población utilizaba ese medio de transporte. Incluso en las banquetas tenían carriles exclusivos para las bicicletas. Las calles de Padua eran luminosas, limpias, sencillas. Es un lugar bastante apacible.

El autobús se estacionó en una plaza. Descendimos, y cruzamos por el centro de Padua. Ahí había otra plaza llena de jardines, puentes y estatuas.

Cruzamos rápido, ya que teníamos poco tiempo para visitar la iglesia.

Luego de que nuestro guía nos diera las indicaciones de rigor, entramos.

Tomé un par de fotos del jardín de la iglesia, la cual da una sensación de paz y silencio. Sin embargo no me entretuve mucho, porque me dije a mí misma:
-A lo que truje Chencha.

Claro, yo tenía que ir a la tumba de San Antonio, para pedirle por un novio.

En la entrada tienen una mesa con hojas de papel en blanco, para que escribas tu petición. Así que yo llené mi hojita, pidiéndole a San Antonio que trajera a mi vida a mi amor ideal, bueno, ya saben, al hombre de mi vida.

Entré a la iglesia, y me dirigí directamente a la tumba. Dejé mi carta en una urna, y recé.

Listo, ya estaba. Había ido con San Antonio. Me sentía como quien salta todas las barreras burocráticas celestiales y va justo con el funcionario indicado. Le había pedido a San Antonio un novio, ahí, en su iglesia se lo pedí, de frente a frente. Así que ahora no queda ninguna duda de que sí me escuchó.

Me detuve a mirar la iglesia. A esa hora comenzaba la misa. No nos permitían tomar fotos en el interior, pero en realidad es muy hermosa, llena de vitrales y decorados en las columnas. De pronto, un señor de unos cincuenta y tantos, gordito y blanco como la leche, me vio medio confundida y me habló en italiano. Su nombre era Paulo, y se ofreció a explicarme todo lo referente a la vida del santo y a mostrarme la iglesia.

El señor se portó súper amable. Me acompañó durante el recorrido y me tomó fotos con mi cámara. No sé por qué, pero me inspiró confianza. No sé si era un sacerdote o un simple feligrés, pero era muy cálido en el trato.

-¿Y de dónde vienes?
-De México. - respondí.
-¡México!
-Sí, y vine a pedirle un novio a San Antonio.
-¡Cómo! Si eres tan bonita, no creo que batalles. - dijo el señor sonriente.

El señor se agarró a la plática, pero mi tiempo era corto, y me tuve que despedir de él. Agarré mi mochilita, y me fui corriendo por todo el centro de Padua, para que no me dejara el autobús.

viernes, 14 de octubre de 2011

El indio pata rajada

Ayer mi amiga y yo nos fuimos a comer. Llegamos a un HEB. Mientras caminábamos en el pasillo yo le iba platicando sobre mis problemas en el trabajo. Pasamos por un puesto de artesanías, pero no nos detuvimos, pues teníamos hambre y entramos al HEB a comer.

Al salir de ahí, mi amiga me propuso dar una vuelta por los puestecitos, para que me relajara. Así lo hicimos y pasamos de nuevo por el puesto de artesanías. Mi amiga tomó una pulsera de cuarzos, y preguntó al vendedor:
-¿A cuánto?

El vendedor respondió, todo tímido:
-A diez pesos.

El había pensado que mi amiga se refería a los dulces, y cuando vio que ella traía la pulsera, rectificó:
-Ah, no, esa cuesta 70 pesos.
-Ay, pero usted me dijo que 10.
-No, mi niña, yo no puedo dejártela a 10. Qué mas quisiera, pero mi patrón se enoja.
-Ay, no le creo que tenga un patrón. ¿Y dónde está que lo dejó aquí encargado del puesto?

Él se rió, tímido. Mi amiga siguió preguntando por las piedras.

-¿Esto es una geoda?
-No, bonita. Esto es un agata.

Y entonces, el semblante le cambió al hombre, y empezó a explayarse en sus conocimientos de piedras. Que los cuarzos tenía ondas electromagnéticas que absorbían no se qué, y que la madre, y bueno, hasta le mostró una piedra fea que parecía de molcajete y le dijo que eso era jade y que valía siete mil pesos.

Mi amiga le siguió la plática, y yo mientras seguí observando otras cosas. Pero noté que poco a poco el indio iba pavoneándose más y más con ella. Le decía bonita, a cada rato. "Sí bonita", "sí, mi bonita", "bonita", bonita". La escaneó de abajo hacia arriba, intentó sorprenderla con conocimientos de minerales. Le preguntó a mi amiga cómo se llamaba, qué edad tenía y dónde trabajaba. Y yo no entendía por qué mi amiga le seguía haciendo plática si se nos iba a hacer tarde para regresar al trabajo.

Total, que el indio dice:
-Yo soy un curandero, bonita, de la sierra de Oaxaca, y es más, les voy a leer la suerte.

Sacó un mazo de cartas viejas, y nos pidió que sacáramos una pero que no se la mostráramos.

Luego, a mi me dijo:
-Tú tienes muchos problemas en tu vida, y tienes una tristeza por dentro.

Y se dirigió a mi amiga y dijo:
-Tú eres muy alegre, muy positiva, pero algo te falta en tu vida.

Y luego me dijo que yo tenía 6 de copas y ella 3 de espadas. (lo cual sí era cierto).

Y cuando le mostramos las cartas, el indio se jactó diciendo:
-Sí, si yo soy indio tehuano, pata rajada, a mucha honra.

No compramos nada, al final de cuentas. Pero al salir al estacionamiento, mi amiga me dice:
-Este indio, puro pedo, dijo cosas que son bien obvias. A mí me dice que soy muy alegre, porque me vio risa y risa, y me dice "que me falta algo en mi vida", pues eso siempre te dicen.
-Claro, y a mí me oyo mi quejadera cuando recién entramos así qeu vio que yo tenía problemas.

Mi amiga se rió.

Y yo le dije:
-Lo que yo no entiendo es por qué le seguías la corriente tanto rato.
-Es que me gustó que me dijera a cada rato bonita. jajajajajjajajajaja.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Oficios que se prestan para ser infieles

Salió esta nota en el periódico Publimetro,

Según un estudio a nivel mundial sobre los diez oficios que vuelven más adúlteros a quienes los ejercen, las mujeres que trabajan como:
maestras,
amas de casa,
enfermeras,
asistentes administrativas
y vendedoras


En el caso de los hombres, los más infieles son:
médicos,
policías,
abogados
músicos
ingenieros
deportistas


Mta, ¿pos ya que queda entonces?

Por otro lado, están promoviendo la propuesta de sacar un contrato de matrimonio con caducidad de dos años.

Qué pex!!! ¿Ya no existe el amor a largo plazo? En ese caso, a las parejas: no se les ocurra engancharse con un credito de infonavit. El crédito dura más que el matrimonio.