miércoles, 8 de enero de 2020

Reseña serie: You

Empecé a ver esta serie pensando que se trataba de una historia romántica pero luego me di cuenta que para nada tiene que ver con romance. Al contrario. Es la historia de un acosador de mujeres, sociópata y obsesivo.

La premisa es simple. Joe, un tipo insignificante y mediocre, (aunque atractivo) trabaja como empleado en una librería. Un día llega una clienta que lo deja deslumbrado. Una rubia hermosa, extrovertida que le hace plática mientras busca un libro. Desde entonces él se obsesiona con ella y la espía por redes sociales hasta dar con su dirección.

Y bueno, no les cuento más porque la trama va de eso, de la obsesión de Joe por aquella chica, y él en su mente cree que eso es amor, pero nada más alejado de la realidad. Joe es un tipo oscuro y peligroso. Aunque no sabemos mucho del pasado del personaje, solo por pequeños flashbacks que dan a entender que tuvo una niñez llena de abusos.

Debo decir que la primera temporada está muy buena. La historia es redonda, un poco predecible pero eso no molesta porque  ya sabemos que Joe está loco, lo vemos escalar en niveles que rayan en la psicopatía.

La segunda temporada ahí no me terminó de convencer mucho, porque los elementos que funcionaron en la primera los vuelven a repetir en la segunda. Otra vez una obsesión, otra vez él queriéndose hacer pasar como héroe con personas indefensas... y SPOILER ALERT: resolvieron todo matando a la mitad del elenco. Se nota que en esta segunda temporada no trabajaron bien en el guión,  y decidieron asesinar a la mayoría de los personajes para no darles seguimiento.

Creo que lo ideal hubiera sido que esta serie terminara en la primera temporada, pero ya van por la tercera. A ver qué sucede, esperemos que la tercera sea más interesante.

Aún así, recomendable.



martes, 7 de enero de 2020

Trabajar en equipo

De niña no me gustaba trabajar en equipo. Porque yo siempre fui de las niñas estudiosas, perfeccionistas e hiper responsables, que quería tener todo listo con mucha anticipación y a veces me tocaba compañeros que no hacían su parte y eso me estresaba mucho, en ocasiones yo terminaba haciendo todo el trabajo.

Más grande, en la universidad, me tocó hacer también trabajos en equipo y era todo un rollo coordinarse con las personas. Una vez incluso terminamos peleando y discutiendo, porque unos no habían hecho nada y ya faltaba muy poco para presentar el trabajo. Mis amigos recuerdan ese momento porque fue la primera y única vez que les grité y los regañé. Nunca antes había gritado pues suelen definirme como una persona pacífica y diplomática, pero en esa ocasión me colmaron el plato.

A lo que voy es que no estamos acostumbrados a trabajar en equipo. No lo hacemos bien. Y eso se refleja ya en la vida adulta.

El ejemplo más evidente es cuando trabajas una empresa. Todo está dividido por departamentos. Un departamento hace algo, envía un reporte a otro departamento, éste a su vez trabaja con esa información y reporta sus resultados a otro departamento y así va la cadena de trabajo. Los resultados terminan en manos de los directivos, gerentes. Y cuando algo está mal, el regaño va parejo. A veces sucede que alguien en la cadena de trabajo no te entrega la información a tiempo. O te la entrega mal, equivocada. Todo eso afecta.

Otro ejemplo es cuando trabajas como freelance. También trabajas en equipo, con tu cliente. Pero a veces el cliente no cumple su parte. No te entrega la información o los requerimientos para hacerle su trabajo. No te paga. No responde tus mensajes. Se pasan fechas. Y a pesar de que le mandas recordatorios, no puedes hacer más. Si la otra parte no coopera, es difícil sacar la chamba adelante.

En conclusión, hay que hacer conciencia de nuestras responsabilidades. Todos somos adultos, y se supone que sabemos lo que tenemos que hacer, cuándo lo tenemos que hacer y cómo lo tenemos que hacer. No esperen a que les caiga el tiempo encima. Tampoco sean chambones, hagan las cosas con esmero. Sólo así funciona el trabajo en equipo. 

viernes, 27 de diciembre de 2019

Párpados caídos

Hasta hace poco, yo no sabía que mis párpados eran defectuosos.

Hace como 5 años, tomé un curso de maquillaje, y la maestra me dijo que yo tenía "párpados caídos". Y no, no es que precisamente los tenga caídos como Paris Hilton, o chuecos ni nada por el estilo. Es que así se le dice cuando tienes párpados gorditos, algo así como esto.


A veces me molesta como entre mujeres son capaces de marcar como defectos cosas que antes ni siquiera las hacías en la vida. Desde entonces, procuro maquillar mucho mis ojos, y tengo que utilizar mil brochas para dar la sensación de que son párpados más abiertos.

Pero no es suficiente, ya que quien sabe cómo, pero la gente me ve y cree que no me maquillo. Por más que les explique que sí usé corrector, sombras, delineador y rímel, las mujeres ven mis ojos y piensan que no me los maquillé. Y varias personas me han insistido que use pestañas postizas (o sea, ahora resulta que mis pestañas también son defectuosas).

No es que esté en contra del arreglo personal, es que no entiendo cómo algo tan insignificante sea  marcado como dejadez.

Lo curioso es que he conocido hombres que dicen que prefieren a las mujeres al natural, sin maquillaje. O sea que una aquí, afanándose por pintarse los ojos y resulta que a los hombres les da igual.




lunes, 16 de diciembre de 2019

Yo quiero ganar 10 millones

Les confieso que suelo comprar boletos de sorteos. Llámese sorteo Tec, siembra cultural, lotería nacional, etc.

Siempre lo hago con la ilusión de ganarme el primer premio (o por lo menos el segundo o el tercero). Y quién no, todos los que compran tienen la misma intención.

Y es que la verdad, me gustaría ganar el primer lugar porque sueño con poder hacer lo que realmente me gusta y no tener que preocuparme por trabajar para ganarme la vida.

Si yo ganara 10 millones, me gustaría comprar una casita o un depa y decorarlo a mi gusto. Cambiar mi coche por uno más nuevo. No preocuparme por mi ahorro para el retiro. Viajar al extranjero, sin preocupaciones... pero sobre todo, sobre todo, poder dedicarme a escribir y pintar, que es lo que más me apasiona.

Así que cuando veo las listas de premios, me desilusiono al ver que mi boleto no ha ganado. Y que tengo que seguir en esta "carrera de ratas" como la llama Robert Kiyosaki en su libro "Padre Rico, Padre Pobre". Trabajar para vivir, vivir para trabajar.

Sin embargo, nuevamente caigo en la tentación y compro otro boleto, con la ilusión de que ahora sí, salga premiado. 

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Mala calidad del aire en Monterrey

Ayer desperté tosiendo. Sentía como polvo en la garganta, y no sabía por qué. No estoy enferma, no tengo gripe ni nada, en estos días de cambios de temperatura me he cuidado mucho y salgo abrigada, tampoco he tenido contacto con nadie enfermo. Así que no tenía por qué estarlo.

Mis síntomas se reducían a una tos seca, como si me hubiera tragado un puño de tierra. Al mismo tiempo, sentía mucha irritación en la garganta, congestión nasal.

Entré a la página del monitoreo de la calidad del aire en Nuevo León y descubrí que en todo Monterrey había alerta naranja, o sea, la calidad era MALA (101-150).

¿Por qué el gobierno no dijo nada? ¿Por qué nadie avisa qué se tiene que hacer en esos casos? Y tuve que salir a la calle a hacer algunos mandados, y el cielo estaba sucio, de un gris-café raro. Ya hace años que no veo cielos azules en Monterrey, así que ya me resigné a ello, pero ayer me costaba trabajo respirar sin toser.

Y la gente hacía sus vidas normalmente, iban al trabajo, a los bancos, a las tiendas, los niños a las escuelas... Todos respirando este aire sucio. Aunque a mí me dispara más las alergias que a otras personas...

Hoy, afortunadamente, ya bajó la alerta naranja a Verde. O sea que tenemos una calidad Buena. Y sí, ya no toso, no siento irritación en la garganta.

Me pregunto qué pasaría si un día la ciudad amaneciera con alerta roja. ¿Nos moriremos asfixiados?

Creo que este sería el final apocalíptico de mi ciudad. 

lunes, 9 de diciembre de 2019

Reseña serie: Diablero

Me encontré en Netflix esta serie mexicana, llamada "Diablero". Se trata de un grupo de exorcistas integrado por dos hermanos chamanes, una chica poseída por demonios a su voluntad y un sacerdote que busca a una hija perdida que tuvo en pecado.

Es la primera serie de terror, sobrenatural y acción, 100% mexicana, que veo. (Ignoro si haya otras similares). Según algunas críticas que he leído, se parece mucho a la serie Supernatural, pero como nunca he visto esa serie no puedo hacer alguna comparación.

Lo que sí puedo decir es que está bien hecha. No es cualquier churro, tiene historia, tiene buenos efectos especiales, y los protagonistas actúan muy bien, especialmente Horacio García Rojas (Elvis, el diablero), y Giselle Kuri (la chica poseída).

Lo que me gusta de la serie es que incorpora la mitología prehispánica y la santería, algo que se ve mucho en México, así que por ese lado, resulta interesante ver demonios prehispánicos.

Pero lo malo: poner a la Iglesia como enemigo. Poner una imagen distorsionada del catolicismo.

Y es que eso es lo que me causa ruido. El personaje de Christoper Uckerman (el sacerdote) no resulta creíble. Para empezar, se la pasa echando maldiciones hasta en misa. Yo nunca he visto a un sacerdote que haga eso, mucho menos en misa. Además, se le representa como un hombre que duda, que no recurre a su religión para resolver sus problemas. No reza, no pide ayuda a Jesús, la Virgen o los santos, como sería lógico que lo hiciera un sacerdote. Toda la trama se trata de vencer al mal con el mal (hay al final algo relacionado con los ángeles, pero se les representa más bien como seres sobrenaturales no relacionados con Dios).

Por otro lado, se muestra a las autoridades eclesíasticas como villanos de James Bond, "muajajá, somos una organización criminal que busca dominar al mundo", que tampoco me resulta creíble.

Sé que hay casos en que la Iglesia ha quedado mal parada en asuntos de pecado, pero por otro lado, se ignora a los sacerdotes que sí son buenos. Porque sí los hay, aunque muchos no lo crean. Además, en la Iglesia hay sacerdotes exorcistas, es una especialidad que estudian en Roma, en el Vaticano, y estoy segura que ellos conocen rituales de exorcismo que nosotros ni siquiera nos alcanzamos a imaginar. Y ese elemento queda desaprovechado en la serie, pues al retratar a la Iglesia como una institución demoniaca, no queda nada que nos pueda referir a cómo se hace un verdadero exorcismo católico.

Más aún, que México sigue siendo un país de mayoría católica así que si el producto está enfocado para un público mexicano, esto puede resultar un tanto bizarro y chocante.

Pero bueno, no nos tomemos tan en serio la serie (soné redundante, jaja), y si son gente que aguanta ver sangre, seres de inframundo y cosas como esa, la podrá encontrar interesante. Además que entre escenas hay algunos elementos cómicos que rompen con la tensión de la trama y la hacen más ligera.

La dejo a su criterio. No está mal, pero tampoco es la gran maravilla.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Cámaras de vigilancia

Hace tiempo, leí en el diario "El Universal" un reportaje que me dejó muy consternada y triste. Se trataba del caso de una mujer, esposa y madre de familia, que salió de su trabajo, como cualquier día. Mientras esperaba el camión, un hombre la amagó y la amenazó de matarla si no hacía lo que él le decía.

Al principio, le quitó la bolsa y el celular. Pero luego vino lo peor, la llevó a un paraje oscuro y la violó. No contento con ello, no la soltó de inmediato, sino que llamó a su esposo para pedirle rescate y siguieron andando por calles desconocidas hasta que después, otra vez la violó, se burló en su cara y se marchó.

La mujer terminó en un hospital. Su esposo estaba angustiado.

La mujer le relató lo sucedido y de inmediato fueron al ministerio público a levantar una denuncia.

Ahí empezó un calvario, de incompetentes burócratas que sólo revictimizaban a la mujer. Cuando le preguntaron si podía describir a su atacante, la mujer dio muy pocas referencias ya que el hombre siempre se mantuvo de espaldas a la mujer y cuando la violaba, lo hacía en lugares muy oscuros.

––Uy señora pues así como lo vamos a encontrar... está difícil.

Y archivaron la denuncia.

El esposo de la mujer se dio cuenta que justo en la parada del camión donde la mujer fue abordada por el criminal, había cámaras de vigilancia. Así que le propuso a su esposa recorrer de nuevo ese trayecto e identificar las diversas cámaras que había en ese tramo. Así lo hicieron, y anotaron todo.

Llevaron esas anotaciones al Ministerio Público, y le dijeron a la pareja que ellos no podian acceder  a esas grabaciones, porque eran de negocios y que además "eran muchas".

El marido, exasperado, preguntó por qué no podían girar un oficio pidiendo esas grabaciones, que ahí podría verse la cara del criminal. Pero la autoridad le dijo que tenía mucho trabajo, que no podía hacer nada, que si acaso podría conseguirle una o dos grabaciones de esas. Si acaso...


¿A qué viene esta historia?

Pues que cuando la prensa y la autoridad ven un caso de secuestro y violación, sólo indagan a fondo cuando la mujer lo finge, como el caso de Karen Espíndola, quien en días pasados mandó un mensaje de Whatsapp a su familia avisándoles que había sido secuestrada por un taxista y al final resultó ser una falsa alarma, ya que la mujer se encontraba de parranda en un bar.

La prensa y la autoridad no tuvieron empacho en mostrar videos del lugar de los hechos, donde la mujer se ve que está divirtiéndose y bebiendo.

Esto hizo que ocurriera un linchamiento mediático que ha afectado a los movimientos feministas, minimizando las denuncias y acusándonos a las mujeres de mentirosas y exageradas.

¿Por qué en el caso de Karen sí la autoridad y la prensa fueron prontas y expeditas en encontrar grabaciones y publicarlas, pero en el caso de otras víctimas se hacen del rogar y les dicen "que flojera investigar"?

Pienso yo, que tanto la prensa (sí, la prensa, no se hagan, mosquitas muertas), y la autoridad sólo investigan a fondo los casos que son falsa alarma, para así demeritar las exigencias de los grupos feministas, para minimizar lo que realmente sucede en este país. Cuando bien pudieran ayudar a las miles de víctimas, niñas, mujeres, que diariamente son secuestradas, violadas y asesinadas. En esos casos, ahí sí, nadie puede acceder a las cámaras...

Qué casualidad.




jueves, 5 de diciembre de 2019

La tesis

Hace unos días, Carlos Slim dijo que las universidades no deberían ya pedir tesis para titularse ni tampoco examen profesional, sino que al terminar los estudios luego luego deberían ponerse a jalar.

Mmmh, ¿qué puedo decir sobre esto? Pues les voy a contar mi experiencia. Cuando yo terminé leyes, había dos opciones: 1. o hacer tesis 2. o hacer una tesina (que es como una investigación sobre cierto tema que te ponen los sinodales, pero sin tanto rigor como una tesis) junto con un par de materias de maestría.

Yo opté por la segunda opción, pues me pareció bien adelantarle a una maestría (aunque al final no la terminé). En cuanto a la tesina, fue un rollo porque nunca encontraba a los sinodales, siempre tenía que andarlos persiguiendo para que me revisaran el trabajo y le dieran el visto bueno. Al final, todo salió bien y hasta me gradué con mención honorífica.

En cuanto a mi segunda carrera, fue más fácil. Ya no era obligación hacer tesina ni tesis ni nada. Sólo pagué el trámite y ya.

Una amiga de leyes, por otro lado, prefirió hacer tesis. Le llevó un año hacerla, y durante ese tiempo no trabajó, se dedicó de lleno a la investigación y a la revisión con sus sinodales. Pero durante ese proceso sufrió mucho, porque era corrección, tras corrección, tras corrección. Los sinodales siempre son doctores en su rama, y son muy estrictos, muy perros, te cuestionan hasta cada punto y cada coma que escribes. Así que el que hace una tesis, mis respetos, de verdad se convirtió en un investigador.

Y es que para eso es la tesis, para investigar en algo de lo que nadie haya investigado antes. Para innovar, para proponer una solución a un problema actual. Y no se trata de hacer cualquier monografía como si estuvieras en la primaria, hay que echarle cerebro, consultar mucha bibliografía. En algunos casos, te topas con que ni siquiera hay tal bibliografía, así que tienes que hacer investigación de campo.

De las tesis se han logrado algunos descubrimientos, inventos, patentes o soluciones que se han aplicado posteriormente en la práctica.

(Lamentablemente no faltan los charlatanes que se fusilan la tesis de otra persona y salen impunes, pero ese es otro tema).

Y si son tan importantes las tesis ¿por qué ya nadie quiere hacerlas?

Bueno, en primer lugar, por la necesidad de trabajar. Para hacer una tesis bien hecha, necesitarías por lo menos pasar unos meses sin trabajar. Pero en este país con esta economía tan pinche, la necesidad puede más que la voluntad. Hay que jalar, hay que ganar dinero. El trabajo te quita tiempo y ya no tienes chanza de ir a la biblioteca ni mucho menos de andar citándote con los sinodales para que te revisen.

Segundo: Falta de aprendizaje. Para hacer una buena investigación, se necesita tener las bases de cómo hacerla. Nuestro sistema escolar no nos enseña a investigar, sino a "machetear", a memorizar los libros, pero los maestros no nos cultivan un sistema crítico, a cuestionar por qué las cosas están como están y si hay alguna manera de mejorarlas. Tampoco nos enseñan cómo armar una buena hipótesis ni cómo comprobarla. En pocas palabras, no sabemos cómo hacer una mugre tesis ni nadie nos enseña a hacerlo, y el que la hace es a base de prueba y error.

Así que las universidades han bajado las manitas y han preferido simplificar el trámite de titulación, a simplemente pagar y ya, para no tener miles de pasantes sin título, y arrojar más obreros a la sociedad capitalista, que no son capaces de cuestionar el por qué las cosas son así, ni tampoco son capaces de proponer soluciones.

A veces se nos olvida que las universidades fueron creadas para eso, para formar personas con sentido crítico y aportar algo al mundo. Pero en esta época, eso ha cambiado.








jueves, 28 de noviembre de 2019

Deshumanización

Cada vez me cuesta más trabajo leer las noticias porque diariamente leo al menos 4 o 5 notas de crímenes violentos. Cuando crees que ya lo has leído todo, que ya no hay nada que te pueda sorprender e indignar, surge otro crimen, más aberrante que el anterior.

No puedo creer el nivel de violencia que hay en el país, México. Y no me refiero precisamente a la violencia generada por el crimen organizado, que ya de por sí es horrible. Me refiero a la violencia familiar y la violencia contra la mujer.

Y es que en México ya no hablamos de crisis de valores. Hablamos de una deshumanización total. Ya no hay respeto hacia el ser humano. Ya no hay respeto hacia la mujer. Las muertes que he leído son estrujantes y horribles, conllevan un grado de tortura que jamás me hubiera imaginado que una persona fuera capaz de hacer.

¿Por qué los hombres son tan malos?

¿Por qué ese odio hacia la mujer?

No tengo palabras.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Los príncipes de Disney

Hace tiempo leí un libro buenísimo llamado "Mordiendo manzanas y besando sapos: Lecciones de las princesas para la mujer moderna" de la autora Dolly Mallet, donde hace una interesante deconstrucción y análisis de cada una de las princesas Disney, desde Blancanieves hasta Mulán, relacionando cada una de ellas de acuerdo a la situación social y cultural que vivía la mujer acorde a la época en que cada película fue estrenada. El libro es muy interesante y les recomiendo mucho que lo lean.

Pero ahora me quedo pensando ¿y qué hay de los príncipes? ¿Reflejan la situación que vivían los hombres de acuerdo a la época de cada película?

Vamos a hacer un pequeño análisis.

Blancanieves (1937). El príncipe aparece en pocas escenas. Corteja a Blancanieves, de manera muy romántica y se desaparece, para regresar al final y darle el beso con el que ella despierta. 

En 1937 el papel del hombre era el de ser proveedor del hogar. Salía de casa y regresaba en la noche, y esperaba que su mujer lo recibiera con una buena cena, la casa limpia y los niños aseados y listos para dormir. No se involucraba mucho en la crianza de los hijos, ese papel estaba relegado a la esposa, por lo que él llega cuando todo ya está resuelto, y darle a su esposa su beso de buenas noches.

Cenicienta (1950). El príncipe es el gran ausente de la película. Es un muchacho frívolo, narcisista, que deja en su padre la tarea de buscarle una esposa. Es este quien con ayuda de su consejero real, organizan un baile para que asistan todas las mujeres del reino y su hijo escoja entre ellas la que más le guste. Él elige a Cenicienta, por supuesto, y al dar la medianoche ésta huye dejando tirada su zapatilla de cristal. Pero al final, vemos que quien busca con desesperación a la dueña de esta zapatilla, no es el príncipe, sino el Consejero Real por órdenes del rey. El príncipe sólo aparece al final, listo para casarse. 

En 1950 tenía poco de haberse terminado la Segunda Guerra Mundial. Los jóvenes que habían partido a la guerra regresaban a casa, después de largos periodos de ausencia, en medio de triunfos y glorias. Las mujeres que durante ese periodo trabajaban en las fábricas supliendo la falta de mano de obra, fueron regresadas a sus casas, para seguir como esposas y madres de familia. El hombre sólo llegaba a lo que ya estaba hecho y a recuperar su papel como amo y señor de la casa.


La Bella Durmiente (1959). Aquí vemos un príncipe más proactivo. No sólo corteja a Aurora, sino que lucha por ella y vence a Maléfica... claro, ayudada por tres hadas madrinas, pero al menos ya vemos a un príncipe que si le entra a los madrazos (aunque se queda con todo el crédito). 

En 1959 ya vemos una sociedad que avanza hacia la industrialización y la modernidad. Los rusos lanzan su primer cohete al espacio y Estados Unidos no se queda atrás. Se da la revolución cubana, la guerra fría. Los hombres están involucrados con la política. Siguen siendo los proveedores del hogar, buscan un buen trabajo, una linda esposa, compran una buena casa y tienen varios hijos. Buscan el éxito profesional a la par que cuidan de su familia. Tienen muy en claro que de ellos sacar adelante a los hijos, darles educación, techo y comida. Al igual que en el cuento, no se reconoce la importancia del papel de la mujer en la sociedad.

La sirenita (1989). El príncipe Eric encarna al típico yuppie de finales de los 80's, aventurero, despreocupado, por primera vez vemos a un príncipe que se viste muy informal, sin uniforme militar, con la camisa abierta y melena alborotada. Evade sus responsabilidades como príncipe, busca echarse a la mar y enamorarse de sirenas que le canten bonito. 

Estamos a finales de los 80's y principios de los 90's, época en que los hombres ya no se conformaban con entrar desde abajo e ir escalando puestos hasta llegar a ser directivos. No, en esta época son muy ambiciosos, escalan muy rápido la jerarquía. Si eras joven y ya eras gerente o presidente de una compañía significaba que ya habías alcanzado el éxito profesional. En cuestión familiar, ya no se casan tan jóvenes, en cambio prefieren gozar de la vida, andar con varias mujeres, hasta encontrar la adecuada.

La Bella y la Bestia (1991). El príncipe es una bestia, un animal, violento, impulsivo, egoísta, gritón, peleonero... hasta que conoce a la chica que lo cambia y se enamora de ella. Como punto a su favor, tiene una gran biblioteca, o sea que es un hombre culto. 

Principios de los 90's. Los hombres empiezan a inconformarse con la sociedad, vemos el nacimiento del grunge, con rockeros greñudos, mal vestidos, canciones pesimistas y llenas de tristeza y odio, autodestrucción. Aunque eso sí, muy sensibles. Esperan que llegue alguna chica que los saque del fondo de su círculo vicioso...

El concepto de la familia comienza a devaluarse y repuntan los índices de divorcio.

Aladdin (1992) Tenemos por primera vez a un héroe que no es príncipe, sino un vulgar ladrón que gracias a un genio de la lámpara, consigue riquezas y logra seducir a una preciosa princesa árabe que viste ropas muy ligeras, la lleva de paseo en su alfombra mágica a ver las estrellas.  

Los hombres ya no quieren el papel de ser esposos proveedores del hogar. Ellos lo que quieren es dinero fácil, chicas fáciles, divertirse y ya.

Y hasta aquí le dejo, mañana le continuamos.

¿Qué opinan ustedes?

Dejen sus comentarios

viernes, 22 de noviembre de 2019

La música clásica y las caricaturas

Hace poco vi un video de un Youtuber, en donde explicaba por qué la música clásica nos aburre. Básicamente, la respuesta es porque no estamos acostumbrados a escucharla y nadie nos educó para apreciarla.

Pero difiero con esto, porque al menos para mí, la música clásica me divierte porque me recuerda las caricaturas.

Sí. Una vez fui a un recital de piano y cuerdas, o sea de música clásica. Y mientras los músicos tocaban, yo empecé a imaginarme caricaturas de conejitos, cerditos, patitos, ranitas, pajaritos, abejitas y un montón de animalitos en un bosque. Al principio no relacionaba por qué me imaginaba eso, digo, qué tiene que ver una cosa con la otra. Hasta que después recordé que de niña yo llegué a escuchar música clásica gracias a caricaturas como Bugs Bunny, el Pájaro Loco y Tom y Jerry.

Y es que en las caricaturas de antes, como banda sonora incluían música de compositores como Chopin, Franz Liszt, Bethoven, Brahms y Rossini.

Así que sin darme cuenta, estas caricaturas me enseñaron a apreciar la música clásica. Bueno, tal vez no entenderé mucho del tema, pero al menos lo disfruto a mi manera, imaginando al Pájaro Loco, a Bugs Bunny y a Tom y Jerry haciendo de las suyas.

Actualmente las caricaturas carecen de este tipo de soundtracks. No demerito la calidad musical de algunas, como por ejemplo Steven Universe que es una joya musicalmente hablando y Disney ya sabemos que por default incluye canciones, pero la gran mayoría de los dibujos animados que pasan en la tele sólo se enfocan en lo visual y no en lo auditivo.

Aquí les dejo unos videos de música clásica con caricaturas. Que los disfruten.







viernes, 15 de noviembre de 2019

Venecia bajo el agua

Qué mala onda lo que está pasando en Venecia, que se encuentra totalmente inundada. Aunque ellos ya sabían que eso sucedería tarde o temprano.

Yo viajé para allá en el 2011 (si quieren leer mi crónica y ver mis fotitos, aquí les dejo el enlace).

En aquel entonces, el guía nos explicó que el nivel del agua ya era más alto en comparación de décadas pasadas, y que eso lo podíamos notar porque el agua cubría los primeros escalones de las casas.

Preveían que la ciudad quedaría bajo el agua dentro de 20 o 30 años, por el efecto del calentamiento global, así que el gobierno intentaba prepararse para ese evento, y estaban construyendo una serie de diques alrededor, con apoyo en pilotes de madera, para actuar como una barrera contra el agua. Claro, no era la mejor solución pero eso era lo único que podían hacer por el momento, mientras encontraban otra manera de contrarrestarlo.

Al parecer, el cálculo les falló. La inundación no vino en 20 años, sino en 8. Si yo fui en el 2011 y ahora en 2019 ya se les vino enciman. Qué gacho. Y qué triste, porque en realidad es una ciudad bellísima y me da lástima que se pierda. Aunque es algo inevitable, tarde o temprano sucedería, ya que la contaminación del planeta se ha elevado a niveles alarmantes, y aunque Greta Thunberg nos alerte, ya no hay remedio. Desafortunadamente los gobiernos no hacen caso de su llamado ni de los miles de ambientalistas que han protestado.



lunes, 11 de noviembre de 2019

Café Tacvba

Hoy me vengo enterando que Café Tacvba cumple 30 años. No maches, 30 años ya... pero me da gusto que se haya mantenido vigente.

Recuerdo que la primera vez que los vi por televisión fue en el programa de Paco Stanley. Yo todavía estaba chiquita. Paco Stanley era muy popular en ese entonces, todo mundo veía su programa. (Tristemente después fue asesinado por el crimen organizado pero esa es otra historia). Recuerdo que salió un grupo, vestidos con una rara mezcolanza de ropas modernas con atuendos indígenas, motivo por el cual Paco Stanley se burló de ellos y los comparó con indios ignorantes. (Bueno, no era novedad que este conductor se burlara de todo el mundo, y aún así todos lo idolatraban).

Los tacvbos aguantaron vara y no le dieron importancia a los comentarios burlistas. Se veían nerviosos, inexpertos, pero al final hicieron su debut.

De ahí en adelante, empezaron los éxitos. Sus primeras canciones pegaron mucho.

A mí me tocó verlos en vivo como en el 2009, una vez que vinieron a Monterrey a dar un concierto. Debo confesar que fue uno de los conciertos en donde más me he divertido. Traen buena vibra y contagian al público de su entusiasmo. Aparte que muchas canciones ya son parte de la cultura mexicana, como "Chilanga Banda" e "Ingrata", que fueron de las más coreadas.

Hasta ahora nadie ha sido capaz de definir qué genero toca este grupo. No es pop, pero tampoco es rock, aunque la prensa prefiere catalogarlos así.

Yo pienso que los tacvubos crearon un género propio, muy mexicano, muy original.

Entre mis canciones favoritas están las calmadas, como "María", "Quiero ver" y "Eres", entre otras. Pero también las más prendidas como "Ingrata" y "Las persianas".

¿Y a ustedes les gusta Café Tacvba? ¿Cuál es su canción favorita? 

viernes, 1 de noviembre de 2019

Reseña: Bojack

Empecé a ver esta caricatura para adultos hace un par de años. Se trata de un caballo llamado Bojack Horseman, quien es un actor venido a menos, alcohólico y drogadicto, sin esposa ni hijos, deprimido, amargado, y que se la pasa rememorando sus viejas glorias (aunque ya nadie se acuerde de él).

El universo de esta caricatura está conformado por seres humanos y animales antropomorfos (empezando por su protagonista), conviviendo unos con otros, y hace una dura crítica a la industria del entretenimiento.

Bueno, después de dar una introducción sobre el tema, ¿Qué les puedo decir? Bojack es una caricatura no apta para todo el mundo ya que es exageradamente depresiva. De hecho, si andas de malas, enojado, triste, frustrado, deprimido no recomiendo verla porque te vas a sentir peor. Así que sugiero que la veas cuando andes de buen humor, o al menos neutral, para no sentirte afectado por los temas que se manejan ahí.

Y es que Bojack es un personaje nefasto. Mal novio, mal amigo, mal vecino, mal actor, mala "persona". Arrastra a todos a un pozo de desolación y tristeza, a todos los hunde en su propia tragedia personal y los hace ver lo inútil de sus vidas, sin importar si esas personas tienen buenas intenciones con él.

Eventualmente, llegas a comprender por qué Bojack se convirtió en un ser así, ya que tuvo una familia disfuncional y una madre que no lo ama, pero ésta también tiene su historia personal (muy dramática y fuerte por cierto).

El problema con Bojack es que reconoce que él daña a la gente, sabe que él es culpable de hacer sus vidas miserables, sin embargo, él no se baja de su papel de víctima. Constantemente está culpabilizando a los demás de su propia tragedia, sin admitir que él mismo se ha labrado su propio destino.

A pesar de que mi reseña suene pesimista, debo confesar que la serie te atrapa. No puedes dejar de verla. Y es que la crítica social que hace a la industria de Hollywood es bastante directa. Una de las historias que más me entristeció incluso después de haber terminado el capítulo fue la de Sarah Lynn, una chica que es el equivalente a Britney Spears, Lindsay Lohan y Amy Winehouse.

También otro personaje por el que siento lástima es Princesa Caroline, la representante de Bojack, pues sacrifica muchos sueños personales y él es muy ingrato con ella.

Y no olvidemos a Diane, la amiga de Bojack. Aunque ella también es odiosa, es neurótica e inestable, quizá se asemeja a Bojack en que ella también lastima a las personas sin admitirlo.

Se acaba de anunciar en Netflix que ésta será la última temporada de la serie, así que si andan de buenas, recomiendo verla.

jueves, 31 de octubre de 2019

¡Noche de brujas, halloween!

Aquí en Monterrey así gritan los niños en esta fecha. ¡Noche de brujas, Halloween! Se detienen en la puerta, tocan el timbre varias veces y gritan "¡Halloween! ¡Halloween!", y cuando ya reciben su dulce, se van a otra vez por la calle cantando "¡Noche de brujas, Halloween! ¡Noche de brujas, Halloween!"

Mientras que en el resto del país los niños piden dulces de otra manera. "¿Me da mi calaverita?"

Yo me vine enterando de esto hace poco, hace como 8 años, jaja. Y todo porque durante un viaje que hice a México y Puebla, precisamente entre el 31 de Octubre y el 2 de Noviembre, estaba una noche sentada en una banca en la plaza municipal de Puebla, y unos niños disfrazados de muerte catrina y diablito me pidieron eso, que si les daba su calaverita. Yo, regia ignorante que pocas veces he salido fuera de mi rancho, al principio no entendía a que se referían con "calaverita", hasta que después caí en la cuenta que era el equivalente de Halloween.

Yo nunca festejé el Halloween. Cuando era muy pequeña, vivía en una colonia muy aburrida, con vecinos mayores. No había niños. Por lo tanto, esa fecha pasaba sin pena ni gloria. Más tarde, cuando nos cambiamos de casa, sí vi a muchos niños pidiendo Halloween, pero como yo estudiaba en colegio católico las sores siempre nos decían que el Halloween era una fiesta satánica, que no debíamos festejarla, porque era como si adoráramos al diablo. Así que no, nunca me tocó celebrarlo como tal.

No faltaba el sacerdote en misa que dijera que era mejor disfrazarse de angelito o virgencita. Y bah, eso no era divertido. Esos disfraces eran más para navidad, para pastorelas y esas cosas.

Ya viéndolo en retrospectiva, creo que exageraban. El Halloween es como la excusa para tomarse la vida a juego por una noche. Es la oportunidad para disfrazarte y que te regalen dulces. Ningún otro festejo incluye eso. En Navidad te regalan dulces, sí, pero no te disfrazas de manera divertida, tenebrosa o chusca.

Me quedó la espinita de disfrazarme alguna vez. Nunca lo he hecho, aunque si me dieran a elegir, escogería ser Tomb Rider, o Trinity, o Sarah Connor. Jaja, no sé por qué, simplemente creo que tengo ganas de vestirme así de ruda.

A ver si el próximo año me animo. 

viernes, 25 de octubre de 2019

El arte mexicano contemporáneo ¿reflejo del narco y la corrupción?

¿El país donde vivimos determina el tipo de arte que creamos y consumimos?

Confieso que me cuesta mucho trabajo agarrarle el gusto a la literatura mexicana contemporánea, ya que muchas de las obras hablan sobre narcotráfico y corrupción, así como la deshumanización y la pérdida de valores que se ha hecho evidente en los últimos años. Hay obras que no termino de leer por la crudeza de sus temas, otras veces me dejan una sensación de desencanto e impotencia.

En este momento estoy leyendo un libro llamado "Monterrey 24". Es una antología de cuentos editada por la UANL, que comprende 24 historias, a manera de horas de reloj. No niego que la edición está padre, tiene fotografías e ilustraciones muy buenas y los escritores que participaron entregaron historias bien escritas y desarrolladas.

Sin embargo, las temáticas abordadas son crudas. Los peores defectos de la sociedad regiomontana. La falta de empatía, el "valemadrismo", drogadicción, violación, pobreza, vulgaridad, relaciones superficiales en donde no existe el amor ni el compromiso...

el libro me deja una sensación rara, como de desilusión, frustración, repulsión  y rabia  y he abandonado su lectura varías veces. Me cuesta aceptar que así es la ciudad donde vivo, que así es su gente.

Y así me siento cada vez que cae en mis manos un libro de autor mexicano, son los mismos temas, violencia y corrupción.

Esta sensación no sólo la siento en la literatura, sino también en las artes visuales como la pintura y la escultura contemporáneas. Hoy asistí a una inauguración de una exposición llamada "El orden material de las cosas", con piezas de la colección de FEMSA.

Una de las piezas es por parte de un colectivo llamado SEMEFO (sí, así se llama, aunque no es por causalidad que tengan las mismas siglas que el Servicio Médico Forense).

Dicha pieza es una plancha de cemento sobre el suelo. A simple vista, no tiene chiste esa pieza, de no ser porque dentro de la mezcla de ese cemento se encuentran objetos de personas que fueron asesinadas por el crimen organizado, personas que nunca fueron identificadas y murieron en el anonimato. Y al saber esto, sentí mucha tristeza. La pieza es como una especie de lápida que pretende dar un entierro digno a quienes no lo tuvieron.

Y otra vez pienso que si el arte es un reflejo de la sociedad en que vivimos, ¿eso significa que México es así?

Después de ver noticias como que los narcos iniciaron una guerra para obligar al gobierno a que soltaran a Ovidio Guzmán, o el caso de Ayotzinapa, o la ola de feminicidios, ya no sé qué pensar. 

martes, 22 de octubre de 2019

¿A dónde se fueron las aves?

¿Han notado que hay menos pájaros en Monterrey? Yo sí. Este año fue más notorio. Apenas el año pasado, recuerdo que escuchaba el barullo de los pájaros a las seis de la mañana. A veces era esto lo que me despertaba. Pero ahora, dan las siete, las ocho... y no escucho ni un sólo pájaro. Lo que se me hace raro.

Al que más extraño era a un pajarito que se posaba en las mañanas y en las tardes en el árbol del vecino. Nunca lo llegué a ver, pero sí escuchaba su canto muy melodioso. No sé si era un cenzontle o un ruiseñor, pero su canto era precioso, parecía que estaba tocando una flauta. Lo echo de menos.

Recuerdo que cuando era niña, era muy común encontrar en el patio de mi casa y del colegio urracas. Unas aves de pico muy puntiagudo, como aguja, y plumas negras azuladas. Graznaban toda la tarde, especialmente en verano. Ya casi no las he visto tampoco en Monterrey. La última que vi, hace ya varios años, fue una que se estaba robando las croquetas del perro de la vecina.

Por un tiempo, una parvada de cotorros verdes le dio por posarse en un árbol de la avenida. Todas las tardes llegaban volando en círculos, haciendo mucho escándalo, y se escondían entre el follaje para pasar ahí la noche. Pero en el 2017 la autoridad tumbó ese árbol, porque hicieron un paso a desnivel. Trato de imaginarme que sintieron los cotorros esa noche, al llegar y darse cuenta que su casa había sido talada. Trato de pensar en su desconcierto y confusión y me pregunto a dónde se irían. El caso es que ya no volvieron.

Y así, cada vez veo menos aves en Monterrey. Tal vez sea por la contaminación, por la deforestación o porque están construyendo demasiados edificios altos. Extraño sus cantos. 

lunes, 21 de octubre de 2019

Bloqueos creativos

Tengo una novela que tengo muchos años de estarla escribiendo y no la he podido terminar. Es mi primer novela de ciencia ficción. Notarán que yo siempre cambio de género y no me encasillo con ninguno, mi primer novela era erótica (jaja aun no puedo creer que haya elegido ese género para lanzarme como escritora pero así fue, y no, no fue por moda, fue porque se trataba de una historia que ya tenía tiempo tallereando en aquel entonces). Mi segundo libro fue una antología de cuentos varios, el tercero fue una novela infantil-juvenil de princesas, el cuarto fue una novela gótica y el último una novela juvenil de amor.

Entre los géneros que me falta por explotar están el policiaco o novela negra, la novela histórica, la novela de terror y la de ciencia ficción.

Ésta última es la que más dolores de cabeza me ha dado, porque no me van a creer, pero desde el 2008-2009 que la estoy escribiendo y no da de sí.

Me he metido muy a fondo en cuestiones científicas, porque no me gustaría entregar una obra fantasiosa plagada de errores. Así que me di a la tarea de estudiar algo de Física Cuántica, Agujeros Negros, Teoría de la relatividad, etc. etc. Ya sé ¿por qué me tengo que meter en camisa de once varas? Ni siquiera me gustaba la física cuando estaba en la prepa... Pero la cosa es que soy muy perfeccionista, y en aras de escribir algo digno, me puse a leer en mis ratos libres cuanta teoría cuántica se me atravesara en el camino. Tampoco crean que soy una superdotada, hay muchas cosas que me cuesta trabajo comprender, pero es chistoso, creo que he aprendido más de física por escribir esta novela que lo que aprendí en la secu y la prepa.

Y el resultado es algo muy parecido a la serie Dark, mezclado con Donnie Darko, pasando por la película La Máquina del Tiempo y con algunos destellos de Interestelar. Me imagino que con esas referencias ya saben por dónde va la historia.

Sin embargo, al igual que los personajes de todas esas películas y series, me he topado con paradojas, callejones sin salida, y no sé como desarrollar la historia. Son tantas y tantas alternativas, tantas bifurcaciones, que la historia se me convirtió en una madeja de estambre enredado, sin principio ni fin.

Para desconectarme de este bloqueo, me he puesto a leer un libro que se llama "Roba como un artista" de Austin Kleon. En uno de sus consejos, menciona "escribe la historia que a tí te gustaría leer".

Y eso fue como que la luz que necesitaba en el camino. Escribir la historia que yo quiera leer. Así que me daré a la tarea y haré un intento más para sacarla adelante.

Y como a mí me gusta buscarle el soundtrack a mis historias, les comparto esta playlist que hice para inspirarme.

https://open.spotify.com/playlist/5gtJUQ79emMSxfudx0vN26



jueves, 10 de octubre de 2019

Estrés informático

Un tipo de estrés que sufre mi generación es el estrés informático. Realmente podría decirse que esto es nuevo, ya que nuestros padres y abuelos jamás pasaron por esta situación.

Cuando la tecnología falla, nos entra ansiedad y a veces pánico. También nos provoca ira, frustración y deseos de golpear la computadora.

¿Cuántas veces nos ha sucedido que cuando más apurados estamos, nos aparece la famosa pantalla azul de que se va a reiniciar el sistema y que va a instalar 123 actualizaciones?

¿O cuántas veces nos hemos enojado porque vamos al banco y nos dicen que no hay sistema?

¿Y qué nos pasa cuando se cierra inesperadamente un archivo en el que has trabajado horas pero no alcanzaste a guardar la información?

¿Y qué tal cuando mandas un archivo y el mismo correo te lo rebota?

¿O cuándo quieres consultar algo y no te acuerdas de la contraseña y la página se bloquea?

Y así podría enumerar cientos de situaciones como estas. Y si nos ponemos a pensar, este tipo de estrés es contra algo intangible. O sea, no es que estés en una situación de peligro y puedas luchar o huir. Es una cosa impalpable, cerebral, contra la que no sabes actuar porque no queda de otra que quedarse sentado y pensar y esperar a que llegue la solución.

Y mientras te muerdes las uñas o despotricas contra los muebles, la falla informática sigue ahí.

Por eso me pregunto que pasará en un futuro próximo, con las nuevas tendencias de pago en las que se eliminará el efectivo y todo se hará a través de un celular. ¿Estamos listos para enfrentar un nuevo tipo de estrés informático?


miércoles, 9 de octubre de 2019

¿Abandonar el arte para ser lo que la sociedad espera de ti?

El otro día vi en el cine una película protagonizada por Cate Blanchet, llamada "¿Dónde estás Bernadette?"

La historia trata de una mujer en el umbral de sus 50's, casada con un exitoso ingeniero en informática de Microsoft, y con una hija de 15 años.

Aparentemente lo tiene todo en la vida, sin embargo, se siente amargada, infeliz y su comportamiento es errático, estrambótico y vive despistada. No soporta a sus vecinos, ni tampoco le gustan las reuniones sociales.

La cosa es que Bernadette no está loca (aunque lo parezca). Lo que pasa es que ella en su juventud fue una brillante arquitecta, diseñó edificios muy importantes, pero abandonó todo eso nomás al casarse.

Y de ahí va la película. Yo creo que muchísimas mujeres se sentirán identificadas con el personaje, ya que muchas profesionistas brillantes y muy capaces, al casarse se ven sobrepasadas por las responsabilidades de ser esposa y madre, y tienen que renunciar a sus trabajos o a lo que les apasiona para ser lo que la sociedad exige de ellas, atender al marido y a los hijos.

Bernadette se siente incompleta, desorientada, sin propósito en la vida. El marido no la necesita. La hija ya está a punto de irse a la universidad. ¿Y ella qué?

Por otra parte, la crisis de Bernadette no sólo aplica a las madres, sino a toda persona en general que se ve obligada a vivir una vida convencional y renunciar a sus sueños. Por ejemplo, hay quienes desearían ser músicos, escritores, pintores, escultores, pero la sociedad actual no valora mucho el arte así que terminan trabajando en trabajos "Godínez", de oficinistas, haciendo algo que no les satisface pero que por lo menos les da para comer.

Hay artistas (por artistas me refiero no a los del cine o la televisión, sino a los que se dedican a las bellas artes), que combinan ambas facetas, ser Godínez y ser artista en sus ratos libres (cof, cof... como yo).

Pero a veces resulta difícil, ya que no le dedicas el tiempo necesario para crear. La vida diaria te absorbe de responsabilidades. Tienes que cumplir horarios, citas, itinerarios. A veces te puede llegar una idea creativa en plenas horas de trabajo y no la puedes desarrollar porque obvio, tienes que trabajar.

Por otro lado, la vida del artista es una vida austera, porque la gente no compra arte, (o muy poco). Los libros no se venden, las pinturas se quedan colgadas llenándose de polvo...

Y uno termina sucumbiendo, como Bernadette, ante la cotidianidad de la vida, hasta que suceda algo que haga despertar el alma creativa.

¿Qué opinan ustedes? ¿Ser o no ser? ¿O ser a medias?