viernes, 9 de septiembre de 2011

Que le guste trabajar bajo presión

No sé cómo sea en los demás países, pero por lo que se refiere a México, en los anuncios de trabajo te piden saber de toooodo. Ponen perfiles que son inalcanzables, muchas cosas ni siquiera en la universidad te las enseñan.

Aparte de lo anterior, te piden requisitos bien alucinados.

"Que tenga automóvil propio" para que le hagas los mandados a la empresa.
"Disponibilidad de tiempo" olvídate de tu vida social, de tu familia, de tus horas de dormir.
"Que le guste trabajar bajo presión"

¿A quién chingaos le gusta trabajar bajo presión? Por Dios, eso es ir contra las leyes de la física. La presión deforma los cuerpos y hasta los colapsa. Aplica eso en un ser humano, y verás lo que sucede. Entran enfermedades cardiovasculares, hipertensión, obesidad, insomnio, depresión, etc.

¿Y vale la pena el esfuerzo? Pues para nada, porque los trabajos son bien mal pagados.

Yo en lo particular ODIO cuando me presionan. Me gusta trabajar a mi ritmo, en silencio, decidir a qué le doy prioridad, programar mis tiempos. Pero en mi trabajo actual, mi jefe me da mil órdenes al mismo tiempo, y todas quiere que sean ejecutadas simultáneamente.

Y sí, quiero cambiarme de trabajo, pero en muchos lugares es la misma gata pero revolcada, y hasta con menos sueldo.

Así que seguiré buscando.


jueves, 8 de septiembre de 2011

Máscaras

Hay un muchacho en el trabajo que al verlo con su actitud de macho arrogante que se las da tipo de que "yo puedo con todas", me cayó gordo. creo que una vez lo mencioné por aquí denominándolo el lobo feroz.

Después de un tiempo, mi amiga del trabajo me pidió si la acompañaba a comer. Pero que iba a ir ese muchacho. Yo me molesté.

"Ash, yo pa que voy. vete con el", dije.

Pero a mi amiga nunca le puedo negar nada, porque me convence con su insistencia. jajaja.

"Andale, qué tiene."

Total, fuimos los tres a comer. Y de repente, en la plática, que lo noto diferente. Diferente en su forma de hablar, diferente en su forma de mirar. Incluso su lenguaje corporal era más tímido. Lo vi como más humano y vulnerable.

Él dijo que se sentía inseguro de su apariencia física a causa de su nariz. Y creo que lo dijo en serio porque sí lo noté inseguro. E irónicamente, su nariz tiene forma perfecta. Es recta, y afilada.

Oh, ¿así que el típico macho regio invulnerable en realidad es humano?

Como que mi cerebro hizo corto circuito tratando de asimilar eso.

Después de la comida, le comenté a mi amiga la impresión que tenía de ese chavo. Ella me dijo que él era buena onda.

Yo seguía sin creer que hubiera algo de corazón y sensibilidad en ese chavo. De hecho recordaba haberlo visto jactándose de sus aventuras sexuales. Pero mi amiga me dijo que era puro juego, que es una máscara que él usa, que en realidad es sensible y educado.

¿Sensible y educado?

No, me niego a creerlo.

"Puedes hablar de cualquier tema con él, de libros, de música, hasta yo le he platicado de mis novios y he llorado en su hombro"

:O

"Pos no te creo." dije renuente.

Aún así, a pesar de mi testarudez, me empezó a intrigar el hombre. ¿Será lo suficientemente amigable como para platicar con él?

Le mandé un correo, para probar.

"Hola. ¿Cómo estas?
"Muy bien, y tu?" respondió.
"También bien. ¿Mucho trabajo?"

Y ya no respondió.

Entonces pensé: aaah yo tenía razón, es un arrogante.

Pasaron varios días, ayer mandé otro mail.

Hoy llegué en la mañana, y vi que no lo contestó.

"Ash, lo sabía, es un viejo presumido. Me cae mal, mejor ya ni le intento."

Horas después, un compañero me pidió una información, yo se la mandé pero me dijo que no le llegó el mail. La razón: mi correo estaba saturado y los mails se atoraron en la bandeja de salida.

Así que eso era. El muchacho nunca leyó mi mail.

MInutos más tarde de haber limpiado la bandeja, me lo contestó. Y así platicamos por un rato.

Creo que lo juzgué mal. A mí no me gusta que me etiqueten de seria, nerda, aburrida, etc. y resulta que yo también etiqueto a las personas.

Quizá, como dice mi amiga, debería ser más abierta.

Cosa que batallo, pero bueno, eso ya será tema de otro post.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El sabor de la pizza

Desde que probé la pizza en Italia, ya no me gusta ninguna pizza de México. Nada se le compara a su sabor, a su pan horneado, a sus tomates dulces, a su queso desbordándose por las orillas.

He comparado el sabor de la pizza italiana con las que hay en Monterrey.
Dominos, Pizza Hut y Josephinos, no le llegan para nada. Antes de irme de viaje, tenía como mi pizza favorita la de Luigi's, pero desde que regresé, me di cuenta que no tiene el mismo sabor. También probé la pizza de Feelgr@w, en barrio antiguo, y pos no, tenía demasiado aceite y el pan no era pan, era harina super delgada y crujiente, pero dura. http://www.blogger.com/img/blank.gif

Hoy, antes de llegar a mi casa, llegué a las Capriciosas, que se anuncian como pizza gourmet. Están caras, pero sus nombres italianos me convencieron. (La pizza Romana, la pizza florentina, etc.) y sus ingredientes parecían buenos.

No está mal. Pero tampoco está bien. Sí, tenía jamón, champiñones, pimiento, especias, etc., pero al igual que la de Feelgr@w, la masa está excesivamente delgada y crujiente.

Lo chistoso es que mientras comía la pizza, añorando la verdadera pizza italiana, en el radio salió la canción de O sole mío, interpretada por Il Volo, y ah, qué recuerdos me trajo la canción, prácticamente volví a saborear mi viaje y a imaginar que todavía me encontraba ahí.

Me cae que algún día regresaré a Italia, pero no en un tour, sino para pasear por mi cuenta y volver a comer esa deliciosa pizza.

martes, 6 de septiembre de 2011

Celulares y mentiras

En el libro donde aparecen mis cuentos (que pueden descargar dándole clic al link que dejé en esta página) está otro cuento de un compañero mío, Arturo González, titulado "Los desertores del circuito del habla".

El cuento trata de una sociedad ubicada en un futuro muy cercano, en donde se analiza el fenómeno que produce el uso de celulares en las personas, algo muy semejante a una droga.

Menciono este cuento, ya que hace algunos días leí un reportaje acerca de que una de las mentiras más comunes en el mexicano moderno, es fingir que habla por celular para evadir a las personas.

Lo curioso es que en muchos casos, repiten tanto la mentira que terminan creyéndola. Se mencionaban casos de personas que mientras fingían hablar por teléfono celular, para que todo mundo los escuchara, inventaban una vida social falsa, para luego al final del día percatarse que no habían recibido ni una sola llamada real.

En mi caso, yo casi no uso el celular. Pero me molesta mucho cuando estoy platicando con una persona y ésta saca su celular o su blackberry y se pone a textear con alguien más. Siento que eso es una falta de educación, porque siento yo que es más importante prestar atención a tu interlocutor. Las llamadas y mensajes pueden esperar. Pero ya las prioridades han cambiado en cuanto a las normas de comunicación. Tal parece que si el celular suena, el que recibe la llamada está obligado a interrumpir su plática, alejarse del interlocutor, e irse a un lugar apartado para hablar por teléfono, a veces tardándose minutos. Es realmente fastidioso.

A mí me tocó una vez que fui a visitar a una amiga, para platicar con ella. Y ésta parecía ausente, pues se la pasaba chateando. Luego le llamó el novio al celular, y ella se puso a platicar con él, y mientras pasaban los minutos. Ya cuando pasó media hora y que vi que no colgaba, me paré y me fui.

Fue hasta ese momento que ella se dio cuenta que yo me marchaba, cuando me pregunta ¿ya te vas?

En definitiva, pienso que tal como menciona mi amigo en su cuento, los celulares nos dan un efecto narcótico a nuestras mentes.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ya no hay espacio para los peatones

Uno de los principales problemas en las grandes ciudades es que no se respetan los espacios para los peatones. Por ejemplo, aquí en Monterrey, se necesita ser campeón de atletismo para cruzar las calles, ya que la luz roja no dura mucho, y además los choferes y conductores manejan muy recio.

Sin mencionar además, que las banquetas son demasiado angostas y en muy mal estado.

Pero el problema de la falta de espacios para caminar no sólo se ve en México. Cuando estuve en Roma, me tocó ver algo que jamás había visto: eran demasiados carros estacionados unos pegados del otro, la mayoría eran compactos tipo smart, pero lo curioso es que invadían banquetas, o se estacionaban en doble fila. Se ponían tan pegados unos de otros, que para pasar a la banqueta había que saltarlos literalmente, subirse al cofre y deslizarse al otro lado.

Me comentaron los del grupo que también en España es un problema la falta de espacios para los peatones. De hecho estaba viendo una nota de un periódico español en donde se aprobaba una ley para que se estacionaran las motocicletas encima de las banquetas. La cosa no es tan grave, pero lo malo es que son cientos de motocicletas, la mayoría aparcadas en el centro de la ciudad.

Creo que a nivel mundial, respetamos mucho a los coches y motocicletas, pero no a las personas.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Publicidad engañosa

Hace rato comentaba con un amigo sobre la cantidad de comerciales con publicidad engañosa que hay en México. Va de todo, desde pastillas que prometen hacer a tu hijo más inteligente, como otros de Banamex donde una pareja de casados asegura que es mejor pagar con tarjeta de crédito que con efectivo. Incluso se pelean por quién va a usar su tarjeta. "Yo", "No, yo voy a pagar" "Noo, yo quiero pagar".

Existe otro comercial, donde salia una señora que visitaba a su vecina, y le pedia que le diera jugo de naranja natural porque su extractor de jugos no servía. La señora, en complicidad con los niños, se iba a la cocina, y preparaba un sobre de bebida de naranja, y se lo daba a la vecina, quien aparentemente no notaba la diferencia, mientras los niños reían por el engaño. El anunciante aseguraba que la bebida en polvo era igual de natural y saludable que un jugo.

En fin.

Pero entre los comerciales más engañosos que hay son los de los condones y productos afrodisiacos (geles, jugos, tés, etc.)

Se los juro, cada rato sale un comercial de esos, a horarios donde los niños los pueden ver.

Pero así cosas bien bañadas. Por ejemplo, había uno que me pareció bastante sexista, donde una chava guapa decía: "mi novio podrá ser nada romántico, maleducado, aburrido, etc, pero en la cama usa el mejor condón". Sí, o sea, ponen como que las mujeres nos hacen felices usando un condón. ¿Y el romanticismo? ¿El buen trato? No, les vale madre.

Otro comercial, de la bebida M force, donde un chavo todo tímido, no sabe como ligar en el antro, y nomás se avienta un juguito de esos, se pone todo fogosón y caliente y se liga a una chava y se la lleva a la cama.

Otro de una rubia suiza, donde dice: "Me gustan mexicanos. Mexicanos ser muy fogosos, que romperse condones." :S


Y para finalizar el post, me encontré con este comentario de un cibernauta que dice:
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"Ambas televisoras (Televisa y TV Azteca) súper apestan con tanto comercial de condones y tecitos y geles para tener sexo. El problema es que los pasan a todas horas y en cualquier programa y los niños pequeños los pueden ver, con imágenes sugestivas. Apestan ambas mugres televisoras! Por mi pueden pasar a todas sus actrices en pelotas, pero deberían cuidar los horarios en que los pasan! No mas para una muestra, MForce fue el patrocinador de la película Ben Hur en semana santa!, veías imágenes de Jesucristo y luego un buen de comerciales de geles para andar cogiendo a todo lo que puedas!"

jajaja, no manches, pero sí, es verdad. como les digo, aquí abunda ese tipo de publicidad.

En fin, volviendo al tema, aguas con la publicidad engañosa lavacerebros.


miércoles, 31 de agosto de 2011

Ejercitarse es un lujo

Quería regresar a mi antiguo gimnasio. Lo extraño porque ahí tomaba clases que me gustaban mucho: spinning, pilates, zumba, body combat, etc. Sin embargo, acabo de preguntar y me dijeron que el trimestre anda en 2550 pesos. Aparte de los 500 pesos de reinscripción. En total, me saldría como en promedio 1000 pesos por mes. Lo cual se me hizo demasiado caro, porque al año me saldría en 12000 pesos que bien podría aprovechar para pagar la anualidad del carro, o para aventarme un viaje a Cancún.

Tal vez se debe a que por la zona en donde vivo, todo es muy caro. Y conste que no vivo en San Pedro. Pero ¿por qué ejercitarse se ha vuelto un lujo?

Tendré que ingeniármelas para salir a caminar mientras el tiempo siga bueno. Ya en invierno, tendré que mover los muebles de mi cuarto para hacer alguna rutina de ejercicio de los cd's que antes regalaban en los cereales.

Aunque sinceramente, hacer ejercicio sola no me inspira mucho. Como que en un gimnasio, se me contagian las ganas de ejercitarme. Afuera soy muy floja.

En fin, dado que me propuse mejorar mis finanzas personales, a ver si encuentro una opción más sana para mis bolsillos.


Los efectos de la Coca-Cola

Ando escasa de ideas, pero mi amigo me puso dos temas, a manera de brainstorm. Entre las dos opciones, elegí esta. (Ni modo amigo, tu otro tema de plano no supe qué poner)

Este tema es sobre la coca-cola. Como tampoco ando muy creativa, me fusilé este artículo que habla sobre los efectos de la coca en el organismo.

¿Qué pasa en tu cuerpo después de tomarte una Coca-Cola? De todo.

  • En los primeros 10 minutos: tu cuerpo recibe 10 cucharadas de azúcar (el 100% de la cantidad diaria recomendada). “Afortunadamente” no lo vomitas todo porque el ácido fosfórico le quita todo el sabor dulzón, haciendo que te lo puedas tragar.
  • A los 20 minutos: se incrementa el azúcar en sangre, provocando un subidón de insulina. El hígado responde a esto transformando todo el azúcar que puede en pura grasa (y anda que no había azúcar)
  • A los 40 minutos: se termina de absorber la cafeína. Las pupilas se dilatan (por lo que eres más atractivo sin haberte drogado del todo), la presión sanguínea aumenta y el hígado vierte más azucar en la sangre. Unos receptores del cerebro se bloquean (a que no adivináis con qué) previniendo el adormecimiento.
  • A los 45 minutos: el cuerpo empieza a producir dopamina, estimulando las zonas de placer del cerebro. Los mismos efectos los hace la heroína (pero la Coca-Cola es más barata, creo)
  • A partir de los 60 minutos: el ácido fosfórico junta el calcio, el mangnesio y el cinc que se encuentren en el intestino delgado, provocando una aceleración del metabolismo. El azúcar y los endulzadores artificiales causan estas cosas y además causan un aumento de la excrección urinaria del calcio.
  • Después de todo esto: las propiedades diuréticas de la cafeína entran en juego (necesidad imperiosa de ir al cuarto de baño más próximo). Todo el calcio, magnesio y cinc que iba para tus huesos se han ido por el retrete (lit.), junto al sodio, electrolitos y agua.
  • Por último: se te pasa la euforia inicial causada por la avalancha de azúcar. Te da un “bajón de azúcar” y te vuelves irritable y/o perezoso. Tu cuerpo podría haber aprovechado todos esos nutrientes para fortalecer huesos y dientes e hidratarse. También en unas horas sufrirás un bajón de cafeína.

martes, 30 de agosto de 2011

El efecto Pavlov y los fritos


Entre 1890 y 1900 un científico llamado Pavlov hizo un experimento, en el cual cada vez que sonaba una campana, le daba de comer a unos perros. Repitió la misma rutina por varios días, hasta que un día descubrió que con el simple hecho de sonar la campana, los perros salivaban, aún y cuando ya no hubiera plato de comida. Concluyó que habían adquirido un reflejo condicional, es decir, respuesta a un estímulo, creando las bases del conductismo.

Pero ya fue mucho rollo científico. Yo lo que quería hablar es qué fregaos tienen los fritos, que cada vez que alguien abre una bolsa, todos empezamos a salivar y decimos “Dame”. O a veces, cuando alguien frota una bolsa de celofán (aunque no sea de fritos) salivamos, volteamos y buscamos quién está comiendo.

¿Será que Sabritas y los Fritos nos entrenaron con el método de Pavlov?

domingo, 28 de agosto de 2011

Casa universitaria del libro


Ayer estaba aburrida y no tenía con quien salir, así que me lancé a la casa universitaria del libro, que es una nueva librería que abrió la Universidad Autónoma de Nuevo León, en una casa antigua que fue declarada como patrimonio cultural.

Llegué ahí, y estaba solo. Únicamente estaban los guardias y empleados. La casa está muy bien remodelada, tiene jardines, y un escenario donde tengo entendido que ahí hacen presentaciones literarias y musicales. Afuera, en la planta baja, tienen una terracita que supuestamente es cafetería, pero sólo había unas máquinas expendedoras de papitas y refrescos que estaban sin mercancía y descompuestas. Adentro, está la librería, y en la planta alta creo que está la dirección de publicaciones de la universidad.

Llevé mi laptop, buscando un sitio donde yo pudiera escribir tranquilamente y conectarme al wireless. Y sí, hay wireless, tiene muy buena señal, por cierto. Lo malo es que adentro del local no hay donde sentarse, porque toda la planta baja está destinada a la librería, así que me fui a la terraza y me senté en una mesitas de afuera, frente al jardín.

Nadie me molestó en ese rato, más que unas mugres palomas que andaban vuele y vuele por el jardín. Me pareció un lugar muy bueno para ir a escribir, muy fresco. Aunque sigo pensando que en lugar de librería, debieron haber dejado espacio adentro con mesitas para que la gente fuera ahí, a tomarse un cafecito o leer.

Quizá vaya ahí el próximo sábado, mientras los días estén buenos. Ya que cuando se venga el frío difícilmente iré a sentarme en la terraza.

Para los que viven aquí, les recomiendo el lugar como punto de reunión. Está en Padre Mier 909 Pte. esquina con Vallarta.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mabel Katz y el Dalai Lama en Monterrey

Monterrey podrá ser una ciudad cochina, futbolera, cervecera, sin cultura, donde hay más casinos que bibliotecas, pero eso sí, muy afortunada, porque es un punto de reunión donde llegan líderes espirituales que ya quisieran tener ciudades canadienses, inglesas, o noruegas.

Este próximo mes, llegarán a mi ciudad Mabel Katz, promotora del Hoponopono, y el Dalai Lama.

¿Por qué será que a pesar de todas las cosas negativas que hay en Monterrey, llegan estas personas a dar sus pláticas aquí? Quizá porque ven que aquí necesitamos más que nos jalen las orejas. Jajaja. Lo malo es que la gente aquí es testaruda, lo que les entra por un oído les sale por el otro. Ojalá que el mensaje que ellos vengan a darnos, nos sirva para cambiar.

Yo también soy testaruda. Yo también he tenido personas que me han aconsejado, de hecho, conozco a Mabel Katz gracias a un amigo que me regaló su libro. Y yo, cabezona que soy, todavía no tengo ese “despertar” espiritual del que tanto hablan. Sí entiendo los conceptos (tampoco estoy tan tarada, eh), pero vaya, no tengo la fuerza, la voluntad para hacer esos cambios radicales en mi forma de pensar y actuar.

En fin. Pues ya les digo. El próximo septiembre llegan estas personalidades. Esperemos a ver que mensaje nos dejan.

lunes, 22 de agosto de 2011

Enfemita

Lo malo de vivir en Monterrey es que aqui 10 meses del año son de calor, y unos calorones brutos, y frecuentemente, entras de un lugar con aire acondicionado, afuera donde hace 40 grados.

Esos bruscos cambios de temperatura me provocaron una gripa en pleno mes de Agosto, lo cual es muy fastidioso.

Ando toda mocosienta, pero en fin. A ver si se me pasa rápido.

domingo, 21 de agosto de 2011

¿Quién canta esta canción?

Hay ahorita una canción muy chida que se transmite únicamente en D99, pero nunca mencionan quien la canta. A ver si alguno de ustedes puede ser tan amable de decirme qué grupo canta esta rola que va más o menos así.

Pasa el tiempo sabio sigo sin entenderte
Pasa el tiempo sabio sigo siendo el de siempre.


viernes, 19 de agosto de 2011

Miope

Me pasa que a veces alguien pretende ligarme y yo me doy cuenta demasiado tarde. La persona está ahí, sacándome plática, intentando hacerme reír, y yo respondo amablemente, con educación, con propiedad, y el susodicho se va desilusionado. Y yo me quedo con cara de ¿y ahora qué hice?

Resulta pues, que en el trabajo como soy del depto. de fiscal, a veces me toca atender a los notificadores del SAT. Generalmente son ñoras o ñores cuarentones, que vienen chorreando de sudor porque aquí en Monterrey tenemos un calor de pinche mil grados centígrados, y que vienen a dejar requerimientos donde piden un chingo de requisitos para entregarlos en un término de 10 a 20 días. Por eso me caen gordos, como si no tuviera ya suficiente trabajo como para que me echen más.

Total, que ahora me tocó atender a uno. Era joven. Cejas pobladas, ojos penetrantes. Empezó a sacarme plática.

"Eres la primera persona que escribe la palabra anverso correctamente"
"Jeje, gracias. Me imagino que todos la escriben con B."
"Sí."

Silencio.

Luego me preguntó si tenía que ir a México a cumplimentar el requerimiento. Le dije que no, porque allá tenemos oficinas, y el personal de allá se encarga de ir a Hacienda.

"Aaahh..." dijo el notificador y se quedó callado, mientras yo firmaba los papeles sin dirigirle la mirada.

"Qué suerte que no tengas que viajar para allá. Debe ser pesado" me dijo.
"Lo es. Ya he viajado dos veces por motivos de trabajo, aunque también por paseo. Como quiera me gustó México."
"¿De veras? ¿Por qué?" preguntó.
"Pues porque allá hay mucha cultura. A donde camines, ves algo, ya sea una ruina arqueológica, un edificio colonial, un edificio moderno, una escultura..."

Me deshice platicando sobre lo que vi en mi último viaje a México, y el chavo parecía interesado.

"Ok. Aquí en Monterrey no hay nada de eso."
"¿Usted es de fuera?"
"No, soy de aquí. Y tú... ¿y usted?"
"También de aquí."

Después de que firmé los papeles, se despidió de mí estrechándome la mano. A mi amiga recepcionista sólo le dijo adiós.

Una vez que se fue, mi amiga me da un codazo y me dice:
"Assshhhh. Rocío!!!!"
"¿Qué?"
"¿Pos no viste que te estaba ligando? ¡Y tú que le hablas de usted!"

Sinceramente, no me di cuenta. En cuestiones del amor, yo soy muy miope.

miércoles, 17 de agosto de 2011

El día que pinté la casa con crayolas

Tenía cuatro años cuando nos mudamos a esa casa, en un fraccionamiento nuevo. Yo acababa de entrar al kínder. Por las tardes, jugaba en la cocina, mirando hacia la calle, observando con curiosidad por qué las casas de los vecinos sí estaban pintadas, y en cambio la mía no. La mía sólo estaba cubierta con cemento gris, mientras las demás fachadas estaban de blanco, rojo, naranja y otra gama de colores.


Me preguntaba cuándo mis papás por fin pintarían la casa, pero ellos estaban más ocupados con las cosas cotidianas.


Yo ya sabía dibujar. Me habían enseñado en el kinder. Tenía mi cajita de crayolas a la mano. Entonces una idea genial llegó a mi mente. ¿Por qué no pintar yo la casa con mis crayolas?


Escogí una de color verde, y empecé a pintar, afanosamente, pensando en lo bonita que se vería mi casa de verde, en la sorpresa que se llevarían al ver que yo solita pinté la casa, que ya no sería color cemento...


Hasta que mi mamá se acercó, y exclamó:


"¿Qué estás haciendo????"

"Pintando la casa." dije.

Mi mamá estaba escandalizada, y yo no entendía por qué.

"¿Cómo se te ocurre rayar las paredes? No te puedo dejar sola porque luego luego haces travesuras."

Ya no vivimos en esa casa. Con el tiempo, nos cambiamos a otros lugares. Pero cada vez que veo una crayola verde, recuerdo mi antigua casa, y yo de niña pintando la pared.

lunes, 15 de agosto de 2011

A ver si me encuentras

Aquí viene la crónica del evento de la presentación literaria en MARCO.

clic AQUI.

Viene una foto donde salimos todos. Te reto a ver si me encuentras.

¿una pista? mmmm.... soy mujer.

jajajaja

sábado, 13 de agosto de 2011

Pintarse el pelo

Nunca ha pasado por mi mente pintarme el pelo. Por varias razones, primera, porque me da flojera estarlo retocando. Una vez que una mujer elige pintarse el pelo, se esclaviza a los tintes. El tinte dura poco, el pelo crece, se nota la raíz, y es necesario volvérselo a pintar. Y que flojera estar haciendo eso, al menos para mí.

Segundo, porque el pelo se maltrata. Lo veo con mis compañeras. Su pelo se nota opaco, grifo, sin caída. Aparte, se les ve ralo, muy delgado. Además las que se han hecho tratamientos de mechas, he visto como se quejan de que el pelo se les hace como estropajo al momento de lavárselo, que luego batallan al peinárselo porque se vuelve tan enredado que los peines no entran.

Tercero, porque siento que me vería bastante artificial. Hay chavas morenas, que se pintan el pelo de rubio o rojo, por ejemplo. Pero pintarse el pelo de rubio no te hace una mujer blanca. Además, no sé por qué la obsesión de hoy de hacerse mechas. Eso de llevar el pelo de tres colores, como que no me late, me sentiría cebra.

Cuarto: porque cuesta mucho dinero pintarse el pelo. A mí, por mi largo y por tenerlo chino, me costaría fácil unos 500 pesos. Sin mencionar los tratamientos especiales para mantenerlo. Dinero que bien podría aprovecharlo en salir a comer a buenos restaurantes, o en un boleto para un concierto de rock, o una blusa, o un vestido, etc.

Será que mi cabello me gusta tal como es. A veces me lo plancho, no lo niego, pero no sería capaz de renunciar a mis chinos para hacerme un planchado permanente.


El otro día, mientras mis amigas platicaban cuánto se les ha maltratado el cabello por los tintes, se me quedaron viendo y me dijeron:
"¿Y tú por qué no te pintas?"
"Porque no quiero, me da flojera eso."
"Pero es para que te hagas un cambio de look"
"No, así está bien, me gusta tal como está."
"Ash"

Ambas pusieron cara de "¿por qué no eres una niña normal?"

Intentaron convencerme de varias maneras que me hacía falta cambiar, pero yo seguía en mi postura. Y no digo que esté mal, a algunas mujeres les levanta la autoestima cambiarse el pelo de color, pero a mí me gusta mi pelo tal como está. Me gusta tenerlo suave, brillante, oscuro, y que se me formen esos caireles sin necesidad de peinármelo. ¿Para qué cambiar algo que ya es perfecto?

viernes, 12 de agosto de 2011

Presentación literaria del e-book

Anoche fue la presentación oficial del libro digital donde aparezco, es decir, la antología literaria realizada por el museo MARCO. Estuvo a cargo de nuestro maestro, el escritor Alejandro del Bosque, y pues obviamente al final subimos todos los seleccionados y nos felicitaron y aplaudieron.

A veces me preguntaba qué se sentiría ser escritora y vivir cosas como tal. Bueno, pues no me había dado cuenta que ya lo estoy viviendo. Ya van varios eventos a los que he asistido como escritora. Mis dos presentaciones anteriores donde me tocó leer, y ahora esta (sin mencionar hace algunos años cuando gané un premio literario en la uni).

Entonces, ya puede decirse que sí lo soy. Vamos, ya estoy encarrilada, jeje. Cuestión de esforzarse más para conseguir la meta, que es una publicación de mi novela.

Para el evento me fui toda guapa, con vestido negro, y hasta estrené lo que compré en Italia, una mascada italiana que compré en Capri y un collar de cristal murano que compré en Venecia :)

O sea que ya llevo dos sueños cumplidos en este año. :O Y los que faltan...

Me reencontré con mis viejos amigos del taller, y todavía se siente el ambiente bohemio entre nosotros, bien chido. Me encanta ese ambiente.

Ah por cierto, me tomaron fotos para el periódico Milenio. Ahi estén pendientes.

Ossss ya soy toda una celebridad jajajaja.

Los que aún no han descargado el libro, denle clic al link que coloqué en la página. Es gratis. ;)

martes, 9 de agosto de 2011

Un minuto para ser feliz




Cuando uno está tan acostumbrado a dejarse vencer por la negatividad, es difícil deshacerse de los pensamientos pesimistas. Por ahí he leído que es porque uno se vuelve "adicto" a la negatividad.

Claro que es muy fácil decir "Sé feliz". Pero cuando ya estás habituado a ver el lado malo de las cosas, y a masticar el pasado una y otra vez (como suele decirme mi amigo), ser feliz se antoja como algo utópico.

Decidí entonces ponerme una meta más realista. ¿Ser feliz cuando? Hoy. Ok. ¿Cuánto puedo aguantar sin pensar cosas negativas? ¿Un día? Un día se me hace demasiado esfuerzo. ¿Una hora? Aún así, siento que es mucho. ¿Un minuto?

Un minuto... Un minuto de ser completamente feliz. Me parece más objetivo.

Cuando me asalte un pensamiento negativo o algún recuerdo doloroso o triste, por un minuto buscaré ser feliz. Y cuando consiga ese minuto, buscaré otro minuto más, y así sucesivamente.


lunes, 8 de agosto de 2011

Frutaaaa

Lo que me gusta del verano es que puedo comer mucha fruta de mi favorita: mangos, melones y sandías, a toda hora y en cualquier momento.

sábado, 6 de agosto de 2011

Mi e-book

Ya salio el e-book conmemorativo del aniversario del Museo de Arte Contemporáneo MARCO, donde aparecen un par de cuentos míos titulados "Olvido" y "Debut y Despedida". Igualmente aparecen otros cuentos y poemas de mis compañeros del taller literario.

Lo pueden descargar gratuitamente de la página dándole clic aquí.

Espero que les guste y pueden enviarselo a sus familiares y amigos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Mi oficina ideal


Mi lugar de trabajo no es nada ergonómico. Bueno, que yo recuerde, en ningún trabajo he tenido comodidad.

El escritorio está alto, por lo que tengo que subir el nivel de la silla. Está en escuadra, así que no puedo girar mi silla cómodamente, sino que sólo me permite una posición: mirar hacia el frente, hacia la computadora.

El mouse me cansa. Las paredes de mi isla son rojo guindo y ese color no me agrada. Yo no veo a nadie de frente, pero todo mundo ve mi espalda. El respaldo no se adapta a mi espalda. El monitor reseca mis ojos. La luz blanca me da sueño.

En mi mundo ideal, mi oficina tendría una ventanota que de hacia un jardín lleno de árboles, arbustos y flores. Tendría una fuente artificial donde se escuche el gorgoteo del agua. Luces indirectas en colores ambar suave. Mi sillón sería total ergonómico, y mi espalda daría hacia una pared, no hacia las miradas de la gente. Tendría unas plantas naturales, una pecera con peces de colores, pondría música tranquila y relajante, encendería unas velas aromáticas.......

Bueno, algún día tendré mi oficina ideal.

lunes, 1 de agosto de 2011

Odio las telenovelas

He notado que no tolero más de cinco minutos viendo telenovelas. Lo he notado porque apenas me siento a ver una, me da hueva ciertos clichés que tienen todas las telenovelas.

Primero, odio los gritos. Odio que en cada escena aparezca una vieja neurótica o un pelao bravucón gritando a todo pulmon. Y eso es muy común en las telenovelas mexicanas. Como si no tuviera uno ya suficiente con que le griten y le mienten la madre cuando manejas, o cuando un burócrata te trata de la chingada, o un niño chiflado esté pataleando y chillando en los restaurantes.

Segundo, odio que dos viejas se peleen por un pelao. Odio esos diálogos en que dicen: "Me las vas a pagar Lucrecia María Fernanda. ¡Augusto Antonio José es mío! ¡Ese hombre es míooooooo!!" Y la protagonista llora y grita: "¡Noooo! ¡El es mío y voy a luchar por él, voy a luchar por su amor!" A ver, alguien explíquenme. ¿Por qué se tiene que luchar por el amor de alguien? ¿Qué uno se tiene que subir al ring o qué pedo?

De veras, que hueva sentarse a ver eso todos los días. ¿Y ustedes qué opinan?

domingo, 31 de julio de 2011

Virtual Barber Shop

Estamos acostumbrados a oír tantos ruidos durante el día, que nunca les prestamos atención. Pero ¿alguna vez has realmente has escuchado?

Hace días un amiguito me recomendó este video, que se llama Virtual Barber Shop. Son una serie de sonidos que te hacen creer que estás dentro de una peluquería. Está realmente impresionante, porque hasta puedes sentir que las tijeras te están cortando el pelo, incluso, que una máquina te está rapando la cabeza.

Qué maravilloso es el sentido del oído, ¿no creen?

Este es el video. Para escucharlo, asegúrense de estar en una habitación silenciosa, consíganse unos audifonos y cierren los ojos. Ojo: Es importante usar los audífonos.


miércoles, 27 de julio de 2011

Presentación de mi e-book

El próximo 11 de agosto, en el museo Marco, a las 8:30 pm será la presentación oficial del libro electrónico "Palabras dispuestas" editado por el propio museo, en donde aparece una antología de los cuentos y poemas del taller de creación literaria impartido por Alejandro del Bosque.

En este libro aparecen un par de cuentos míos, y podrá ser descargado de la página de Marco.

Ahí los esperamos, lectores.

lunes, 25 de julio de 2011

De los cigarros y venenos para rata

El otro día, después de la hora de la comida, salimos un rato afuera. Un compañero sacó un cajetilla para fumarse un cigarro, y exclamó: “¡Oh, no! Otra vez me tocó la de la rata.”

Le pregunté a qué se refería.

Y es que en México, por ley, todas las cajetillas de cigarros contienen imágenes perturbadoras para hacer desistir a los fumadores. La imagen de la rata muerta es una de ellas.

Tomé la cajetilla, y vi que además de la foto, venía una advertencia con letras grandes que decía: Este producto contiene CIANURO. Utilizado como RATICIDA.

“¿Entonces estás fumando cianuro?”
“Naaa”. Dijo mi compañero. “A la otra pido la cajetilla del bebé llorando.”

Concluí que el ser humano es el único animal que le gusta ingerir venenos.

domingo, 24 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 9a. parte

Regresé al hotel, y me bañé. Abrí mi maleta, para ver qué podía ponerme. Traía entre mi ropa un vestido negro que no había estrenado aún, así que me pareció la ocasión perfecta para ponérmelo. No me maquillé, simplemente me puse el vestido, unas sandalias, y una chalina. Bajé al comedor, y todos me dijeron que me veía bien guapa.

Esta vez me senté junto a un par de señoras que venían de Portugal. Aunque hablaban muy poco español, eran muy amables, especialmente la señora gordita, que me tomó cariño como si yo fuera su hija o algo así. Me platicó cosas de su país, y a su vez, me preguntó sobre Monterrey.

En la cena, decidí pedir una botella de vino para mí. Ya que el vino es la especialidad en Italia, pues me iba a dar la oportunidad de probarlo. Ordené una botella tamaño “picolo” (pequeño), y me la tome toda jajaja. Quedé media ebria. La uruguaya también ordenó otra botella igual.

Después de la cena, mi compañera me propuso ir a caminar por los alrededores, lo que me pareció una excelente idea. La noche estaba deliciosa.

El barrio donde se encontraba el hotel era muy bonito, muy familiar. A pesar de ser las diez de la noche, había muchas personas en la calle, caminando, platicando. Incluso había una tocada, un grupo estaba en una esquina, frente a una glorieta, interpretando canciones de tango, y alrededor, un montón de parejas de viejitos estaban bailando, mientras los demás estaban sentados en las sillas, observando.

Después, fuimos a ver las tienditas que había por ahí, la mayoría eran de ropa, cosas de playa, y souvenirs. Yo andaba riéndome, no sé si por el vino, o si porque simplemente me sentía contenta, o quizá por las dos cosas.

Pasamos frente a una pizzería, y ledije a mi amiga:

-Oye, tengo ganas de probar la pizza. Desde que llegué no he comido pizza y sería un crimen irme de Italia y no hacerlo.

-¿Aunque ya hayamos cenado?

-¡Qué importa! Vamos.

Entramos a la pizzería, y el chavo que nos atendió nos saludó con una gran sonrisa, y nos preguntó que de dónde éramos.

Compramos una rebanada de pizza, y nos sentamos en una de las mesitas al aire libre, de esas con sillas altas.

La pizza estaba deliciosa. La masa crujiente, delgadita, con mucho, mucho queso, y jamón y champiñones.

En ese momento entró al local un chavo guapísimo, que se me quedó viendo. Yo le sonreí, y él correspondió mi sonrisa. Caminó despacio, frente a mí, sin despegarme la mirada. Llegó al mostrador. Yo volteé a verlo, y nuestras miradas se cruzaron. Él sonrió, y yo le devolví la sonrisa. Mi amiga se dio cuenta que yo andaba en la lela. Vio al muchacho, y me dijo en voz baja:

-Ajá. Ahora entiendo por qué no me estás poniendo atención.

El muchacho se acercó despacio hacia nuestra mesa. Se paró junto a mí, me miró, sonrió, y dijo algo en italiano que no entendí.

-Le gustas a Toni. – dijo el pizzero.

Mi amiga y yo nos presentamos. Yo le dije mi nombre, y le dije que era de México, que sólo estaría esa noche en Venecia.

Platicamos muy poco. Él sólo hablaba italiano, no entendía español, y sólo entendía un poco de inglés. Yo sentí química por él, y creo que era mutuo. Él no podía dejar de mirarme, y tocar mi cabello rizado y negro. Yo tampoco podía dejar de ver su sonrisa.

Sin embargo, era tarde, y tuve que regresarme al hotel con mi amiga. Le dejé mi mail escrito en una servilleta, y él me dio el suyo.

Crónica de un viaje a Italia. 8a. parte

A las seis de la tarde, llegamos al punto de reunión, en uno de los muelles, para esperar el barco que nos llevaría de regreso. En ese momento, un grupo de negros africanos vendedores de bolsas piratas se nos acercaron, y de manera insistente, empezaron a ofrecernos su mercancía. Varias mujeres españolas de las del grupo, les compraron varias bolsas. Yo en cambio, permanecí aparte, haciéndome la sordeada, para que no me vieran. Pero en una de esas que volteé, uno de los negritos me vio, y pa pronto que viene hacia mí.

-Hola. – me dijo en español. Hasta eso los canijos sabían varios idiomas - ¿Quieres una bolsa?
-No, gracias.
-Ándale, tengo de varias. Escoge.
-No.

Y ahí estaba, friegue y friegue y friegue, de que le comprara una bolsa, y yo le decía “No, no, no”.

-¿Por qué no?
-Porque no quiero.
-Ándale, están muy bonitas.

Total, se alejó. Pero al cabo de un minuto estaba gritando:
-¡Martha, Martha, Martha!

Yo volteé. Y me di cuenta que me hablaba a mí. ¿De dónde creyó que yo me llamaba Martha?

Otra vez el negrito se acercó a mí, intentando venderme una bolsa. Y luego me dijo:
-¿Dónde está tu marido?
-No, no tengo. – respondí.
-¿Cuántos años tienes? ¿Dieciocho, veinte?
-Sí, tengo veinte. – dije siguiéndole la corriente.
-¿Y tu marido? ¿Dónde está?
-No tengo. A mí nadie me mantiene. – dije.

Pero él entendió “Tengo amante”. Y exclamó:
-¡Amante! ¡Martha! ¿Tienes amante? Oh, no, no. Amante muy caro…

Todos los del grupo empezaron a reírse a carcajadas, y los españoles empezaron a echarme carro diciendo:
-Vale, que ahora Rocío tiene amante.

Yo me puse roja, y todo por culpa del nche negrillo vendedor de bolsas que a huevo quería venderme una bolsa.

Finalmente, llegó el bote (¡gracias a Dios!), y nos subimos. Todavía ahí algunas parejas de españoles seguían recordando el incidente. De pronto, una señora me dijo:
-Hija, pero mira qué quemada estás. ¡Ya te has puesto toda morena!
Me miré. Tenía razón.
-Ahora puedes decir que te has bronceado con el sol de Venecia. – dijo su esposo.

Miré por la ventana la laguna de Venecia, cómo un par de jóvenes salían a dar el rol en un bote. De pronto, la compañera uruguaya me dijo:
-¿Te has fijado? Mira. – me señaló al que manejaba nuestro barco – Es buen mozo. ¿No? Se ve lindo.
-Ah. ¿Sabes qué? Tómame ahorita una foto con él, ya cuando nos bajemos.

Y así fue. Apenas atracó el bote, yo saqué la cámara, y le pregunté al muchacho si podía tomarme una foto con él. Éste no me entendió al principio, como que creía que yo quería tomarme una foto en el timón, pero después captó lo que le quería decir.

Se puso junto a mí, mientras mi amiga nos tomó la foto. Su compañero le echó carro, y exclamó:
-¡El sex symbol de Venecia! Jajajajajajaja.

Llegamos al hotel, y como quedaba tiempo libre, me puse mi traje de baño y fui a la playa. Fue algo que disfruté mucho. Metí los pies en la arena, y luego caminé por la orilla del mar. Recogí conchitas, metí los pies en el agua fresca. Después me senté en un camastro, teniendo frente a mí el mar azul oscuro, el cielo de la tarde, la arena. No quería irme. Me sentía muy bien, muy contenta, muy relajada. Al estar ahí, pude disfrutar la soledad, estar conmigo misma, apreciar y sentir todo lo que estaba a mi alrededor.

domingo, 17 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 7a. parte




En la plaza San Marcos conocimos a nuestra guía local, una mujer llamada Martina, quien era una veneciana. Ella fue quien nos dio el recorrido en los principales puntos. Uno de ellos fue el palacio ducal, quien fue el antiguo centro de gobierno de la república de Venecia, y en donde al dirigente se le denominaba dogo (dux, en italiano). También visitamos la catedral. Y ya que menciono esto, ahí tuve un problema. Ese día, yo iba vestida con una blusa sin mangas y con short, porque el día era cálido, y además quería asolear mi piel paliducha. Resulta que yo ignoraba que allá en Italia los católicos son bien conservadores, y para entrar a una iglesia hay que ir tapado, o sea, nada de blusas sin mangas ni shorts. Y como ya concluyeron, no me dejaban entrar, por ser una “exhibicionista”, jeje.







La única opción que me quedó fue ponerme sobre los hombros una mascada que previamente había comprado como recuerdito del viaje, y además, ahí en la entrada me vendieron una manta púrpura bien fea, para ponérmela como pareo. Sólo así pude entrar. Me sentía bien ridícula, pero ahí aprendí que la próxima vez que entrara a una iglesia italiana iría tapada de los pies a la cabeza.

Al salir de la catedral, conocimos la plaza de San Marcos, donde está la torre del campanario, y el café Florian, donde se dice que Ernest Hemingway solía ir a tomar café, y pasarse un rato bien bohemio escribiendo. Más tarde volveré a hablar sobre esto.

La guía nos llevó al taller de Murano. Murano es una isla que tiene artesanos que se dedican al arte del cristal, un cristal bien chido y bien fino, y cuya receta secreta jamás ha sido revelada al público, sólo a los propios artesanos de generación en generación. El taller original se encuentra en la isla, pero nosotros fuimos a la sucursal, la cual está en un callejón que me remonta a la edad Media. Eso es por fuera, porque por dentro está bien nice, parece boutique. Al llegar ahí, nos dieron una demostración de cómo se fabrica ese cristal. El chavo, el “maistro” jaja, bueno, el maestro, hizo en cuestión de segundos un caballito de cristal ante nuestros propios ojos, y para dominar ese arte se llevó veinte años.

Después nos llevaron a ver las obras terminadas: copas, vasos, floreros, candiles, bien bonitos. Iba a tomarles una foto, pero me lo prohibieron.

-Fotos prohibidas. Ya estamos hartos de los chinos que vienen a copiarse todo. – dijo el encargado.

Bueno, en eso tiene razón.

-Nosotros guardamos el secreto del cristal murano, y por más que lo intenten, no han logrado la misma calidad.

Agarró una copa, y la estrelló contra una mesa ante nuestros atónitos ojos.

-¿Ven? Ni un rasguño. – dijo sosteniéndola como un mago que termina un truco.

Claro que lo que más nos infartó fue saber el precio. Dos mil euros por un juego de té.

-Y luego para que venga la vecina, y te rompa una taza. – murmuró una española entre dientes, y las que la escuchamos nos reímos.

Al final, el encargado haciendo uso de sus habilidades de marketing, nos mostró piezas más accesibles a nuestro bolsillo. Yo compré un dije de corazón en 25 euros. Eitale, ¿qué tal? Me puedo jactar que tengo una joya de murano.

Luego de nuestra visita al taller, nos fuimos a comer. Adivinen qué. ¡Otra vez pasta!

Ahí en el restaurante, hice migas con una señora de Uruguay que viajaba sola, así que después de la comida, me fui con ella a recorrer los canales de Venecia, sus puentes, sus tiendas. Allá en Venecia, casi todo gira en torno del carnaval. Sus escaparates están llenos de máscaras, disfraces, joyas. Todo bien caro, por cierto, pero eso sí, muy bonito, parecía como un mundo fantástico.




Pasamos al café Florian, porque mi nueva amiga quería tomarse un café ahí. Nomás que tuvimos un problemita. Un café, el más barato, costaba 6 euros, pero si en ese momento tocaba la orquesta, subía el precio al doble. Sí, es que allá te aumentan los precios si la orquesta toca. Y en ese momento, justo en ese instante, la orquesta empezó a tocar. Así que le dije a mi amiga:

-¿Te animas a tomarte un café en 12 euros?

-Mmmh. ¡No!

Entramos también de coladas al hotel Danieli, el mismo donde Angelina Jolie y Jonhy Deep grabaron la película el turista. Siguiendo el consejo que antes nos había dado Felipe, nuestro guía, entramos al hotel con cara de “soy una mujer bella, rica y famosa que me hospedo aquí”, para que no nos sacaran a escobazos. Y sí nos la creyeron, jeje. El hotel es un lujazo. Una nochecita ahí cuesta dos mil euros. Si fuera Angelina Jolie, creo que si los pagaría, (siempre y cuando tuviera a Johny Deep en mi cuarto, y también a Brad Pitt).

Al final de la tarde, terminamos exhaustas, muy asoleadas. Mi amiga me propuso tomarnos una coca. Acepté. Pero cuando nos van trayendo la cuenta, casi me infarto. ¡7 euros! ¡7 euros por una coca!!!!

-Bueno, pero al menos te la estás tomando en Venecia. – me dijo mi amiga.

Tenía razón. ¿Quién puede jactarse de tomar una coca en siete euros en Venecia?

martes, 12 de julio de 2011

La edad es cuestión mental


Ténganme paciencia con lo de mi crónica, lo que pasa es que he andado ocupada en el trabajo y en las tardes en la universidad, haciendo el servicio social.

Ya que hablo de la universidad, en estos días me he divertido con los compañeros del servicio social, porque son muy chistosos y ocurrentes, me tienen risa y risa con sus sonseras y sus bromas. A veces me pongo a pensar, caray, Rocío, pero si tú eres diez años mayor que ellos, no deberías estar ahí, no es tu generación, tu generación ya pasó, ahorita son padres de familia, empleados, etc.

Pero los chavitos me aceptan como uno de los suyos. Me buscan, me platican sus cosas, me incluyen en las bromas. Creo que no me ven como alguien mayor, sino como si fuera yo fuera de su edad. Me pongo a pensar que tal vez haya algo de cierto en eso de que la edad es cuestión mental.

domingo, 10 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 6a. parte

Al día siguiente, me levanté a la hora programada, pero por andar tomándome fotos en el balcón de la habitación, me perdí del desayuno. Bajé cuando ya todos se estaban yendo al autobús. Rápidamente, agarré en una servilleta pastelitos de diferentes clases, y los eché a mi bolsa.

Ese día todo indicaba que iba a hacer mucho calor, así que me vestí con shorts y blusa sin mangas. Íbamos rumbo a Venecia. Tomamos un barco, en el muelle de la laguna. Y es que Venecia está entre el mar y la laguna.

Nos dieron un mapa, que más bien parecía un rompecabezas, y esto es porque Venecia es un conjunto de islas unidas por puentes y canales. De acuerdo con la historia, esta ciudad fue creada debido a que los habitantes de esa región, ante la invasión de los pueblos bárbaros, se vieron forzados a irse a las islas, ya que los bárbaros no tenían conocimientos de navegación. Sin embargo, dado que el espacio de esas islas era pequeño, se las ingeniaron para construir sobre el agua, clavando pilotes o troncos de cedro. Y hasta la fecha, la ciudad se sostiene sobre esos pilotes de madera. Asombroso ¿no?

Navegamos por la laguna, hasta que llegamos a nuestro destino. Apenas descendí del barco, me quedé anonadada. Venecia era hermosa. Sus edificios renacentistas flotando sobre el agua, parecía un escenario de ensueño.

Llegó el momento esperado, el paseo en góndola. Estaba emocionada.
Subí a la góndola, junto con otros cinco compañeros, y por supuesto, el gondolero. Nos entregaron un vaso y una botella, no recuerdo si era champaña o vino rosa, pero al fin y al cabo, era para brindar. Era una tradición brindar mientras paseas.

En otra de las góndolas subió un cantante y un músico que tocaba el acordeón. Y entonces comenzó a tocar canciones típicas de ahí. La piel se me puso chinita. Estaba en Venecia, en esa ciudad que había visto sólo en el cine, ahora estaba ahí, y en una góndola, admirando los edificios, sus canales de agua, sus casas antiguas, sus puentes. Fue algo maravilloso. Italia me estaba dejando impresiones diferentes a la de la película, y es que yo no estaba recreando ninguna historia, ¡estaba viviendo mi propia película!

Las personas nos observaban desde los puentes, y aplaudían al cantante. Fue un recorrido mágico, duró cerca de cuarenta minutos, pero valió la pena. Quedé fascinada.

Después de bajar de la góndola, entré a la plaza, y compré un gelato, es decir, un cono de nieve. Allá en Italia, son típicas las gelaterías. Probé el helado, y tenía un sabor muy suave, cremoso, frutal. Simplemente delicioso.

Luego de comer mi helado, nos reunimos de nuevo en la plaza para nuestra siguiente excursión.

viernes, 8 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 5a. parte

El hotel de Lido di Jesolo me gustó por su pintoresca fachada, de paredes amarillas con marcos azules, y lo cerca que estaba de la playa, a sólo cinco minutos caminando. Lo único incómodo fue que para entrar, tenías que subir una escalera, y cargando las maletas era algo complicado.

No hubo tiempo de bañarnos, ni cambiarnos, ya que llegamos algo tarde, y muchos habían contratado un paseo nocturno hacia Venecia. Yo no lo tomé, ya que desconocía de ese paseo, yo ya los había pagado todos en la agencia de viajes a mitad de precio, y ese fue como sacado de la manga y costaba 57 euros, lo que rebasaba mi presupuesto. Además, yo tenía contratado el paseo matutino en góndola para el día siguiente, así que no había pex. De todos modos conocería Venecia.

En el restaurante del hotel nos acomodaron las mesas de tal modo que todos cenamos juntos. Yo me senté en la cabecera porque no me quedó de otra. El hotel tenía poco personal, los mozos hacían de meseros, así que se tardaban un chorro en atendernos.

Durante la cena, efectivamente, nos sirvieron pasta.

Hasta ahora no he mencionado cómo es la comida en Italia. Los desayunos consisten en pan dulce, galletas, pays de zarzamora, manzana y frambuesa, jugo, pan tostado con mermelada de albaricoque, y por supuesto, café capuchino, ese nunca faltaba. Por lo que se refiere a la comida y la cena, te sirven primero un platototote de pasta, de todas las formas que te puedas imaginar: de macarrones, de moñitos, lasaña, pomodoro, ravioles, etc., pero al fin y al cabo, pasta, ya que ésta es considerada como un platillo de entrada, y es de refill, por así decirlo. Puedes comer toda la que quieras. Una vez que terminas la pasta, te sirven el plato principal, que es pollo, pescado o carne, acompañado de puré de papa o bolitas empanizadas de papa. Sirven además en una canasta un pan que es muy seco, y como bebidas, sólo tienes cuatro opciones: agua, cerveza, vino o coca. Allá la coca es carísima, así que si vas para allá mejor tomar agua o vino, que sale más barato. Yo como venía demasiado sedienta, opté por tomar agua.

Las bebidas no venían incluidas en el paquete, así que el mesero pasó por la mesa para cobrárnoslas. Yo saqué mi credit card, porque quería ahorrarme algunos euros en efectivo para gastarlos mejor en souvenirs, pero oooh, Dios, no me la quisieron aceptar, que porque el agua costaba dos euros, que era muy poquito como para pagarla con tarjeta de crédito.

Ash, pues saqué un billete de veinte dólares, y el mesero me regresó 5 euros de feria.

Mmmmh, a ver, a ver, como que salí bailando con el dinero. Un euro vale $1.5 dólares. Luego caí en la cuenta que me habían cobrado el agua en 8 euros. Chin, aunque sea contadora, no tengo la habilidad de calcular con la mente.

Bueno, nos levantamos de la mesa. Los que iban al paseo nocturno se encaminaron a la puerta, y yo iba a subir a mi habitación cuando el mesero me pidió que pasara al bar.

El mesero no hablaba español, sólo italiano mascado e inglés mascado, porque era inmigrante. Allá en las provincias italianas hay mucho inmigrante. Creo que me dijo que era de Bangladesh o de algún país de esos. Me sirvió una taza de café capuchino. Yo estaba aterrada. Si me había cobrado el agua en 8 euros, ¿a cuánto me iba a cobrar el café?

Yo le dije que no, pero él dijo que era cortesía de la casa, entonces pensé:
-Ah, entonces está consciente que me cobró de más, y quiere compensarlo.
Así que lo tomé. Y el chavo empezó a hacerme plática. Qué de dónde era, que si venía sola, que si tenía novio…

Llegué a la conclusión de que me estaba ligando cuando me sirvio una copa de vino tinto, quesque él la invitaba. jajaja.

En fin, quien sabe que tenía Italia que allá yo era muy popular.

Le di las gracias al mesero, y subí a mi cuarto a bañarme, descansar y llamar a mi familia. Salí al balcón del hotel, y pude ver la callecita, su gente, sus tiendas. Me prometí que al día siguiente daría la vuelta por ahí.

jueves, 7 de julio de 2011

'O sole mio

Hola a todos los lectores blogueros, disculpen que no haya actualizado el blog, lo que pasa es que tuve problemas con el internet de mi casa, primero el modem no servia y me lo cambiaron, luego resultó que era un problema con el servidor, en fin.... andaba como leona enjaulada por no tener internet.

Por otro lado, en el trabajo, como saben, entrar a blogger tiene un candado de ciertos minutos, y mi saldo se había agotado. Sin mencionar que estuve muy estresada, atareada y regañada. Sí, del paraíso italiano pasé a la negreada mexicana.

Gracias por sus comentarios. Ya decidí "destaparme", jeje.

Tengan paciencia, el fin de semana iré subiendo más capítulos de la crónica de mi viaje.

por lo pronto les paso el videito de un cd de música que me compré allá. Es de un grupo que se llama Il Volo y están recién saliditos del horno, debutaron en mayo y yo compré el cd en junio. =)

Esta es una de las canciones que viene el cd. Cantan bieeen bonito.

Al oir la cancion me acuerdo de tantas cosas que vi y vivi alla, hijole, hasta se me pone chinita la piel.

Podría resumir todo esto en una frase:

El anhelo se convirtió en recuerdo.

lunes, 4 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 4a. parte




En el autobús conocimos a la persona que sería nuestro guía en todo el viaje. Se llamaba Felipe, y era el clon de Jack Nicholson pero con acento español. Luego de darnos la bienvenida, nos explicó sobre las ciudades que veríamos a lo largo de nuestro recorrido. La primera era Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, historia que nos contó Felipe a manera de resumen.

Según ésto, el enamoramiento de Romeo se debió a la mirada de Julieta. El bajón de mirada. O sea, Julieta miró a Romeo, le sostuvo la mirada por unos segundos, y luego la bajó. Así repitió varias veces la técnica, hasta que Romeo terminó enamorado y loco por la chava.

-Eso sí que es interesante, saber las técnicas del ligue medieval. - pensé.

En el camino, me senté con un señor de cincuenta y tantos, que venía solo. Era chileno. Empezó a platicar conmigo. Era amable, pero lo malo es que en todo el trayecto no paraba de hablar, y hablar y hablar, y hacerme preguntas. Ya me sentía embotada. ¿Alguna vez les ha pasado eso? En fin. Después caí en la conclusión que tanta platicadera se debía a que el señor me andaba coqueteando, jajaja.

En fin, llegamos a Verona, por la tarde, y nos bajamos en la plaza. El guía nos indicó varios puntos interesantes que recorrer, y nos dio un plazo de una hora para hacerlo. Había muchísima gente, bueno, de antemano les digo que en todas las ciudades a las que fuimos era un hervidero de gente de todas nacionalidades, especialmente chinos. Parecían una plaga.

Me separé del grupo, y empecé a recorrer la ciudad por mi propia cuenta, dejando atrás al chileno. Y caminé por entre callejones, hasta que llegué hasta el río y ahí me di cuenta de algo: me había perdido. No tenía ni la menor idea de dónde me encontraba.

Traté de no entrar en pánico, y regresé sobre mis propios pasos, hasta que de pronto, oh… bueno, sí encontré a alguien. Era el chileno.

-¡Rocío, mira! ¡Nos encontramos en Verona!

Creo que le faltó decir “la ciudad de Romeo y Julieta”.

Sí, chale, ya que. Bueno, al menos ya no me iba a volver a perder.

-¿Para dónde vas?
-Voy a la Arena de Verona. – dije.
-Yo también. Te sigo, chiquita. No te preocupes.

Llegamos a la Arena, y en la plaza estaban unos chavos disfrazados de soldados romanos. Le pedí al chileno si me tomaba una foto con ellos, pero me dijo:
-Ash, ¿con ese tipo? Te va a cobrar dinero, no lo hace gratis.

Bueno, eso era cierto. Los pelaos cobraban uno o dos euros por posar contigo.

El hombre me tomó unas fotos, y luego, él quiso tomarse una conmigo, “que para el recuerdo”. Oh, vaya.

Después fuimos a la casa de Romeo y Julieta. Para entrar a la casa, pasas por un pequeño túnel, y las paredes de éste están todas grafiteadas, ya que ahí todos los enamorados van a declararse su amor.

Tomé fotos del balcón, y de la casa en sí.

Ahí mismo, en el patio, hay una estatua de bronce de Julieta. Ésta se encuentra desgastada del seno derecho, ya que toooodos los que van ahí, especialmente los hombres, van y se toman una foto junto a la estatua sobándole la chiche a la Julieta. A mí me dio risa un chavo que incluso sacó la lengua, como si le chupara el pezón.

Le pedí a un turista que me tomara una foto con la estatua. Después, regresé con el chileno, y me dijo:
-Ay, Rocío, yo te tomé una foto. Espero no te moleste, es que te veías bonita junto a la estatua.

Primera vez que tengo un paparazi…

Tomamos el autobús de regreso. El señor quería seguir platicando conmigo, pero yo ya me sentía cansada, y me dediqué a ver por la ventana. Recorrimos una larga carretera, llena de maizales y viñedos, que de pronto se transformó en un paisaje de canales de agua.

El niño español puberto que estaba sentado detrás de mí, empezó a decir:
-Madre ¿pero a dónde vamos? Lo único que he visto es agua, maíz y patos.

Y se la pasó diciendo chistes al respecto. Los otros españoles también echaban carro entre ellos.
-Joder, que llegando adivinen qué vamos a comer ¡Otra vez pasta!

Me dio risa.

Finalmente, casi al anochecer, llegamos al pueblito de Lido di Jesolo, que está cerca de Venecia. Era ahí donde se encontraba nuestro hotel.

sábado, 2 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 3era. parte

Me quedé sobre la cama, pensando. Caray, ya estaba en Italia, y todavía no me la creía. Y estaba en aquella habitación, exclusivamente para mí. Me extendí sobre la gran cama, y para conciliar el sueño, me puse mi ipod para sintonizar la radio de allá. Siempre había tenido curiosidad por saber cómo eran los programas de radio en ese país. Escuché a un par de muchachos que contestaban las llamadas del público, y se echaban carrilla entre sí. No entendí gran cosa, pero la risa de ellos era contagiosa. Finalmente, me dormí.

A la mañana siguiente desperté, y bajé al tomar el desayuno. Jugos, pastelitos, baguettes con carnes frías. Un mesero amablemente me sirvió café capuchino. Luego, pregunté al guía local, que más que guía sólo era un señor que daba informes, sobre qué lugares me recomendaba visitar en Milán.

Estaba un poco preocupada sobre cómo moverme en aquella gran ciudad, y tenía miedo de perderme. Le pedí a Dios que me acomodara las cosas de tal manera en que todo saliera bien. Y justo cuando ya me había colgado mi mochila al hombro para salir a la calle, el guía me dijo que un par de señores iban a ir precisamente a la catedral del Duomo. De inmediato corrí hacia ellos, me presenté, y les pregunté si podía acompañarlos. Éstos me respondieron que sí, así que me uní a su recorrido.

Se trataba de un matrimonio de señores grandes, provenientes de Valencia, España. Habían llegado un día antes que yo, así que ya estaban familiarizados con la ciudad. Me fui con ellos en el metro, y ellos me explicaron cómo era la ruta. Ahí aprendí que cuando te mueves en el metro, conviene pagar un pasaje por día, en lugar de por viaje.

Llegamos a la estación del Duomo, y Milán me recibió con una enorme catedral, inmensa, de mármol rosa, arquitectura gótica, y con grandes vitrales, coronada con pináculos y agujas o chapiteles llenos de figuras de santos y ángeles.
Mientras admiraba la catedral, y tomaba fotos, se nos acercaron vendedores ambulantes, unos negros africanos. Uno de ellos me vio cara de turista, y me amarró un hilo de colores, aún y cuando yo le decía que no. Él insistió en amarrármelo, diciéndome que era un regalo. Pero qué regalo ni que nada, apenas hizo el nudo, extendió la mano, y me quiso cobrar un euro. ¡Mira que ladino salió el negro! Y lo peor era que ya no podía devolvérselo porque me lo había amarrado. Entonces le di una moneda de 50 euros, y aún así se molestó. Pues ni modo, yo no iba a feriar mi billete de 100 euros por un pinche hilo, antes diga que le di algo.

Así que aprendí que para la otra, no caería en el juego. Es más, ni siquiera hay que mirarlos, porque una vez que haces contacto visual con ellos, es muy difícil quitártelos de encima, a fuerza te quieren vender cosas.

Seguimos tomando fotos. Del lado derecho de la catedral estaba la tiendita de Tommy Hilfiger, que tenía forma de casita con una cerca. Dentro de ahí estaban un hombre y una mujer. No sé si eran vendedores o modelos, pero el hombre estaba guapísimo. Así que me tragué mi timidez, y le pregunté si podía tomarme una foto con él, y me dijo que sí, jeje.

Los viejitos y yo entramos a la catedral. Admiramos la bóveda, las pinturas, los mosaicos del suelo, los vitrales. El par de señores tenían una energía impresionante, con decir que ella caminaba más aprisa que yo. De hecho, ella tuvo la idea de subir al techo de la iglesia. Pagamos el acceso al elevador, y allá vamos. Desde ahí la vista panorámica es impresionante.

Luego fuimos al castillo Sforzesco, el cual es una construcción medieval con unos jardines bellísimos. Saliendo de ahí, nos fuimos a la Galería Vittorio Emanuelle II, que es donde están todas las tiendas de los grandes diseñadores: Dolce e Gabbana, Versace, Armani, Roberto Cavalli, Salvatore Ferragamo, etc. Por algo dicen que Milán es la capital de la moda. ¡Pero todo está carísimo! Un simple par de zapatos costaba 700 euros. Así que es obvio decir que ahí no compré nada.

Regresamos en metro al hotel, pero los señores me recomendaron no irme de Milán sin antes visitar la Estación Central del Tren.

Sentí un poco de nervios, pues eso implicaba que yo me bajaría antes, y ellos continuarían el trayecto hacia el hotel. Pero ya andaba por esos lugares, y no podía perdérmelo, así que bajé y entré a la estación, la cual estaba igual de inmensa e impresionante.

De ahí volví a tomar el metro, y regresé al hotel, donde ya estaba el grupo aguardando la llegada del autobús que nos llevaría a la siguiente ciudad.

viernes, 1 de julio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 2da parte


Llegué a Milán, sintiéndome un poco desubicada en el aeropuerto. Luego de recoger mi maleta, salí al pasillo principal, a reunirme con el chofer que me llevaría al hotel. Sin embargo, no había nadie. Me quedé esperando como media hora sin que nadie viniera a recogerme, y empecé a preocuparme. Mi primer impulso fue llamar a mi casa, pero la verdad, ni venía al caso alarmar a la familia, además, ya me había propuesto que cualquier problema que tuviera, lo iba a resolver yo sola. Así que lo que hice fue llamar a la agencia en México. No obstante, justo en ese momento llegó el chofer, quien se disculpó por la demora, y me explicó que le habían dado un número de vuelo que no existía, y que por eso no me localizaba.

Subí a la minivan, y me trasladó hacia el hotel. Una vez ahí, me reporté con la familia para avisarles que ya había llegado. Aventé las maletas en el cuarto. Eran las 8:00 pm y aproveché que todavía era de día (ya que allá anochece a las 9 de la noche), para salir a caminar por los alrededores.

Milán me pareció una ciudad moderna. La avenida por donde estaba ubicado el hotel se me hizo parecida al Paseo de la Reforma en México. Me fui caminando por esa avenida, tomando fotos de lo que veía. Como había olvidado mi peine y mi cepillo en México, busqué un supermercado. Éste no era como los Sorianas o Wal-Mart’s que abundan aquí en Monterrey, sino más bien era pequeño, muy práctico.

Nadie hablaba español, cosa que noté a lo largo del viaje. Lo que me parece un poco absurdo, ya que el español y el italiano son lenguas parecidas, así que tuve que hablar en inglés.

Después de comprar el peine y el cepillo, regresé al hotel. Cené, me bañé, y a dormir.

El jet-lag hizo sus primeros estragos, y batallé para conciliar el sueño. Y es que entre México e Italia, hay siete horas de diferencia.

jueves, 30 de junio de 2011

Crónica de un viaje a Italia. 1era. parte

Italia se me metió a los ojos cuando yo tenía quince años de edad. En ese entonces salí con mis amigas del colegio al cine, y fuimos a ver una película llamada “Only You”, estelarizada por Robert Downey Jr. y Marissa Tomei. La historia trataba de una mujer que se iba a Italia a buscar al amor de su vida, y recorrió varias ciudades, como Venecia, Roma, Positano, etc.

Al ver la bella arquitectura antigua, los hermosos paisajes de viñedos, y el mar azul que chocaba contra las rocas, me propuse que un día iría a Italia.
Pasó el tiempo, y guardé mi sueño en un cajón. Me ocupé más en estudiar y en trabajar, y poco a poco me fui sumergiendo en los problemas cotidianos, como comprar un carro, o pagar tarjetas de crédito. Incluso dediqué mucha energía en encontrar y forzar el amor. Hasta que llegué a un punto en que sentía que no había hecho nada con mi vida. Mi universo estaba reducido a Monterrey. No conocía el mundo. No sabía que había más allá.

Un día, no sé por qué, recordé mi sueño olvidado. Lo desempolvé, lo puse frente a mí. Y me pregunté ¿por qué no?

Así que empecé a ahorrar: utilidades, aguinaldo, sueldo, todo. No fue fácil, pero al cabo de un año reuní la cantidad suficiente. Ahora sólo faltaba con quién irme.

Comencé a preguntar a familiares y amigos si deseaban embarcarse conmigo para emprender esta aventura. Recibí muchas excusas y negativas. Que no tenían dinero, que era muy caro, que estaban pagando una casa, que iban a cambiarse de trabajo, que se iban a casar, etc. Así pasaron muchos meses, y nadie se animaba a ir conmigo. Hasta que me armé de valor, y decidí irme sola. La decisión no fue fácil, ya que nunca había viajado sola, y mucho menos a un país tan lejano.

Creí que iba a encontrarme con alguna negativa por parte de mi familia, pero contrario a lo que yo imaginaba, me apoyaron con la idea.

Y finalmente llegó el gran día.

Luego de un largo y extenuante trayecto que incluyó escalas en Dallas y Londres, llegué a Milán. Apenas divisé sus casas de tejados rojos y campos verdes, me cayó el veinte. ¡Estaba en Italia! ¡Lo había conseguido!

Pero esto era apenas el principio de una gran aventura…

miércoles, 29 de junio de 2011

Bella Italia.....

Ciao!!

Bueno, pues ya regresé del viaje. Estuvo con madre, muy divertido, lleno de aventuras, un poco cansado fisicamente, pero en realidad lo disfruté mucho.

Entre las ciudades que visité estuvieron Milán, Padua, Asís, Verona, Florencia, Venecia, Roma, Napoles y Capri.

Poco a poco les iré contando sobre mi periplo (jajajaja, esa palabra la usan mucho en la revista Hola y significa viaje, es que ahora me quiero ver muy nice).

Ando saboreando los recuerdos del viaje, editando las fotos, viendo los souvenirs que compré. En fin. Como que quiero asimilarlo todo, en estos días no quiero pensar en otra cosa.


Sean felices =)

sábado, 18 de junio de 2011

Arrivederci

Por si ya no tengo tiempo de volverme a conectar aprovecho para despedirme de ustedes. Como ya saben, voy a irme de viaje y estaré regresando el 28 de junio.

Espero poder conectarme alla e irles contando un poco de mi odisea.

¡ya se llegò el dìa! ¡Qué emoción!

Hasta pronto!

viernes, 17 de junio de 2011

Víspera de un viaje

Ahora que estoy organizando el viaje, me he dado cuenta de la multitud de detallitos que uno tiene que prever antes de irse. Y es que no sólo basta con pagar el avión, el hotel y los paseos. Eso es sólo la mitad.

Entre los otros preparativos que he tenido que hacer estan los siguientes:
Ver qué ropa me voy a poner. Las mujeres ya saben que queremos llevarnos hasta el molcajete, pero en este caso, he tenido que restringir mi guardarropa a unas cuantas prendas, porque no quiero que mi equipaje sobrepase los 23 kilos al momento de documentarlo.

Checar qué temperatura está por allá. Porque puede que vaya bien veraneada, y allá esté fresco. Como siempre he vivido como lagartija en Monterrey, en temperaturas de 40° C que se me hacen normales, a veces se me olvida que en otros lugares la temperatura está a la mitad.

Investigar los teléfonos y direcciones de los hoteles, para dejarselos a mi familia, pa que sepan donde ando.

Buscar un adaptador de clavija del modelo americano-europeo... aunque ahora resulta que tambien hay diferencias de voltajes, y que tengo que comprar el mini-transformador que cuesta cerca de 500 pesos. (Gulp)

Buscar un buen par de tenis. Los que tengo de marca Nike, salieron un vil mugrero. Un leve charquito y ando patinando. La suela disque moderna y con Air, es más corriente que la de los buble gummers, así que ando buscando otro par de tenis.

Comprar una cangurera de esas que son bien delgaditas, para meter el pasaporte, visa, y tarjetas de credito.

Investigar lo del seguro de viaje.

Por si las dudas, también investigué las direcciones de los consulados y la embajada mexicana.

Euros... uy, si vieran lo dificil que me ha sido conseguir euros. Casi no hay en las casas de cambio, son muy, pero muy escasos. Así que la tarjeta de crédito saldrá al quite.

En fin.... me faltan más puntos, por cierto la chica ocurrente me pasó varios bastante buenos que ya tomé en cuenta.