sábado, 19 de enero de 2013

Reseña película: Perdona si te llamo amor

No suelo ver películas extranjeras, simplemente porque al vivir en México estoy más acostumbrada a ver películas gringas (y una que otra película mexicana, que no son muchas). Así que mi única referencia de cine extranjero es el que venga de Estados Unidos.

Sin embargo, gracias al Internet de repente me he topado con filmes de otras partes del mundo, que jamás llegarán a las salas mexicanas, pero que no por eso dejan de ser entretenidos. Una de estas películas me la encontré por casualidad en Youtube, se llama "Perdona si te llamo amor", y es una película italiana.

Es una comedia romántica ligera. Un publicista de 37 años es abandonado por su novia, y de repente conoce y se enamora de una chavita de 17 que está bien loca e impulsiva. Así que toda la historia gira alrededor de ese noviazgo en donde ambos tratan de vivir su amor a pesar de la diferencia de edades.

La película está protagonizada por un bombón italiano llamado Raoul Bova (que resulta que también sale en otra de mis películas favoritas, "Bajo el sol de Toscana"). Guapísimo el pelao.

En fin, me gustan esas películas de las parejas disparejas, donde uno es todo seriedad y formalidad y el otro es un torbellino de locura y diversión, y al final uno aprende del otro, como que se complementan. Y esta película es así. Les dejo el video, la verdad está recomendable para pasar una tarde comiendo palomitas y viendo películas extranjeras.




Monterrey vista con los ojos de foráneos

Las únicas veces que he ido al Distrito Federal fueron por cuestiones de trabajo, y en un viaje de vacaciones. Pero ver una ciudad por muy pocos días no es lo mismo que vivir ahí, y el DF aunque tiene un gran abanico de opciones culturales, paseos y arquitectura que no se tienen en Monterrey, no es una ciudad en la que yo quisiera vivir porque es demasiado grande, caótica, o como un intelectual me mencionó una vez, "es un monstruo que te devora".

La reflexión me viene porque hace días conocí a una señora del DF que se vino a vivir a Monterrey. Para ella venirse a esta ciudad encabritada y austera fue un choque cultural, pero irónicamente, siente que se vino a vivir a un oasis en el desierto. Constantemente hace comparaciones entre el DF y Monterrey, algunas para bien, otras para mal, pero la mayoría de las veces dice que prefiere vivir en Monterrey.

Entre las comparaciones que ha hecho, están las siguientes:

  • Dice que aquí en Monterrey, los vecinos todavía se saludan y se tienen confianza entre ellos. Que en cambio, en el DF, nadie se saluda al salir de sus casas, y se sospecha de los vecinos, existe una desconfianza tal que no se hablan entre ellos, ni se conocen sus nombres, sólo se levantan en las mañanas y cada quien a sus labores se va evitando las miradas, sin dirigirse la palabra.
  • Que en Monterrey, las mujeres todavía salen a caminar por las calles con tacones, escotes, bien maquilladas y arregladas, algo impensable en el DF, pues si una mujer sale a caminar así, es inmediatamente acosada por los hombres, y en el peor de los casos, secuestrada o violada. Se debe ir vestida lo más austera posible.
  • Que en Monterrey, las mujeres cargamos con bolsas grandes, en cambio en el DF, la mujer tiene que andar sin bolsa. Su monedero y sus credenciales deben ir ocultas en los bolsillos de sus pantalones, no se debe traer nada que llame la atención. Y nadie usa joyería en el DF, nada. 
  • Que en el DF, para poder llegar a tiempo al trabajo se tienen que levantar a las 4 de la mañana, pues se van dos horas en el tráfico a vuelta de rueda. Llegando a sus trabajos, aprovechan para echarse una dormitada antes de que abran la oficina. De regreso, se quedan en la oficina para salir más tarde y evitarse el tráfico de la tarde. O sea que prácticamente, sólo es trabajar y dormir. No se convive con la familia. 
  • Que en Monterrey, los niños todavía pueden salir a jugar a los parques y plazas. En el DF, ningún niño sale a jugar a los parques, además de que ya no hay niños. Las parejas jóvenes prefieren adoptar perros en lugar de tener bebés. 
  • Que en Monterrey, la comida es más ligera (a pesar de ser tan gringa). En cambio en el DF en cada esquina hay un puesto de garnachas y la comida es bastante condimentada e irritante que provoca problemas de gastritis. 
  • Y la contaminación. En Monterrey todavía se ve el cielo. En el DF sólo se ve la contaminación. 

Ahora bien, por otro lado, también en estos días hemos platicado con otro foráneo, pero él es un joven proveniente de Chiapas, y también para él venirse a esta ciudad ha sido un choque cultural, y él también hace comparaciones, aunque a diferencia de la señora del DF, él no ve a Monterrey como un oasis en el desierto, sino como una ciudad rara, extraña y peculiar.

Entre sus comparaciones están las siguientes:
  • En Monterrey la gente tiene mal carácter. Se enojan rápidamente, si son cajeros o empleados actúan como si fueran los dueños del negocio. Para ellos el cliente nunca tiene la razón. Son en cierta manera altaneros y se encabronan a la menor provocación.

  • El clima es insoportable. Demasiado calor en verano, demasiado frío en invierno. Y en verano, el calor es seco. 
  • Que no tiene variedad en comidas. Sólo carne, carne, carne y carne. 
  • Que los regios hablan a gritos y maldiciones, en cambio en Chiapas hablan más pausado y calmados. 
  • Que aquí en Monterrey se toman muy en serio el fútbol.
  • Eso sí, dice que aquí las regias somos las mujeres más bellas ;)
Entonces ya tengo dos puntos de vista acerca de mi ciudad. Los dos tienen razón. Además, Monterrey es como una pieza que no embona dentro de un rompecabezas. No tiene las mismas raíces prehispánicas de los estados del centro y sur de México. Es un punto medio entre la cultura gringa y la mexicana. Es una ciudad que creció sola y se crió sola, así que sigo insistiendo que es una ciudad rara, con gente de carácter raro. Pero pues al final de cuentas, es mi ciudad, y creo que yo también tengo parte de ella.

lunes, 14 de enero de 2013

Complejos de cuentos de hadas

Hace poco encontré una referencia donde equiparaban las relaciones tóxicas como "complejo de la Bella y la Bestia". Entonces me puse a pensar en cómo algunos cuentos de hadas se han utilizado en la psicología para explicar ciertas relaciones conflictivas entre hombre-mujer. Aquí va mi análisis chambón de algunos de esos cuentos.

Empecemos con el de la Bella y la Bestia.


Explico: Es la relación entre una chica inteligente, audaz, y bondadosa, que se obliga a sí misma a vivir con un tipo gruñón, grosero, gritón, y violento, porque está convencida que en el fondo es bueno y que algún día él cambiará, y se volverá en un príncipe.

En el cuento, pues bien padre, porque sí se le cumple su deseo. Pero en la vida real ¿sucede? Cuántas mujeres le quieren hacer a la salvadora, esperando que su marido cambie por ellas. Y lo peor es que soportan malos tratos porque están convencidas que su amor algún día romperá su coraza y los volverá en príncipes sensibles, románticos y encantadores. Pueden pasar años hasta que se den cuenta que un hombre no cambia por amor, solamente cambia si él mismo se propone ser una mejor persona.


No niego que de niña, esta era mi película favorita, (y lo sigue siendo). Pero en la vida real, no andaría con una bestia.

 


Continuemos con La Sirenita. Una chava que se enamora de un chavo que nunca la pela. Pero ella está aferrada a que logrará conquistarlo, si hace cambios en su cuerpo para llamar su atención. (En el cuento, vende su voz a la Bruja del mar a cambio de que le de piernas). Para quienes no hayan leído el cuento en su versión original, el príncipe jamás se enamora de la Sirenita, sino que se casa con otra vieja. Entonces, totalmente destrozada, la sirenita se suicida tirándose al mar y se convierte en espuma.

Cuántas chavas hay en el mundo que se enamoran de un hombre que no les hace caso, pero ahí están ellas, friegue y friegue y friegue, se tiñen el pelo, hacen dietas, se operan bubis, nalgas, todo con tal de llamar la atención del chavo y a la mera hora se dan cuenta que él no las quiere. Vaya tiempo y esfuerzo desperdiciado.



El síndrome de Peter Pan y Wendy.

Este síndrome consiste en que la chava se enamora de un chavo inmaduro, inseguro, infantil, que le tiene miedo a la soledad, irresponsable, que no quiere compromisos. La chava que anda con él le hace de mamá, le tiene que resolver todas las broncas, pero eso sí, no puede exigir que la relación avance más allá porque el chavo no se siente listo. Sin embargo, la chica con síndrome de Wendy no se atreve a romper con él, porque también no quiere perder a su peor es nada. Hay una relación de codependencia.

Pues bien, por lo pronto se me ocurren estos tres casos.

Ahora, no hay que echarle la culpa a los cuentos por volvernos así. Caray, el cuento es cuento y ya. Es una ficción, algo hecho para entreternos, no para tomárnoslo al pie de la letra. Lo importante es la educación que te dan tus papás, la autoestima, el valor propio. Y tampoco quiero decir que todos los hombres del planeta sean como la Bestia, el príncipe de la Sirenita o Peter Pan. Debe haber por ahí hombres normales, maduros, centrados, seguros de sí mismos, sin traumas existenciales. Nomás que de esos no los vemos en los cuentos.

Cuando yo estaba más chava, escribí un cuento de hadas donde el protagonista no era un príncipe, sino un soldado mercenario valiente. ¿Por qué? No sé. Me pareció más padre imaginarme enamorada de un hombre que lucha, que le echa ganas para salir adelante y ganar dinero, y que era más "terrenal" por decirlo así.




jajaja, yo y mis fantasías.........



sábado, 12 de enero de 2013

Extraño los viejos tiempos

Ya me cansé de oir problemas. Sé que muchas personas ven en mí a una consejera o una guía, pero no soy nada de eso. Soy una simple persona. Pero por todas partes me cuentan sus tragedias sentimentales, como si yo fuera una psicóloga profesional, y después de escucharlas, me quedo más triste, más inquieta, más vacía, más confundida, y pienso que los noviazgos hoy en día son con hombres gritones, groseros, poco cariñosos, que no dan ni un solo detalle, que no contestan los mails ni los teléfonos, que llaman sólo para reclamar, que no quieren compromisos, que no se puede dialogar con ellos, que son machistas, que sólo quieren que se haga lo que ellos ordenan.

Escuchar de cada amiga diferente la misma historia pero con diferentes pelaos, siento que mi energía se baja, y me vuelvo más pesimista y fatalista.

Extraño aquellos tiempos en que las amistades eran para irse de fiesta, donde todos, hombres  y mujeres, íbamos platicando y riéndonos y haciéndonos bromas. Extraño esos cumpleaños en donde el único problema era que terminaras en una guerra de comida. Extraño cuando todos mis amigos nos íbamos en camión saliendo de la universidad, platicando sin que nadie atendiera una llamada de celular (porque en ese entonces no existían). Extraño cuando mis amigos imitaban a los profesores y los parodiaban de tal manera que nos daba mucha risa. Extraño cuando mis amigas no se quejaban de sus novios, sino que me mostraban las cartitas de amor, las flores, las canciones y se les notaba ilusión y un amor muy puro, muy inocente, y yo anhelaba vivir algo así.

En cambio ahorita, sólo son problemas. Y sí, yo sé que yo también soy quejumbrosa y no canto mal las rancheras, pero no sé, me gustaría vivir mi soltería de una manera más diferente, más animada, más divertida.

viernes, 11 de enero de 2013

Eduardo Verástegui

Me gusta Eduardo Verástegui. Independientemente de su físico atractivo, me gusta su devoción a Dios y la Virgen. Un hombre que le tiene tanto fervor y amor a la Virgen María me da la impresión de que valora y respeta mucho a las mujeres.

Desde que supe de su conversión, me ha llamado la atención. Porque no se avergüenza de sus creencias ni de sus valores, porque todos sus proyectos tienen como eje central a Dios. Y seguir a Dios en ese ambiente artístico, donde lo que impera es el dinero, la droga, el sexo, el físico, la fama y el glamour, pues sí ha de estar cañón. Ha de tener mucha fe y mucha fuerza de voluntad para seguir sus ideales.

Encontré este cortometraje donde sale él con Nick Vujicic (otra persona que también admiro). Dénse unos minutos para ver este video, realmente es una bellísima historia con un gran mensaje.


jueves, 10 de enero de 2013

Compló

A veces creo que mi propio cuerpo me boicotea.

Esta semana entré a clases de bailoterapia, por aquello de que quiero cumplir el eterno propósito de año nuevo de hacer ejercicio. En toooodo el invierno no me había dado ni un estornudo. Pero justamente el día que regresé de la primera clase, me entró un gripón loco, con tos, mocos, dolor de cabeza, escurrimiento nasal, bueno, todo el cuadro de síntomas.

Como quiera he seguido yendo a las clases arrastrando la cobija y llevándome la caja de klenex. Parece que adrede mi cuerpo se quiso enfermar.

Twiter

Chamacos, ya tengo twiter. Sí., ya sé , me vi muy lenta en este asunto. Pero pos ahí está, por si me quieren contactar por ahí.

@ChicaBloguera

miércoles, 9 de enero de 2013

Antes de que se jubilen

No me quiero ir de este mundo sin antes ver un concierto de U2 y uno de Enanitos Verdes. Bueno, el de U2 es algo difícil (pero no imposible). Difícil para mí porque cuando vino a Monterrey hace algunos años yo estaba sin trabajo y sin un peso en los bolsillos :,(   Así que con impotencia presencié que vinieron, cantaron y se fueron y yo no estuve ahí. Quizá con un poco de suerte, una tarjeta de crédito especial para entrar a la preventa, y un boleto de avión y hotel a la ciudad donde toquen, podré verlos. Espero que eso ocurra antes de que se jubilen.


Enanitos Verdes es más factible que pueda verlos, ya que se han presentado varias veces en Monterrey. La cosa es que suelen presentarse en antros (donde para reservar una mesa a huevo te venden una botella de licor a precios estratosféricos). Y a mí no me interesa pistear, a mí sólo me interesa escucharlos cantar. Una vez sin embargo se presentaron en la arena monterrey. En esa ocasión le dije a una compañera de trabajo, que primero me dijo que sí, luego me dijo que no, así que no compré el boleto, y al día siguiente la muy  méndiga llegó tarareando las canciones de los Enanitos Verdes ¡Porque sí fue, pero no me dijo! (Si mal no recuerdo, un pelao le pagó el boleto). En fin. Espero poder ir a un concierto de los Enanos... también antes de que se jubilen.

martes, 8 de enero de 2013

Sigo detenida

Sigo detenida en cuanto a mis planes de publicación, ya que la persona que diseñaría la portada no lo he podido contactar. Me han aconsejado que planee una fecha límite, y que en caso de que no se reporte busque a otra persona. Realmente no me quiero ver en la necesidad de hacer eso, pues ya había quedado formalmente con él. Pero resulta que unos escritores me están dando la oportunidad de hacer el lanzamiento en un próximo evento que habrá en Monterrey, y quiero aprovecharlo, no quiero que se me vengan los tiempos encima porque aparte de la portada, falta el proceso de impresión que sí se lleva varias semanas.

Tengo todavía unos 15 días para tomar la decisión. Ojalá, si la persona está leyendo esto, se reporte conmigo.

¿Los sueños son premoniciones?

¿Ustedes creen que lo que soñamos mientras dormimos es alguna premonición del futuro?

Lo que pasa es que anoche soñé que me casaba. Sí, era raro. Llevaba puesto un vestido de novia, y lo sentía pesado. Demasiadas enaguas. No lo podía creer. Y entonces pensé: "Caray, tanto que había deseado que se llegara este día y por fin llegó". Y entonces empecé a sonreír y me sentí muy contenta, como si la alegría me brotara del corazón. Y luego unas amigas, con vestidos de fiesta, se acercaron a mí y me dijeron: "¡Te ves bien bonita!".

Entonces se llegó el momento de entrar a la iglesia. Toda la gente me miraba y me deseaba lo mejor. Hasta que llegué al altar. Y ahí estaba él. No es la primera vez que lo sueño a él, ya van varias veces que sueño a la misma persona, pero no sé quién es. No lo conozco de mi vida actual. Nunca lo he visto en carne y hueso. Pero sí vi su cara. Él estaba muy feliz. Y me pidió perdón por haber llegado tarde.

Entonces la boda comenzó, y ahí me desperté.

:S

Bueno, espero que sí sea premonición. Prefiero creer eso en lugar de pensar que sólo son sueños.


lunes, 7 de enero de 2013

Donar amor

Una vez un millonario le dijo a la madre Teresa de Calcuta que él le daría un cheque por la cantidad que ella le pidiera,  a modo de donativo. La madre Teresa le agradeció amablemente su intención, pero lo rechazó. Dijo que aunque el dinero sí era necesario, más necesario era aún que él donara parte de su tiempo para atender a los pobres.

En la institución a donde voy, a veces la gente hace donativos. Pero en ocasiones esos donativos son cosas en mal estado: Ropa vieja, zapatos rotos. Es como si la gente sacara la basura de las casas y se la entregara a los pobres creyendo que les hace un favor. Pocas son las personas que realmente compran cosas nuevas para donarlas. Recuerdo que en mi trabajo, cada año se ponía un contenedor para donar juguetes y zapatos, y al llegar la fecha límite yo me asomaba y el contenedor sólo estaba a un 10% de su capacidad. Y eso que era una empresa con miles de trabajadores, y con 500 empleados de confianza (profesionistas).

Pero si así somos de tacaños para donar cosas materiales, más lo somos para donar parte de nuestro tiempo.

No es fácil ser voluntario, porque tenemos que salirnos de nuestra zona de confort. Quedarse durmiendo hasta tarde, o salir a divertirse con los amigos es más relajante que levantarse temprano a ir a equis lugar a dar parte de nuestro tiempo.

Pero una vez que estás ahí, te das cuenta de que esas personas realmente necesitan a alguien que las escuche. A alguien que les dé amor, que platique con ellas, que las entretenga, que les haga olvidar aunque sea por unas horas que están encerrados, o  que no tienen familia. Aunque no dudo de la capacidad de las instituciones, éstas solo se concretan a dar lo básico: alimento, techo y vestido. Pero en cuestión de afecto, no lo hay. Simplemente porque son empleados, y porque como tales, cumplen una función de atender y cuidar. Pero por amor no se paga. El amor nace del corazón.Y no hay voluntarios que donen amor.

El amor últimamente es un bien que es muy escatimado. Incluso entre las mismas familias. Los padres escatiman las muestras de afecto a su cónyuge e hijos porque le dan prioridad al sustento material. En las relaciones de pareja, se da más peso a la sexualidad pero pocos se dan la oportunidad de exteriorizar sus sentimientos de amor, de dialogar y comunicarse. Y eso que estamos hablando de personas cercanas entre las cuales se supone que existe un vínculo afectivo. Ahora cuánto más se escatima dar ese amor a terceras personas que no son parte de nuestra familia ni de nuestro círculo social.

Y sin embargo, cuando estás frente a esas personas, a esos niños, (o ancianos, o pobres, o enfermos, lo que sea), te das cuenta que ellos necesitan alguien que les hable con ternura, alguien que les diga lo valiosos que son.

Y tú ¿estarías dispuesto a donar amor?

domingo, 6 de enero de 2013

Entrevista de LA ROCKA a Josefina Leroux

Esta entrevista apareció en el periódico LA ROCKA, y la transcribo aquí. Me pareció muy interesante lo que comenta de cómo ha cambiado la sociedad regiomontana en cuestión de parejas,  aunque no para bien, ahora es más complicado :S

Por ejemplo, estoy de acuerdo que no hay lugares de esparcimiento para gente soltera que no sean antros y bares.

Pero bueno, lean la entrevista.

Regios en el Diván

El 27 de noviembre de 1985 el periódico El Norte publicó por primera vez en las páginas de su sección cultural una columna para despejar dudas de psicología y sexualidad. Su nombre, Diván. Su autora, Josefina Leroux.

En aquel entonces –sirva la referencia para ubicarnos en el tiempo– se invitaba a los lectores a enviar sus dudas o planteamientos a un apartado postal o vía fax.

El éxito de la columna fue inmediato. En una ciudad etiquetada desde siempre como conservadora, sus opiniones a temas escabrosos para la época pronto tuvieron ecos con tintes de polémica. Llegaron cartas furiosas a la redacción solicitando que no se publicara su espacio, pero también muchas más con felicitaciones y más consultas.

Pronto pasó de una a dos colaboraciones semanales y después a elaborar ensayos sobre psicología y editoriales en el diario matriz y en ediciones de otras ciudades, como Saltillo y Guadalajara. Hoy, su columna permanece en El Norte y en Reforma y Leroux se ha consolidado como un referente en la materia en medios impresos.

En estos 26 años, señala, ha ido observando cambios notorios en las misivas de sus lectores.

“Al principio eran casos muy separados por género. Los hombres más preocupados por la sexualidad y por cosas tan sencillas como ‘cuando tengo erección el pene se me va del lado izquierdo’ (sonríe). Cuestiones como muy anatómicas.

“Y las mujeres, más preocupadas por cuestiones familiares, por cuestiones de abandonos de novios, infidelidades; más sufriendo la relación personal. Más afectivas”.

Comenta que en ese entonces se advertía también más desinformación en las cartas que llegaban de Monterrey, en comparación con otras ciudades, aunque las cosas han cambiado. El tiempo ha hecho también que se empareje el número de casos por género: antes eran más las mujeres con dudas, ahora escriben los hombres por igual.

También, profundiza, es posible encontrar indicadores en las misivas de sus lectores que reflejan la situación actual del país.

“Ahorita hay muchísimo estrés. Muchísima ansiedad por la inseguridad. La problemática ha escalado terriblemente: extorsiones, secuestros: ‘mi hijo desapareció, a mi hermano no lo encontramos, o anda en drogas’, esa problemática ha aumentado significativamente.

“Sigue habiendo infidelidades, problemas de abandono, depresiones, la soltera que no encuentra a una pareja, el hombre que tampoco encuentra la mujer de su vida; pero el estrés (por la inseguridad) afecta la intimidad: ‘estoy deprimida y no tengo ganas de tener relaciones sexuales’, o ‘estoy muy irritable y estoy enojada constantemente con mi pareja’, o ‘tengo demasiados problemas que no puedo resolver’”, dice.

Faltan espacios para los jóvenes, indica. Espacios públicos para divertirse, esparcirse, desarrollarse y, puntualiza, para conocerse.

“Lo único que tienen son las discotecas, fiestas y lugares donde hay mucho alcohol y droga de por medio. Entonces los encuentros son como muy defectuosos, muy temporales, fugaces”.

En estos 26 años de consultoría periodística, Leroux se ha topado con algunos casos que la han inquietado. Recuerda cartas donde queda en evidencia la enfermedad mental de la persona y quien consulta se siente perseguido o cree que lo van a envenenar.

“Ha habido casos de exhibicionistas, que recurren a la columna y dicen ‘no quisiera hacerlo, pero por más que me lo propongo no puedo evitarlo y otra vez lo hice', pero generalmente son anónimos. En otros países, como en Estados Unidos, si suceden este tipo de casos, el psicólogo está obligado a denunciar para que se persiga el delito. En México, no.

“En alguna ocasión me llegó, pero a consultorio, un ofensor sexual que quería reparar el daño que había hecho. Yo le di varias asociaciones y luego me contó una persona que había llegado un señor que le dijo que yo lo había referido a esa dirección y que había dado un donativo muy importante”.

En el Diván:

¿Qué tan buenos amantes somos los regiomontanos?
Yo creo que muy malos.

¿Regiomontanos y regiomontanas? ¿O podría hacerse una separación por sexo?
Creo que las mujeres se quejan más de no tener ganas. Y no tener ganas significa que no han tenido buenos amantes. Si tú pruebas algo rico quieres más. Se los digo a los hombres, a los señores cuando vienen a terapia de pareja. Pero cuando tú pruebas algo que no está tan rico pues entonces ya no quieres, prefieres descansar, dormirte o hacer otra cosa.

Creo que los hombres tienen una cultura –y eso no es exclusivo de la región, es en México– de que tienen muchas relaciones con prostitutas. Y están muy acostumbrados a que les hagan, ‘a pagar por’ y a ser complacidos. Entonces cuando llegan a casa y tienen una pareja romántica, no saben. No saben cómo seducirla, no saben excitarla y luego la catalogan: ‘esta me salió defectuosa, no se excita, no sabe cómo’. Pero no hacen lo que les toca a ellos para enseñarla, para llevarla al momento del clímax.

Por su parte, la mujer también tiene lo suyo. No se responsabiliza y también está esperando que alguien la seduzca y no se atreven, por ejemplo, a erotizarse por su cuenta porque es pecado.


¿Cuáles son las preguntas más recurrentes que recibe de un hombre en temas de sexología?
Cuando salió la pastilla del Viagra empezó la conciencia de ‘ah caray, resulta que yo tengo una discapacidad, no tengo la potencia’; como que sin la retroalimentación de una mujer que sabe, hay muchos hombres que no se dan cuenta, que son inconscientes. Que ‘no duro lo que quisiera durar’. Otra, ¡la circuncisión! Que si se la hacen o no se la hacen. No puedo satisfacer a mi esposa como quisiera. Y más bien como una queja: ‘tengo una esposa que no tiene orgasmos ¿qué hago con ella?’. La mujer, su anorgasmia. Que no puede tener un orgasmo.

¿Y este tipo de dudas las podemos remitir a una mala educación sexual?
Una mala educación sexual porque se concreta a dar información pero no se profundiza. Una mala educación en el amor porque no se enseña qué significa estar con una pareja y la intimidad con una pareja, pero en otro nivel, no nada más un intercambio de contacto pene-vagina, sino lo que es hacer el amor. Una falta de educación sentimental. Los hombres están desconectados de los sentimientos, totalmente. Las mujeres tenemos tiempo que hemos tratado de conectarnos con la razón para equilibrar los hemisferios del cerebro.

Pero los hombres apenas están en pininos: ‘a ver, qué es esto de los sentimientos, esto de las emociones’. Entonces las conversaciones entre hombres y mujeres a veces cuestan mucho trabajo. Es otro tema muy recurrente. 'No me puedo comunicar'. El hombre que no habla de lo que le pasa, siente que la mujer lo va a controlar; también tiene como que paranoia, qué va a hacer con esta información, entonces no da información de nada. Y la mujer da demasiada información.


Defina cómo es una buena relación de pareja.
Una pareja que se comunica efectivamente; pero comunicar quiere decir escucharse, porque por comunicar la gente entiende hablar y es más escucharse que hablar. Una pareja que sigue considerando al otro como una persona tan especial como yo misma. Una pareja son un par de creativos que siguen evolucionando, que siguen creciendo.

Y una buena relación sexual…
Una buena relación sexual en la que se consideren los dos responsables del clímax, que los dos participen, que los dos sean creativos y que tengan mucho sentido del humor. Que no consideren que la relación sexual es el coito, porque la mayoría de las personas creen que la relación sexual es penetración y descuidan totalmente la sensualidad, el juego, otras cosas.

La infelicidad es también recurrente en las consultas. Le preguntan mucho acerca de cómo ser feliz…
Yo creo que la felicidad es un estado de bienestar, pero es un estado de bienestar atemporal, que no tiene que ver con ‘voy a ser feliz para siempre’. Creo que mucha gente quiere eso: acceder al paraíso terrenal. ‘Ya no quiero problemas’. En la medida de las expectativas está lo realizable. Si yo no quiero tener problemas nunca voy a ser feliz, porque los problemas son parte de la vida humana. También la creencia de que la felicidad me la va a dar alguien más.

Creo que a la gente le falta mucha responsabilidad y eso tiene mucho que ver con la madurez y con falta de educación de lo que verdaderamente importa. La gente le echa la culpa a todo el mundo de lo que le pasa y la felicidad es una responsabilidad de la persona. Yo me tengo que hacer responsable de mi felicidad.


Porque le piden mucho que recomiende un ibro ‘para’…
Sí. Siempre les contesto que leer informa y hacer transforma. Tú te puedes enterar y saber que el cigarro perjudica, el alcohol puede provocarte un accidente y sin embargo sigues fumando y tomándote la copita. Leer no tiene nada que ver. Te informa, sí, pero no te lleva necesariamente a decisiones importantes.


Josefina Leroux es Lic. en psicología por la Universidad Anáhuac. Tiene una Maestría en Counseling y psicoterapéutica familiar por la Universidad Iberoamericana y un Diplomado Internacional en Terapia breve por el Instituto Milton Erickson. Es sexóloga Educadora certificada por el Consejo Calificador de profesionales en Educación sexual y sexología, a.C.(CapsEx).

viernes, 4 de enero de 2013

Películas mexicanas

En esta temporada navideña me aventé un montón de películas mexicanas comerciales en Youtube. Eran las de "Cansada de Besar Sapos", "Ladies Night", "Efectos Secundarios" y "Niñas Mal". De todas, la primera sigue siendo mi favorita porque es simplona y dulce, sin muchas pretensiones pero entretenida.

La segunda me pareció que la premisa era buena (hacer una versión contemporánea de Alicia en el país de las maravillas), pero la película era mala. Me desesperó la actuación de las Anas. (Ana Claudia Talancón y Ana de la Reguera) la primera por insípida y la segunda por guarra. He conocido mujeres maldicientas, pero en esa película se pasaron con las guarradas, como que a fuerza querían decir vulgaridades para hacer reír. .


La película "Efectos Secundarios" sobre 4 treinteañeros, el personaje principal de Marina, daba hueva... literalmente. El único personaje que me pareció simpático y hubiera valido la pena que ese fuera el personaje principal, era el de Mimí, la pobre chaparra a la que le pasan un montón de accidentes y cobra venganza de la manera más cruel. Creo que sólo por ella vale la pena ver la película, es una delicia ver como Mimí se las ingenia para vengarse del muchacho de la prepa que le destrozó (y le sigue destrozando) todas las oportunidades laborales.Desventajas: un guión malo, actuaciones malas (salvo la del personaje de Mimí) y que también resulta desesperante que las mujeres sean más maldicientas que los hombres.

Y por último, "Niñas Mal", bodrio de película. Fueron dos horas de ver a Martha Higareda maldecir como trailero, hacer berrinches como si fuera una niña chiquita de cinco años, y disque dejar como moraleja que ser "rebelde" es lo más cool, pero en una rebeldía que implica ser una berrinchuda caprichosa maldicienta mujer que no entiende razones. (Al final de cuentas, descubre que todos los que la rodeaban, su papá, sus compañeras, su maestra, eran personas buenas que sólo querían su bienestar, o sea, ni para qué armara tanto pedo). Pero si quieren verle las chiches a Martha Higareda al menos seis veces sin censura, pues vean la película.

Mis conclusiones de este nuevo cine mexicano:  Que todavía falta mucho para hacer películas de calidad, pero se va por buen camino, así que tampoco hay que ser tan pesimistas. Al menos estas películas están más enfocadas a una clase media trabajadora. Falta todavía una buena dirección, buenos guiones.

jueves, 3 de enero de 2013

Yo te pago el boleto

Esta historia realmente es muy interesante, y aquí les dejo el link para compartirla.

Un 14 de diciembre, Nicko Nogués, un español que vive en México, se cansó de escuchar a sus compatriotas quejarse de la mala economía y política de España, así que lanzó un comunicado que iba así:
“...estoy un poco cansado de tanto negativismo entre mis conocidos de España. Por eso, si de verdad estás harto de tu situación allí, deja de decir que te irías y vete. Es más, te quito una excusa: yo te pago el billete”. 

Y la cosa iba en serio, no era ninguna broma. Nicko se comprometió a pagar el boleto de avión, siempre y cuando se cumplieran lo siguiente: Una persona sería elegida. Había tres condiciones “No negociables”: 1) Un único boleto para una única persona. Ésta escogería el destino, pero la fecha de salida sería el 1 de enero, según lo estableció Nicko. Si el ganador o ganadora quería irse acompañado tendría que asumir los costos por su cuenta. 2) “El billete no es para que te pagues unas vacaciones de un mes, sino para que te vayas (mínimo un año). Con todas sus letras”, detalló Nogués. 3) El tiempo para pensar en tomar o no la oferta serían 10 días, del 14 al 24 de diciembre. 

La gente se inscribió. Al menos 752 personas se animaron a participar en ese concurso. Paralelamente, gente de otras partes del mundo se sumó a la causa de Nick y ofreció ciertos patrocinios que iban desde regalarle un ipod al afortunado, hasta arreglarle su estadía si se iba a Canadá o Chile.

Llegó el gran día, y se hizo el sorteo. La primera afortunada fue una joven de 28 años, pero rechazó el premio porque iba a sacar su título. Se hizo un segundo sorteo, y la segunda seleccionada también rechazó la oferta porque le habían ofrecido un trabajo temporal.

Nicko quedó bastante desconcertado, pero los resultados le demostraron que hay gente que es bien quejumbrosa pero poco hace para cambiar su situación. No es posible generalizar, pero al menos en esos dos casos elegidos aleatoriamente, las seleccionadas eran puro jarabe de pico, a la mera hora se rajaron.

No dudo que si esto hubiera ocurrido en México, la situación hubiera sido similar. Mucha gente se queja del gobierno, la economía, etc, pero si les ofrecieran la oportunidad de irse de ahí y cambiar su vida, muy pocos le tomarían la palabra, quizá porque es muy cómodo quejarse.



martes, 1 de enero de 2013

Sue Heck





El personaje de Sue Heck, en la serie The Middle, me intriga mucho.

Bueno, para quienes no han visto la serie, se trata de una comedia de una familia estadounidense de clase media, conformada por papá, mamá, y tres hijos muy diferentes entre sí.


Sue Heck es la hija de enmedio, entre un hermano deportista, popular y flojo (Axl) y un hermanito intelectual, poco sociable, y con manías extrañas (Brick). Sue Heck, a pesar de ser la niña (y que por ende debería ser la princesa de la casa, o la niña mimada) es más bien una personita que siempre pasa desapercibida, a pesar de sus constantes esfuerzos por destacar. Ninguno de los proyectos que emprende tiene éxito, todo es fracaso tras fracaso que uno se pregunta por qué tiene tan mal karma. Nadie se acuerda de su nombre, constantemente olvidan invitarla a fiestas. Omiten su nombre en los anuarios. No es buena para ningún deporte. Su propia familia olvida festejarla en sus cumpleaños... En fin, todo le sale mal. Todo.

Sin embargo, lo que me intriga de este personaje es su optimismo. A diferencia de otras series adolescentes, donde las chicas interpretan o bien a la típica rubia sexualmente activa o a la nerd cínica, sarcástica y amargada, Sue Heck es una rubia inocente, que se viste con ropa aniñada o pasada de moda y aún así se siente hermosa, y camina con la frente en alto imaginando que todos los muchachos la desean (a pesar de que ninguno la mira). Tiene, eso sí, las mismas costumbres de las chicas de su edad. Se emociona con Justin Bieber y One Direction, sale con amigas, y quien sabe cómo se las ingenia para encontrar novio (novios raros, pero al final de cuentas, a ella no le importa).

A veces dan ganas de decirle a la producción que cambien el personaje, y que le pongan vestuario más sexy, que le cambien el peinado, o que la vuelvan menos confiada y más colmilluda. Pero la verdad es que al ver el optimismo de Sue Heck ante las tragedias de su vida, terminas amando al personaje tal como es.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Película: Buscando un amigo para el fin del mundo

A pesar de todo el escándalo que se generó con el famoso "fin del mundo"y que ya vimos que no ocurrió, esta peliculita pasó desapercibida en las salas de cine.

Es una comedia-drama-romance, que trata sobre los últimos días de la humanidad antes de una catástrofe inminente que destruirá el planeta. Pero se enfoca en la historia de un par de vecinos que hasta entonces no se conocían: Dodge y Penny, (Steve Carell y Keira Knightley), quienes se unen en una especie de viaje en carretera, él para reencontrarse con su primer amor, ella bajo la promesa de que conseguirá a alguien que la lleve en avión a reunirse con sus padres y hermanos. En el trayecto, los personajes se van conociendo, y ya no les cuento más...

No esperen una película apocalíptica, de esas tipo Armagedon, donde un grupo de héroes gringos lucharán por salvar la Tierra, porque no se trata de eso. Aquí los personajes son personas comunes  y corrientes, con defectos, miedos y sueños inconclusos.

Lo que se sostiene a lo largo de la cinta es la pregunta ¿qué harías si supieras que es el último día de tu vida? Algunas personas se entregan al sexo, a las orgías, y a las drogas y el alcohol. Otras se suicidan, pues no soportarían ver el fin del mundo. Otras siguen llevando la misma rutina, levantándose para ir a trabajar ocho horas diarias como si nada pasara. Otras se enfocan en guardar provisiones. Otras prefieren causar caos y violencia, destruyendo y quemando todo. Pero otras personas, en cambio, prefieren utilizar sus últimos días para sincerarse con su propio corazón, para preguntarse por qué malgastaron el tiempo en relaciones de pareja conflictivas o en resentimientos y odios, por qué hicieron más caso de los convencionalismos sociales en lugar de buscar su propia identidad.

¿Y si realmente hubiera sido el fin del mundo este año? ¿Cómo lo habríamos vivido?

Me gustó la actuación de ambos protagonistas, especialmente de ella. Aunque es una actriz que ha enfocado más su carrera a interpretar personajes de época, no puedo negar que cuando interpreta personajes dramáticos actuales se le da muy bien, como en aquella otra película llamada "Nunca me abandones".

En fin. Espero que alcancen a ver esta cinta... antes de que se acabe el mundo, jeje.


Volver a la comida tradicional

En estas fechas es muy común aumentar de peso, porque aumentamos nuestra ingesta de calorías. Pero a como yo lo veo, el problema no es aumentar de peso en diciembre, sino que durante todo el resto del año no se puedan adelgazar esos dos o tres kilos.

El sobrepeso y la obesidad se están convirtiendo en las enfermedades del siglo XXI. El factor que ha detonado esta epidemia es básicamente la comida chatarra, la fast food, hecha primordialmente de grasas saturadas, carbohidratos y colorantes y saborizantes artificiales. En pocas palabras: llevar un menú al estilo norteamericano.

En países como Italia, se consumen grandes raciones de pasta y vino, sin embargo, la gente se mantiene delgada. En México, la comida típica consiste en tortillas, frijoles y verduras. Anteriormente, la gente no acostumbraba a comer tanta carne. En Japón su comida es a base de fideos y verduras. Bueno, el punto al que quiero llegar es que cada país tiene su propia comida típica que está hecha para satisfacer las necesidades físicas básicas de sus habitantes, y por eso la gente antes no engordaba, se mantenía delgada y con energía.

Pero en cambio, el menú estadounidense no está compuesto de comidas tradicionales. Está hecho por un esfuerzo de mercadotecnia e industrialización. Está configurado por hamburguesas; papas fritas; pizzas congeladas con alto contenido de harinas, sales y grasas; refrescos de cola, twinkies y pastelitos llenos de azúcar refinada, golosinas, etc. Todos estos productos no son caseros, no son el resultado de una gastronomía tradicional, pero sí son fáciles de exportar y de comercializar en todo el mundo. Es por ello que al incorporarse a países extranjeros, los consumidores no están adaptados a recibir tremenda cantidad de calorías en su organismo, y es ahí donde vienen los problemas de sobrepeso.

En realidad es muy difícil pelear contra estas grandes empresas, pero quizá lo que haga falta es volver a la estufa y prepararnos nuestros propios alimentos, de acuerdo con las recetas típicas de nuestro país.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Venta de cachorros

Una vez estaba con una amiga en la calle Morelos, afuera de una tienda de mascotas llamada la jungla de Timo, y se nos acercó un vendedor callejero que nos ofreció un cachorro, a un precio de 1,500 pesos, y hasta nos lo vendía con su "acta de nacimiento". Neta. Traía un papel igual a las actas que da el registro civil, obviamente hecho en computadora, pero que era el acta de nacimiento "oficial" del perro. =S

El perro que nos vendía era perro de mescolanza de razas, y probablemente sin vacunar y sin desparasitar. Pero el hombre estaba friegue y friegue en que se lo compráramos. Al final, ante nuestra negativa, se fue. Sin embargo, no es un hecho aislado. Cada fin de semana en la carretera Nacional se estacionan vendedores de cachorros, y los traen exhibiendo como si fueran costales de naranjas, alzándolos frente a todos los automovilistas que pasan. Algunos se los compran, pues nunca falta el niño que quiere un perrito para jugar. Desafortunadamente, cuando se les pasa la novedad, echan el perro a la calle y se convierte en una plaga. Es bastante común ver perros atropellados en las avenidas, precisamente porque los abandonaron. No hay una cultura para el cuidado de las mascotas, en muchos sentidos. Muchos mantienen al perro encerrado en callejones, hasta que llega un momento en que el perro se vuelve muy neurótico y agresivo de tanto encierro. Otros que sí pasean a las mascotas en los parques públicos, permiten que el perro se haga popó en medio de las banquetas, y dejan los excrementos ahí, no se llevan ni siquiera una bolsita para recogerlos y echarlos en un contenedor de basura. No tienen el mínimo respeto por los demás paseantes, incluidos niños que juegan en los parques. Así que hace falta concientizar más a la población sobre el cuidado de las mascotas, al menos aquí en nuestra ciudad.


Dora la exploradora, la película

No sé si sea broma o no, pero tenemos una nueva heroína: Dora la exploradora.

Chequen este movie trailer. Acción, suspenso, y risas garantizadas.


Nostalgia

En estos días he andado muy inspirada con los cuentos, así que ahí les va este pequeño relato que se me acaba de ocurrir.

Era 1996, un noviembre que teñía las hojas de los árboles de la universidad en tonos amarillentos. Virginia se salió de su clase de Derecho Mercantil, y se fue a la biblioteca, pero no para hojear libros, sino para entrar a la sala de informática. Tenía ganas de usar eso que todo mundo llamaba ICQ, que era una especie de chat donde podías platicar con cualquier persona del mundo. La hora de clases era la mejor, pues podía escoger cualquier computadora. 

Virgnia se conectó, esperando encontrarse con algún alemán, o un francés, o un argentino. En ese momento una ventana emergente se abrió.

"Hola"
"Hola"
"¿Cómo te llamas?"
"Virgina, ¿y tú?"
"Daniel"
"¿De donde eres?"
"Monterrey, ¿y tú?"
"También"
"¿Edad?"
"18 y tú?"
"18 también"
"¿Estudias o trabajas?"
"Estudio en Leyes, en la Uni"
"¿En la Uni? Yo también estoy ahí. Pero yo estoy en FIME. ¿Dónde estás ahorita?"
"En la sala de informática"
"Yo también. ¿Te puedo ver ahorita?"
"Claro."
"¿Que llevas puesto"
"Blusa blanca y pantalón de mezclilla"
"Ahorita te veo, no te muevas"

Virgina se quedó sentada. Al poco rato, un chico de anteojos y cabello revuelto se asomó y agitó su mano. Virgina se levantó, y salió de la sala. 

"Hola, soy Daniel"
"Virginia"
"¿Quieres platicar en otra parte? Vamos a la cafetería"

Virgina y Daniel se echaron sus respectivas mochilas al hombro, y fueron a la cafetería de Leyes. Pidieron unos licuados de plátano tamaño litro, y se sentaron a platicar. Fue algo curioso, pues aunque tenían unos minutos de conocerse, la química se dio de inmediato. Sonrisas inocentes, chistes blancos. Caminaron por toda ciudad universitaria, se tomaron de las manos. Ninguno de los dos fue a clases ese día. Se sentaron en una de las bancas de rectoría, platicaron sobre sus planes de conquistar el mundo, de convertirse en un movimiento de cambio, ella convirtiéndose en ministro de la Suprema Corte, él fundando algún imperio informático. 

Al llegar la tarde, él le preguntó:
"¿Quieres ir al cine?"

Virginia aceptó. Se cruzaron el puente que unía ciudad Universitaria con los cines y el bolerama. Entraron a ver una película de Jonhy Deep. En la oscuridad de la sala, se tomaron de las manos. Se podría decir que las chispas saltaban de sus cuerpos, como cortocircuito. Fue ahí donde ambos se dieron su primer beso. 

Al terminar la función, ya era de noche, y era momento de irse. Él le pidió su teléfono. Ella lo escribió en una hoja de cuaderno que él guardó en su mochila. El prometió llamarla. 

Pero al día siguiente, cuando él buscó la hoja, no la encontró por ningún lado. Desesperado, vació toda la mochila, y al no hallarla, fue todas las tardes a la facultad de Leyes para ver si podía volver a verla, mas nunca la encontró de nuevo. En esa época aún no existían los correos electrónicos, ni las redes sociales, ni siquiera los celulares. Ella se quedó esperando su llamada, y se lamentó no haberle pedido a él su teléfono.  También fue a buscarlo a FIME, pero le fue imposible encontrarlo. Sólo quedó en sus labios ese recuerdo de ese primer beso, tan dulce, tan breve, tan puro.

Se graduaron y pasaron los años. Ella no logró convertirse en ministro de la suprema corte, sino que terminó trabajando en el departamento de cobranza de una empresa telefónica. Él no fundó un imperio informático, sino que se puso a trabajar en una empresa de fibra óptica allá en Apodaca. 

Llegaron nuevas parejas, relaciones dolorosas, decepciones cargadas con lágrimas. Él conoció el sexo en brazos de una mujer mayor que él. Ella sufrió la infidelidad de su pareja. Nunca más volvieron a recibir un beso blanco, puro e inocente, y sus bocas se evocaban mutuamente, en aquellas tardes de noviembre en que las hojas se pintaban de amarillo. 

La tecnología avanzó. El ICQ desapareció. En su lugar aparecieron nuevas redes sociales, Facebook, Twiter, pero en ninguna de ellas Daniel pudo encontrar a Virginia ni ésta a él. Hasta que un día, después de quince años, él recibió la oferta de trabajo para mudarse a Estados Unidos, y al tirar su vieja mochila, sintió que por debajo del forro había un papel. Era el teléfono de Virginia, con menos dígitos pues en ese entonces la marcación no era tan larga. 

Perturbado y aturdido, él tomó el teléfono, y llamó, esperando con pocas ilusiones que ella contestara, pues ya habían pasado muchos años. Pero no quedó decepcionado. Ella respondió. Ese mismo día se encontraba de visita en casa de su madre. 

"¿Se encuentra Virginia?"
"Soy yo, ¿qué se le ofrece?"
"Soy Daniel.... ¿me recuerdas?"

Virginia casi soltaba el teléfono de nervios, mientras el recuerdo de su primer beso volvía a su memoria. 

Las facultades de Leyes y FIME eran muy diferentes, la torre de Rectoría tenía otra fachada, y el cine ya había sido demolido. Pero Daniel y Virginia se reunieron en la explanada. Los estudiantes caminaban con las cabezas agachadas, mirando las pantallas de sus iphones y tablets, ninguno se saludaba mutuamente. Pero un hombre y una mujer se reconocieron, y volvieron a besarse como si nunca hubiera pasado el tiempo. 






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