viernes, 14 de noviembre de 2014

El padrecito y los pandilleros tatuados

Hace unas semanas, mientras volaba de México a Monterrey, en el avión en la fila delante de mí se sentó un sacerdote. El hombre que iba a su derecha vio su cuello blanco y le preguntó si era padre, a lo que él respondió que sí y de ahí se agarró plática y plática con ese señor y con la chica que iba a su izquierda.

Como yo escucho las conversaciones ajenas (de hecho tengo un libro titulado así, de venta en Amazon), pues me puse a escuchar sin querer queriendo la plática del curita.

"Yo doy misa en una iglesia en Iztapalapa", dijo. "Me da mucho miedo ir a esa zona, si viera usted. Muy conflicitiva, allá la gente anda armada. Un día, en la misa, me encendí en la homilía. Les dije: "Ustedes creen que por tener tatuado a San Judas Tadeo ya se van a ir al cielo. Y que con esos tatuajes ya se dicen cristianos. Pero de qué les sirve tener tatuado a San Judas Tadeo y a la Virgen de Guadalupe, si saliendo de aquí violan, secuestran, golpean, roban y matan. Mucho tatuaje, sí, pero son las acciones los que valen a los ojos de Dios. No los tatuajes. Cuando terminé la misa, muchos hombres se me acercaron: "Chale padre, por qué es así, por qué dice eso."
"¿Y qué pasó después?" preguntó el señor de enseguida.
"Pues que al terminar la misa, tomé un camión y se subieron pandilleros tatuados a asaltarlo". dijo con resignación.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Demasiado vieja para ir a conciertos

Me topé en Facebook con un reportaje que más bien era una pregunta "¿Demasiada vieja para ir a conciertos?".
Y venían, según esto, 10 señales que indicaban invariablemente que ya eras un anciano en vida que prefería estar en casa en pijamas y pantunflas tomándose un té caliente en lugar de estar en el desmadre.
Yo en mis veintes iba mucho a conciertos. Desde Evanescense, hasta Maná. Desde Luis Miguel hasta Yanni. La verdad mis gustos musicales eran muy variados. Yo no me casaba con un género, más bien me gustaba un artista y lo iba a ver, así de simple.
Pero hace varios años que dejé de ir a conciertos, pero no por las razones que menciona el artículo, sino por otras.
En primer lugar, porque no tengo con quien ir. Lo que me gustaba de los conciertos era ese previo a, o sea, esos momentos en donde estás esperando que salga el artista y estás acompañado de la bola de amigos, platicando y echando relajo, o bien, acompañada del muchacho que me gustaba. Ahora todos mis amigos están casados y los que están solteros siempre sacan la barra de que "es que ese artista no me gusta", "ese día trabajo" o "no tengo dinero". Así que ni hablar, sin compañía no se disfruta igual un concierto.
En segundo lugar, el traslado y el estacionamiento. Con esta ciudad tan fea y tan llena de desviaciones por obras viales que parece que nunca se terminan, manejar se ha vuelto una experiencia muy fastidiosa. Embotellamientos, caos por todas partes, lentitud... A eso hay que sumarle que cuando llegas a la Arena Monterrey o al Auditorio Banamex no hay donde estacionarse, o si lo hay los estacionamientos cobran carísimo, y si lo estacionas afuera tienes que lidiar con franeleros que te quieren cobrar un dineral como si ellos fueran los dueños de la calle.
En tercer lugar, los precios de los boletos. ¿Cómo es posible que cuándo yo era estudihambre me alcanzaba a ir a un concierto cada mes y ahora que trabajo estén tan caros? Lo pienso dos veces por el dinero. Tendría de veras que ser un artista que me interese mucho como para gastar dos mil pesos en ir a verlo.
Pero debo admitir que de todos modos, extraño ir a conciertos. Sentir esa adrenalina y cantar a coro con miles de personas, es una experiencia muy padre.
Este fin de semana vienen al Woodstock Plaza los Enanitos Verdes y Duncan Dhu, entre otros. Pero le pienso dos veces, porque Woodstock está rumbo a la carretera nacional y en fin de semana la carretera nacional se pone hasta el tronco de carros, y me da flojera. Y además, tengo la impresión de que es de esos festivales masivos al aire libre y no me quiero enfermar de gripa.
Mmmh, tal vez si soy demasiado vieja para ir a conciertos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El madrazo

Una vez, hace tiempo, iba manejando por Felix U. Gomez. Me detuve en Colón, pues pensaba dar vuelta a la izquierda. Por una confusión mía, al ver que el semáforo cambió a verde, avancé pero inmediatamente me percaté que aún no se había puesto en verde la flecha a la izquierda y me detuve. Como quedé casi en la mitad del cruce de avenidas, retrocedí un poco, pues temía que un camión que fuera a dar vuelta se estampara contra el cofre.
Al dar reversa, sin querer, le di un golpecito al coche de atrás. Fue algo leve, mínimo, o como solemos decir en Monterrey "le di un besito".
Inmediatamente el tipo se bajó de su carro, me tocó el vidrio y me dijo muy enojado:
––¡Ya me diste un madrazo!
Yo me quedé sorprendida por los modales tan "encantadores" y "finos" de este "caballero", que luego luego se le notaba la alcurnia y la educación, verdad. Bajé el vidrio y reconocí mi error.
––Pues sí.
El hombre, todavía enojado, no se movía de ahí. Casi casi creo que hasta quería llamar al seguro. Bajé del carro. Una pensando tal vez que por "madrazo" se refería a que yo le había destrozado el cofre del carro convirtiéndolo en chicharrón prensado. Pero no, su coche estaba intacto. Antes bien el mío SÍ se había rayado la fascia.
Entonces el tipo, con una mirada tan prepotente y burlona, digna de su educación y su alcurnia como ya dije, me dijo:
––Sí, se madreó más el suyo.
––Así es.
Y ni tiempo de decirle nada, pues el semáforo ya había cambiado a verde y más veinte cabrones me estaban mentando la madre con el claxon porque no avanzaba.
Y esta es una muestra más de los hombres tan caballerosos y finos que tanto abundan en Monterrey. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Mi guerra contra Banamex

Bueno Banamex, ya te declaré la guerra, así que ahora te aguantas.

En el lapso de que terminé de escribir mi post anterior recibí dos llamadas más de Banamex. Entonces lo que hice fue ponerles esta grabación al teléfono. Obviamente, el operador me colgó.

Acoso telefónico Banamex

Estoy muy molesta con Banamex porque esta institución carece de toda ética en lo que se refiere a la confidencialidad de los datos del usuario. Sus constantes e insistentes llamadas ya llegaron al punto en que uno pierde completamente los estribos. En este momento que estoy escribiendo este post, en el lapso de una hora, señores, una hora he recibido nada mas y nada menos que cinco llamadas, todas de distintos despachos de telemercadeo pero todas ostentándose como Banamex. La situación es insoportable sobre todo porque esto sucede a lo largo del día, incluso hasta altas horas de la noche, incluyendo sábados y domingos.

En un principio cuando comenzamos a recibir estas llamadas, amablemente nos negamos a los servicios que ofrecían, después dimos evasivas de que la persona que buscaban no se encontraba, después optamos por gritarles y exigirles que dejaran de llamar. También hemos optado por no contestar o colgarles. Pero nada de eso ha funcionado. Cada vez es un operador diferente. Los números provienen de México y Guadalajara y a veces de Monterrey o Tabasco.

Estamos pensando en acudir ante la CONDUSEF a inscribirnos en el REUS para que bloqueen estas llamadas. Falta ver qué tal nos atienden ahí y ver si de verdad cumplen lo que prometen y quitan nuestro teléfono de la lista de llamadas.

Yo la verdad, a los que me lean, les digo que nunca, nunca, nunca contraten un servicio de Banamex, jamás. Porque esta gente carece de escrúpulos y te ven como un cautivo, para venderte servicios inútiles y sacarte hasta el último centavo. No respetan tu privacidad ni tu confidencialidad.

A continuación les doy una lista de los números que nos están acosando telefónicamente, no está completa, son los números que me acaban de llamar en este lapso.

5511647372
8141702430
5553220450
5553220450
5544458340



jueves, 6 de noviembre de 2014

Escribir en otoño

Curiosamente en otoño-invierno es cuando más me da por escribir. Supongo que la lluvia, los días nublados y el frío hace que me ponga a imaginar más historias. También he pensado que si viviera en un país con esas características, tipo Canadá o Irlanda, me la pasaría escribiendo todo el santo día. En verano, por el contrario, me bloqueo. El calor hace que se me evapore la imaginación. Así que voy a aprovechar estos días lluviosos que hay en Monterrey para ponerme en friega a escribir. Sobre todo porque quiero terminar una nueva novela.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Día de Muertos

Como nací y he vivido toda mi vida en Monterrey, aquí nunca se celebra el Día de Muertos. Por su cercanía con Estados Unidos, Monterrey adoptó las fiestas y personajes de allá, como el Halloween y Santa Clos. Por eso el Día de Muertos siempre me pareció algo muy ajeno, que últimamente lo están retomando más como novedad que como tradición.

Sin embargo en estos días tuve la oportunidad de viajar al Distrito Federal y a Puebla y me tocó precisamente ver de cerca esta celebración. En el Distrito Federal, ciudad cosmopolita, que se mueve entre la cultura prehispánica y el arte moderno, en las noches los jóvenes salían maquillados como calaveras. Pintaban sus rostros como calacas, algunos se esmeraban más que otros, especialmente las mujeres quienes se disfrazaban de muertes catrinas sexys, con faldas de tul, botas largas, guantes de red y sombreros elegantes. Los hombres por su parte, algunos iban de traje y sombrero de copa, otros como motociclistas de Harley Davidson. Pero todos ellos se dirigían a la explanada del Palacio de Bellas Artes, a celebrar la antesala del Día de Muertos.

En Puebla, por otra parte, ciudad colonial y religiosa. En sus iglesias esparcían pétalos de cempasúchil. Sus campos, de hecho, brillaban de esas flores naranjas que eran cortadas por los campesinos. En las dulcerías había calaveritas de azúcar, chocolate y amaranto. Y los niños salían a la plaza, disfrazados. "¿Me da mi calaverita?", preguntaban a las personas agitando una bolsa con las monedas que habían recolectado de otros transeúntes.

El altar de muertos en la Presidencia Municipal, de grandes dimensiones, de ofrendas, de figuras de papel maché, y papel picado de colores en el techo. Más flores de cempasúchil. Y en sus panaderías el pan de muerto recién saliendo del horno, espolvoreado con azúcar, algunos rellenos de cajeta o chocolate.

Para ellos es una tradición de siglos, para mí fue una novedad. Quizá porque es una celebración que realmente proviene de mi país, que no fue importada y que tampoco es tan comercial. Desde ahora para mí el Día de Muertos tendrá otro significado para mí. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Rancho-rey

Siempre me preguntaba por qué los escritores del DF eran más populares que los de Monterrey. Porque en Monterrey hay muchísimos escritores, muchos nacidos aquí, otros tantos que por diversos motivos han emigrado a esta ciudad, pero todos se topan con el mismo problema de que no venden libros. El escritor regio se enfrenta a la total apatía de los lectores, a un desinterés por la literatura y el arte, a pesar de que pone mucho de su parte en estrategias de venta, de publicidad, de promoción y de hacer sinergia con otros escritores para sacar adelante las ventas.

Sin embargo, en el DF el panorama es completamente diferente, tanto que hasta parece difícil creer que se trate del mismo país. Allá en el DF es común ver a gente en las librerías, hay puestos ambulantes de libros nuevos y usados, la gente está más sensibilizada en el arte y la historia. Allá sí compran libros y hay presentaciones literarias y los jóvenes participan más activamente en eventos culturales. Entonces comprendí por qué en el DF los escritores son más famosos, porque allá la gente sí consume libros. Al menos esa fue mi percepción.

Y en Monterrey es bastante desesperante llevar tu caja de libros cargada al lomo cual piedra del Pipila y regresarte con la misma caja, casi intacta.

Tengo muchos amigos escritores que están invirtiendo su capital en hacer estrategias basadas en las redes sociales y en conseguir distribuidores para vender en el DF. Hasta ahorita sus cuentas están en números rojos. O sea, que prácticamente pagan por vender.

En un principio el panorama regio me causaba mucho coraje, yo tenía ganas de sacudir a las personas de los hombros y casi gritarles que no fueran tan apáticos. Pero hoy me doy cuenta que Monterrey es así, ranchero, grosero e inculto, y que eso no va a cambiar. Que uno lo que puede hacer es o buscarse un distribuidor que venda en otras ciudades o de plano no dedicarse a este oficio.

Lo que me da coraje es que cómo es posible que en Guadalajara, DF y todo el centro de México la gente tenga tantas tradiciones, tantos museos, tantas iglesias, tanto arte, tanta música, tanto amor a la cultura y a nuestras raíces, y en cambio aquí en este rancho desértico la gente sea tan indiferente y altanera, te gritan groserías en la calle y te mientan la madre por todo e idolatran la carne, el futbol y la cerveza como si eso fuera lo único por lo que valiera la pena vivir.

Eso me sucede siempre que salgo de viaje y descubro que el mundo está lleno de colores, sabores, sonidos y texturas, y apenas llego a Monterrey siento esa decepción porque mi ciudad no es así.



viernes, 24 de octubre de 2014

El príncipe azul

La muchacha que hace el aseo contaba su historia mientras lavaba los trastes. 

––Pos yo me casé, porque ya tenía varios años juntada con él, tons pos ya vino el munecipio a hacer las bodas pa todos y pos nos casamos. Nos juimos a vivir a una casita, allá bien lejos, por Zuazua. El es albañil y se iba a la obra, todos los días. Yo le hacía el lonche, bien temprano. Pero pos un día me dijo que yo también me pusiera a trabajar, pa cooperar pal gasto. Me dijo: orale, te vas con la señora que ya te conoce, pa que le hagas el aseo, te vas toda la semana y vienes hasta el sábado, como ves, pa que completemos pa comer. Y yo no quería, pero pos el me dijo y dijo hasta que ya me vine, pero luego un día, que voy llegando, y que lo encuentro con otra vieja, ahí acostados, en nuestra cama. Y yo me enojé, quería golpear a la vieja, agarrarla de las greñas y correrla de la casa. Pero él me dijo: sht, sht, sht, la que se larga eres tú, y no vuelvas nunca. Entonces yo le dije que no, que esa era también mi casa. Y él se levantó y me levantó el brazo como si me fuera a golpear y me dijo que esa no era mi casa, que era de él, y que me fuera, que no me llevara nada, ni siquiera me dejó llevarme mi ropa, me vine con lo que traía puesto, y eso es todo...

Y la muchacha siguió lavando los trastes mientras que con la mano mojada se quitó una lágrima de los ojos. 


jueves, 23 de octubre de 2014

Simulacros

Hace un mes estaba en una plaza comercial, y en todas las tiendas había un letrero. "El día de hoy a las 11:00 am se hará un simulacro de evacuación".

Algunas tiendas, para no batallar, ni siquiera abrieron esa mañana. Otras andaban con las llaves en la mano, con las cortinas metálicas a medias, esperando el momento. Finalmente sonó la alarma. La gente ni se inmutó, siguió en su rollo. Pero la alarma era insistente, entonces los comerciantes se vieron forzados a desalojar y cerrar, para que la administración de la plaza no les llamara la atención. Y la gente andaba risa y risa, entre desconcertados porque no sabían qué hacer y bromeando. Salimos al punto verde de reunión, todos ahí, mirándonos unos a otros. Hasta que alguien ya salió y nos felicitó por haber participado y regresamos a la tienda como si nada hubiera ocurrido.

Monterrey no tiene cultura de simulacros. Estoy segura que si hubiera sido una catástrofe real, la gente hubiera gritado y corrido, dándose empujones. Y tampoco no faltarían los que le entran a la rapiña y aprovechan para robar. A pesar de que la ciudad en donde vivo es privilegiada porque no está en zona sísmica y los huracanes de alta magnitud no son tan frecuentes, pecamos de confiados y eso se ve desde cómo la gente se toma a risa un simulacro hasta el hecho de que nuestras autoridades no ponen focos de alarma, no apoyan al cuerpo de bomberos y para colmo, nunca construyen drenaje pluvial... Y luego, de un día para otro, ocurren las tragedias. Un incendio, una inundación... y la gente se echa la culpa unos a otros y termina mentándole la madre al gobierno.

Ojalá aprendiéramos de la cultura japonesa, en donde a pesar de las peores catástrofes la gente no anda quitándose el pan de la boca unos a otros ni empujándose ni golpeándose. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

Tres locos

Vivimos amontonados en una ciudad caótica y estresante y mal hecha como es Monterrey, y aun así la gente no pone de su parte para hacer más llevadero el día. Al contrario, la hacen más insufrible.

He aquí lo que pasó el día de hoy. 

Hay un cliente en el despacho, unos abogados, que no pagan impuestos. Porque a sus señorías no les gusta pagar, así simplemente. Por más que uno les recuerde y les llame que ya tenemos listo su pago provisional, los señores no quieren pagar. Pero eso sí, son bien leguleyos a la hora de exigir. Te citan la ley hasta con el punto y la coma. Nada más que conmigo se la pelan porque también soy abogada así que esas palabrería legislativa no me intimida. Al contrario, a veces les respondo de la misma manera los correos, citándoles hasta el punto y la coma del código fiscal y la resolución miscelánea fiscal. Pero bueno, eso es otro tema. Resulta pues que les cayó un requerimiento para que paguen toda la bola de impuestos atrasadotes que tienen.  Les pregunto si les paso las líneas de captura para que ya hagan el pago y demos contestación al escrito. Uno de los abogados me llama con muchos huevos para decirme que no tiene con qué pagar... "QUE A VER COMO LE HACEMOS". No, pues qué padre. Como si yo fuera la responsable de que ellos no quieran pagar. Lo malo es que este tipo de personas son de las que llaman un viernes día ultimo de mes a la hora de la salida, exigiendo así, con muchos huevos, que le pasemos todo lo que debe. Le vale gorro si se lo pedimos todo el año. 

El segundo cliente es un viejillo cascarrabias. Desde hace tres semanas le pedí que me mandara su contabilidad. Obviamente, se sordeó. Pero hoy llama, también con muchos huevos, y me dice con tono golpeado y prepotente: "¿Cuanto debo de impuestos, oiga?" Y yo le respondo: ¿De qué año? Porque debe del 2011, 2012, 2013..." Y me interrumpe (porque siempre interrumpe este viejo), "usted sabe de qué le estoy hablando, quiero los impuestos". Y yo le vuelvo a preguntar que de qué ejercicio fiscal, y otra vez me interrumpe y me habla como si yo fuera retrasada mental (a él le gusta dirigirse así con las personas, como si él fuera un pinche Einstein y los demás una bola de changos retrasados):  "A ver, ¿que no entiende? ¿Cuánto debo de Enero, Febrero?" ¿Del 2014?" insisto en preguntar, y respondo: "Debe septiembre". "¿Cómo que debo septiembre?" "Porque no me ha entregado su papelería, señor, por eso no está contabilizada" "Pues ustedes que no vienen por ella", me responde. "Sí fueron por ella y su secretaria les dijo que no la tenía lista, fueron 3 veces". El señor, bien fino, me cuelga el teléfono. 

Por si el día no hubiera sido tan estupendo, voy manejando. Como sabrán, ahorita Monterrey está más lleno de pozos y zanjas que la superficie de la luna, porque por todos lados están construyendo obras de pasos a desnivel o el metro. Doy el paso a una camioneta. Avanzo a vuelta de rueda. Estoy esperando que avance la fila, pero un tipo que viene de poniente a oriente, suena el claxon de manera permanente por más de dos minutos. Como si con eso mágicamente mi carro volara y le diera el paso ¿no? Como no le hago caso, me grita: "¡Hazte para atrás!", bien huevudo el tipo. Y yo le grito: "¡No!"

Y este fue otro día más en la ciudad de Monterrey. Qué chulada de gente. 

martes, 21 de octubre de 2014

¿Amor por los animales?

Llegué a mi casa e iba pasando una camioneta con un altavoz. Al micrófono hablaba un señor, muy preocupado:

"Solicitamos su ayuda para encontrarlos. Se perdieron en esta colonia el día de ayer..."

Yo por un momento pensé que se trataba de unos padres buscando a sus hijos extraviados. Pero puse más atención:

"Son unos perritos chihuahueños, ayúdenos a dar con su paradero. Salieron de su casa el día de ayer y no han regresado. Se ofrece recompensa".

Y así estuvieron dando vueltas por la colonia por un buen rato.

Hay gente que gasta mucho dinero por sus mascotas. Les compran ropa, juguetes, zapatos, los llevan a la estética canina o a restaurantes finos. En este caso llegaron al extremo de rentar una camioneta con altavoces para ir voceando a los vecinos a que dieran informes sobre los perros. Sé que los animales merecen respeto y cariño, pero a veces me parece que todos esos que se dicen defensores de los animales en realidad no lo son al cien por ciento. Sobre todo porque hay animales que en verdad se están extinguiendo y nadie hace nada al respecto. Hoy acaba de salir la noticia de que solo quedan 6 rinocerontes blancos en todo el planeta. Y es ahí donde te preguntas, todos esos que hacen ciberbulling porque alguien maltrata un perro, ¿por qué no cooperan económica y moralmente para frenar la caza furtiva? Ah no, ahí nadie dice nada. ¿Dónde está ese amor por los animales, entonces?


lunes, 20 de octubre de 2014

El verdadero México

Se va a estrenar una película animada titulada "El libro de la vida", basada, según esto, en la tradición del día de Muertos.

La verdad no me atrae ver una producción gringa retratando mi país ya que a pesar de que Guillermo del Toro dirija la cinta, ninguna película gringa le hace justicia a mi México. Siempre ponen una serie de anacronías y referencias que no tienen nada que ver con nuestra cultura.

Para empezar, algo que me molesta es que pongan que los mexicanos usamos este tipo de sombreros.

Absolutamente nada que ver, en México no usamos sombreros con borlas. Los hombres si usan sombreros son los sombreros charros, como estos.


Y si bien en México se celebran corridas de toros, en realidad esa no es una celebración super importante.  Lo verdaderamente tradicional en México es la charrería.




Y por último, quítense de la cabeza que los tacos son como taco bell, que asco. No. ESO NO ES UN TACO



Un verdadero taco es aquel de tortilla de maíz suavecita, calentada al comal, con un guisado que puede ser deshebrada, papa, frijoles o picadillo o chicharrón, con su salsa verde o roja, su cebollita y su cilantro y unas gotitas de limón. Yomi yomi.




El problema es que México nunca ha sabido exportar su cultura. No ha sabido patentar sus productos, su gastronomía ni darle difusión a sus tradiciones. Por eso los extranjeros se llevan una visión parcial que ellos modifican a su antojo. Es como si yo fuera a China y dijera que solo por el hecho de haber ido ya hubiera comprendido toda esa cultura.







domingo, 19 de octubre de 2014

I came back

En estos días, como ya se dieron cuenta, intenté hacer del blog como una revista de reportajes, pero al final de cuentas no me sentí muy a gusto con este estilo, y por qué no, extrañaba escribir como antes. El blog al final de cuentas, ha sido como mi medio de expresión y me ha conectado con los lectores. Gracias al blog he conocido gente. De hecho en la feria del libro hubo una persona que me dijo que me había conocido gracias a Chica Bloguera, y hasta había comprado mi novela "El vendedor de abrazos". Qué padre se sintió escuchar eso. Una piensa que nadie se da cuenta, pero que alguien te diga: "te conozco por el blog y me gusta lo que escribes" no tiene precio.

Así que regreso a las andadas, a cotorrear un rato con mis soliloquios, a criticar la sociedad y todas esas cosas.


martes, 14 de octubre de 2014

Chica Bloguera en la FIL 2014

La Feria del Libro Monterrey 2014 este año me ha traído grandes satisfacciones, ya que el grupo de Escritores Independientes EICAM me ha dado la oportunidad de participar en varios eventos. Fue muy bonito ver como en mis primeras dos presentaciones la gente se acercó y me hizo preguntas, y que varios compraron mis libros.

Todavía tengo eventos este fin de semana. El sábado a las 5:00 voy a tener firma de libros. Busquenme en el pasillo 1 Stand 10. Y el domingo 19 de octubre a las 10:30 am voy a impartir un taller gratuito de escritura. Ahí los espero!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Coldplay

Cada vez que escucho Coldplay me viene a la mente esos años, en que mi escritorio estaba pegado a un ventanal, en un décimo piso, y miraba la ciudad moverse a mis pies, sin que supieran que yo observaba anónimamente, desde arriba. Y recuerdo esas mañanas invernales, donde había mucha niebla, mucho frío, calles húmedas y charcos, esas mañanas de cielo color azul plomizo mientras Coldplay cantaba plañideramente, y en mi oficina solo se oyeran murmullos, teléfonos sonando, dedos tecleando... y saber que del otro lado estabas tú, con tus ojos de cielo invernal... 

y lo curioso era que solo eso me bastaba para ser feliz. 

sábado, 4 de octubre de 2014

Feria del Libro 2014!!!

Hola lectores. Nuevamente se acerca la Feria Internacional del Libro en Monterrey 2014 en Cintermex. Este año tendré muchas actividades así que los invito a que me acompañen.

Aquí les paso mi calendario de actividades.




SABADO 11 DE OCTUBRE. 20:00 HORAS. 

En el Punto E, daré una charla sobre "Resuelve tus dudas de cómo publicar un libro". Hablaré de los derechos de autor, beneficios fiscales y trámites del SAT tratándose de escritores.


DOMINGO 12 DE OCTUBRE.  14:00 HORAS

En el punto E, platicaré con los lectores sobre mi nuevo libro "El príncipe bufón", una novela infantil-juvenil de un príncipe que se disfraza de bufón para enamorar a una princesa. También platicaré de mis otras obras "El vendedor de abrazos" y "Conversaciones Ajenas" y de toda la experiencia de ser una escritora. ¡Pueden hacer preguntas!



SABADO 18 DE OCTUBRE:  15:00 HORAS

Estaré atendiendo el stand de EICAM (Escritores Independientes Capítulo Monterrey), y además a las 17:00 horas estaré ahí mismo firmando mis libros y si quieren hasta pueden tomarse fotos conmigo



DOMINGO 19 DE OCTUBRE: 10:30 HORAS




Impartiré un taller literario en la Sala 103. Aunque está enfocado en novela infantil-juvenil, pueden asistir y conocer el proceso de crear una novela.



Ahí los espero y corran la voz.  =D




sábado, 27 de septiembre de 2014

Okunoshima: La isla conejo

La primera vez que vi este video pensé que era un montaje. Ver a una chica perseguida por una manada de conejos, puede sonar tierno y a la vez, un poco freak... pero de todos modos divertido.




Este lugar se llama Okunoshima, también llamada "Usaji Jima" (Isla Conejo). Es una pequeña isla japonesa ubicada en el Mar Interior de Seto, ciudad de Takehara, prefectura de Hiroshima. En la actualidad es un centro turístico con lugares para pasear y acampar, y su peculiaridad es que por los alrededores hay cientos de conejos silvestres deambulando por ahí, pero no se preocupen, por lo que se ve en los videos, son bastante mansos... además, son conejitos y los conejitos son tiernos.



Aunque ahora la isla es un lugar turístico, en otro tiempo fue todo lo contrario. Durante la Segunda Guerra Mundial Okunoshima era un cuartel militar secreto y el sitio donde se fabricaba gas venenoso que se empleó como arma química en la invasión a China.

Okunoshima en un principio era una pequeña isla en la cual solo habitaban familias de pescadores, sin embargo, precisamente por sus características de lugar pequeño y pacífico fue elegido para ser la base para instalar plantas de gas mostaza y gas lacrimógeno, a mediados de los años 20's. A pesar de que Japón había firmado el Protocolo de Ginebra en 1925 donde se comprometía a no utilizar armas químicas en la guerra, al ver que los ejércitos de Estados Unidos y Europa las estaban desarrollando, decidieron no hacer caso del Protocolo, por lo que en 1929 instaló la fábrica de gases en esta isla que estaba muy alejada de Tokio y grandes centros urbanos, por lo cual fácilmente podría realizar pruebas.



Obviamente, esto fue mantenido en secreto máximo, ni siquiera a los empleados ni a los residentes de la localidad se les dijo qué era lo que fabricaba la planta, motivo por el cual la mayoría de estos fueron víctimas de enfermedades derivadas de la exposición a estos químicos.

Al terminar la guerra, todas las pruebas y documentos que evidenciaban estas operaciones fueron quemados y destruidos, por lo que los únicos vestigios que quedan son edificios en donde se fabricaba ese gas venenoso, hoy en ruinas, y se abrió un museo para concientizar a la gente de los peligros de usar este tipo de armas químicas.

Pero haciendo de lado todo ese pasado oscuro de la isla, seguramente se preguntarán por qué la isla está llena de conejos. Esto es porque terminada la guerra, los conejos con los que se hacían las pruebas de laboratorio fueron soltados. Aunque se afirma que fueron aniquilados y que los actuales conejos no tienen nada que ver con aquellos que fueron parte de los experimentos, puesto que en 1971 un grupo de escolares dejaron 8 conejos... y estos conejos se multiplicaron y multiplicaron... de tal modo que ahora hay una población de 300 conejos en una isla de 700 metros cuadrados.

El punto es que todos estos conejos se han vuelto parte del encanto de la isla. Andan vagando por ahí, como parvadas, siguiendo a los visitantes que les ofrecen comida. Son tan protegidos que en la isla se ha prohibido el ingreso de perros y gatos.

Así que por eso no es de extrañarse que si llegas a la Isla Conejo estos animalitos te persigan como en este video.







Fuentes:

http://www.japanvisitor.com/japan-city-guides/okunoshima

http://www.laprensa.hn/mundo/750220-98/video-okunoshima-la-isla-de-los-conejos-en-japón

http://es.wikipedia.org/wiki/Okunoshima



sábado, 20 de septiembre de 2014

Cine Elizondo

Contemplen estas imágenes.







¿Qué les pareció? Bello ¿verdad? ¿Lo reconocen? Seguramente no,  pero los que tengan mayor edad dirán que sí. Se trata del Cine Elizondo que alguna vez existió en la ciudad de Monterrey.

Este cine, ubicado en la calle Padre Mier esquina con Zaragoza, fue un punto icónico en la ciudad de Monterrey, no solo por sus dimensiones, pues tenía capacidad para 1792 personas, sino por su estilo arquitectónico. Como pueden apreciar en las fotos, sus interiores evocaban la China imperial, con sus palacios, dragones y Budas.

Se inauguró el 10 de septiembre de 1945, con la exhibición del filme "China", de Loretta Young y Alan Ladd.  A esta ceremonia de inauguración acudieron estrellas de cine famosas en aquellos tiempos como Cantinflas, Gloria Marín, Domingo Soler, María Félix y Jorge Negrete. ¡Qué espectáculo!

A lo largo de casi cuarenta años, este majestuoso y bello cine fue el entretenimiento de cientos de regiomontanos quienes disfrutaron las películas de la época de oro del cine mexicano. Sin embargo, en el año de 1982 durante la administración del Gobernador Alfonso Martínez Domínguez, este cine fue demolido para dar paso a lo que hoy es la Macroplaza.







De un día para otro, esta joya arquitectónica fue demolida con dinamita y golpes de mazos, causando la indignación y coraje de los habitantes de Monterrey, pues consideraban que este edificio debió ser conservado como museo. Pero desafortunadamente, en esta ciudad nunca se ha tenido respeto por los edificios antiguos, se derrumban y sobre ellos se construyen cosas diferentes, borrando de un plumazo nuestro pasado, como si nunca hubiera existido más que en la memoria de la gente.

En la actualidad, se encuentra la fuente de Neptuno, muchos jardines, pero lo más irónico es que derrumbaron esta joya de la arquitectura para construir una plaza invadida por un tianguis de fritangas que nunca se quita porque tienen permiso del gobierno en turno en contubernio con líderes sindicales.

En fin. Recordemos pues, al cine Elizondo.






domingo, 14 de septiembre de 2014

No los he abandonado

Bueno seguramente notaron que cambié el formato del blog y ahora estoy poniendo historias y curiosidades, pero de todos modos seguiré platicándoles aquí de lo que acontece en Monterrey. En estos días ha estado muy lluvioso,  por lo que la ciudad se ha vuelto muy caótica, no solo por la lluvia que inundó los carriles de Constitución y Morones Prieto (para variar), sino que además hay demasiadas obras en construcción, como la ampliación del metro o el paso a desnivel en Garza Sada y Alfonso Reyes, por lo que están desviando el tráfico a las calles y todos sabemos que los conductores regios lo que menos tienen es cultura vial y mucho menos tienen paciencia, así que todo el día están enojados, sonando los claxons, metiéndose a la brava, violando los reglamentos de tránsito, saltándose los señalamientos, mentándose la madre unos a otros... como podrán ver, todo un paraíso terrenal ¿Verdad?

Así que lo único que me queda es sacarle la vuelta lo más que pueda.

Por otro lado, disfruto mucho estos días lluviosos, porque el otoño es mi estación favorita del año. Creo que es cuando me pongo más creativa. A veces pienso que si viviera en una ciudad con este tipo de clima (lluvioso y un poco templado) podría hasta escribir dos libros al año. El verano me aletarga y el calor me pone de mal humor. Pero aprovecharé esta racha creativa ahorita que se puede.